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viernes, 9 de marzo de 2012

La cara que pusimos!


Hace unos días recordábamos con mis compañeras de departamento en el trabajo (las del turno de tarde, que somos unas valientes), la llegada del euro a nuestras vidas. Todo venía por el triste tema de Grecia y nos preguntábamos si no hubiese sido mejor para ellos no haberse acogido a la moneda única. Comenzamos a pensar en cómo subieron los precios de todo en nuestro paisejo con la llegada del euro.

V. tiene mi edad pero M. es más pequeñita (tiene 22) así que ella recordaba que su madre le empezó a recortar el presupuesto de huevos de estos con sorpresa porque habían subido muchísimo.

A V. y a mí nos hizo mucha gracia que valorase la subida de los precios en función de un huevo de chocolate pero, una vez que tuvimos en cuenta su edad, la cosa ya cuadraba.

En fin, éste no es un blog político ni económico (ni lo será nunca), así que esta introducción sólo sirve para pasar a contaros mi chorrada diaria. Ahí va.

V. ha ido hoy al supermercado a comprarse algo para merendar. A la vuelta nos dice: “Estaba en el super comprando la merienda, he visto esto y me he acordado de vosotras, así que os he traído uno a cada una”. Y ahí estaban, sendos huevitos con sorpresa. V. es un puntazo.

Años hacía que no comía un huevo de esos. No sé si me sabía mejor el chocolate o los recuerdos que me estaba evocando aquella regresión a mi niñez. No hacíamos más que repetir, con la boca llena de chocolate: “Gracias, V. Gracias, V.”.

El mejor momento, por supuesto, como dice el anuncio, ha sido el de abrir las sorpresitas. A mí me ha tocado una especie de bicho raro, con un pincel en la cabeza y unas acuarelas sobre cartón. Se supone que la idea es mojar el pincelillo y, con las acuarelas, despejar la incógnita. Tiene los brazos y las piernas cruzados ante sí para que puedas meter tu dedo índice y utilizar tus falanges como si fuesen el mango del pincel. Con estas manos canijas que me ha dado la naturaleza, en el dedo índice me queda grande (menos mal que son para niños), así que me lo tengo que poner en el dedo de insultar. Por si acaso os lo estáis preguntando, no, no me he puesto a pintar en el curro.

A M. le ha tocado un cochecito de estos que salen disparados cuando les das marcha atrás. Ahí he empezado yo “Jo, V., le has dado el mejor a M. Es tu favorita. La quieres más a ella. M. tiene un coche molón”. V. miraba al cielo pidiendo clemencia, seguramente preguntándose en qué horita se le había ocurrido traernos los huevos de los ídem.

Como veía que mi técnica no resultaba, pasé a la psicología inversa “A M. le ha tocado un juguete de chico, jajaja”. Pero, oye, que no soltaba el cochecito, la condenada.

Hemos dejado de adorno nuestros juguetitos en nuestras mesas (las mismas mesas que usan nuestros compis de la mañana. Van a pedir pasarse todos a la tarde cuando empiecen a sospechar lo bien que nos lo pasamos).

Ah, y los gatos también han tenido su sorpresita, que me he traído los recipientes amarillos de los regalitos. Sí, los dos. M. me ha dado el suyo supongo que para compensar lo del coche molón y el cargo de conciencia por no haberme cambiado el juguete.

Lo que da de sí un huevo de esos, oye. Tiene razón el anuncio. La cara que pusimos!

14 comentarios:

  1. Cuando vivíamos en la finca donde entablé amistad con las lechugas mi tía estuvo viviendo con nosotros el año antes de casarse y mi tío venía todos los dias a verla y traía un huevo para cada uno (mi padre, mi madre, mi tía, él y yo) y todas las sorpresas eran para mí... tenía toda la colección de Asterix, otra de camiones, canoas... era chulísimo y mi madre me las metía en una caja de zapatos, que recuerdos...
    Ahora, que mañana le estoy llorando al futuro por uno de esos jooooo mandame a V a casaaaaa jejeeejeje

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    1. Pon una V. en tu vida!!! Jajaja. La verdad es que es la típica cosa que comes sin parar cuando eres pequeño y, luego, llega un día que ya te olvidas de ello. Besos.

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  2. Es un dulce, una sorpresa y un juguete! Ja ja a mie encantan y a mi gata la bolita amarilla también! Yo tuve una de esos momentos con mi sobri. Le dije que no me acuerdo que, costaba mil pesetas y va la Tia y me pregunta que son las pesetas, ja ja ja. Buen finde!!

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    1. Sí, lamentablemente llegará un momento en que ya nadie sepa hacer la conversión a pesetas. Será como cuando mi suegro habla de perras gordas o de reales y nosotros nos quedamos con cara de paisaje. Besotes.

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  3. Ay que rico!!! Aquí en El Cairo no he visto huevos kinder, pero mañana me como un Kit Kat a tu salud :-P Besos!

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    1. Ay, qué bueno!!! Que te aproveche!! Besotes.

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  4. Hola! Acabo de descubrir tu blog a través de Instantes, de Jesús. Me he quedado un ratito...y me ha gustado mucho.
    Pues una de las cosas que se recupera cuando se tienen hijos es...¡comer huevos Kinder!. La abuela del niño (o tú misma) le compras al peque una cajita de seis...¡y para qué nos vamos a engañar...! el peque se come la mitad...y tú, la otra (je,je...qué mala madre...). ¡Me encantan!!!
    Un abrazo!

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    1. Bienvenida, Laura!!! Me alegra que te haya gustado el blog. Yo, como no soy madre, hacía mucho que no comía un huevo de estos y la verdad es que me trajo un montón de recuerdos. Un besito y ahora me paso a leerte.

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  5. Jajaja, qué arte tiene V.!! El próximo día le robas el cochecito a M. y se lo llevas a los gatos, verás como flipan, jajajajaja.

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    1. V. es lo más. Mucha pieza pequeñita tiene el cochecito para las mandíbulas inquietas de mis felinos, quita, quita. Además, no sé por qué, robar está como mal visto en mi trabajo. Son de un quisquilloso... Besos.

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  6. Alejandro con la bocaza que tiene se come los Kinder de un bocao.

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    1. Madre mía... Qué brutito!!! Como mi Gordi, que traga sin masticar, jajaja. Un besito.

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  7. Qué buenos los huevos d chocolate. Mi novio me regaló una cajita de 6 por Navidad hace unos años. Junto con un juego de ping pong. Ahi fue cuando me di cuenta de que ya iba conociéndome. Hasta entonces, con un afán de quedar bien y hacerme buenos regalos, me había regalado joyas! Quizá soy rara, pero no me gustan. Prefiero bisutería o si son joyas caras, que sean de las que con el tiempo se revalorizan para luego venderlas, pero como regalo... En fin, que después d perder un colgante que me regaló y decirle que no lo decía por decir, aprendió a hacerme regalos de verdad: huevos de chocolate, puzles, berlinas de azucar, galletas, cenas, escapadas, puestas de sol, picnics... Qué alegría me dio! Porque los regalos se hacen según la persona, no las modas o el protocolo. Todo esto por los huevos, que me ha venido este discursito. Anda q no soy una rollera ni na.

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    1. Toda la razón en que hay que regalar en función de lo que le gusta al otro. Yo tampoco soy mucho de joyas, la verdad. Donde esté un huevo con sorpresa... Jajaja. Besotes!!!

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