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lunes, 31 de diciembre de 2012

Crónicas Felinas XXIII: Recogiendo el testigo


Marrameowww!!!

Soy Forlán. El benjamín de la casa que acepta el difícil reto de continuar con las crónicas que comenzó mi tristemente desaparecido compañero Luhay. Al principio, la bruja no quería permitirme continuar con esta sección porque le parecía una falta de respeto y qué sé yo pero le hice ver que los gatos continuábamos teniendo derecho a expresar nuestra opinión en este blog que podría ser más insigne pero, de momento, es lo que hay hasta que encuentre un editor que me mire con buenos ojos.

Como sabréis debido a su cansinez, la bruja y el consorte estuvieron más de veinte días en tierras uruguayas. ¿Dónde estuve yo mientras tanto? En una residencia felina, abandonado a mi suerte. Vale, tenía una habitación para mí solo, un radiador para mí solo, una manta para mí solo y juguetes para mí solo pero no por ello iba yo a desaprovechar la oportunidad de hacerles sentir culpables a su regreso.

En cuanto llegaron a recogerme empecé a maullar lastimeramente dentro del transportín, para que la conciencia les fuera remordiendo desde bien tempranito, a pesar de que venían de un vuelo de doce horas y con un desfase de tres usos horarios. No se debe mostrar piedad que, si me muestro muy contento, se les va a hacer costumbre esto de dejarme por ahí abandonado cada vez que se les antoje ir a recorrer el mundo cual hippies trasnochados.

Los vi ojerosos, mal dormidos, desorientados. Sin saber muy bien dónde andaban. La bruja hablaba raro. No sé qué le pasó en el viaje pero usaba los sonidos “sh” y “s” más de lo habitual. Me estaba preocupando, aunque ahora ya se le ha pasado y habla como una persona normal. No sé qué le habrán hecho por allí, que yo no me fío. Hablan raro, comen cosas raras, pasan calor en diciembre… Eso no es normal. No sé qué ganas tienen de irse a vivir nuevas experiencias, con lo bien que se está en casita.

Tan bien se está en casita, que en cuanto terminamos el viaje de rigor en taxi y me abrieron el transportín en la puerta de casa, salí corriendo al salón loco de contento. Por fin estaba en mis dominios. Vale, no es el Palace pero aquí lo tengo todo controlado. También estaba contento porque iba a poder retomar el blog. Me daba miedo que, con la comida rara y el calor, la bruja se hubiese repensado la situación y viniese con ganas de innovar, diciendo que iba a dedicar las noches de los lunes a publicar manualidades o recetas de cocina. Como es torpe para lo primero y vaga para lo segundo, se ve que optó por no modificar la situación y dejarme a mi aire; que gracias a mí tendrá un post menos en el que pensar todas las semanas.

No os creáis que el chantaje emocional al que estoy sometiendo a los humanos con que convivo ha tocado a su fin. Muy por el contrario, me dedico a perseguirlos a todas horas por la casa y a dormir entre los dos toda la noche. Para que vean los efectos secundarios que puede acarrear dejar que un gato se dé por olvidado. Seguro que a la próxima se lo piensan y optan por irse a Albacete un par de días, dejándome la casita para mí; momento que aprovecharé para montar fiestecillas con mis colegas del barrio, que yo siempre he tenido fama de buenecillo pero se ve que éstos no saben que las mosquitas muertas son las peores.

Si se os ocurren más métodos de venganza para torturarlos (física o psicológicamente), estoy abierto a recibir toda clase de sugerencias.

Prrrrrr.

Mi wishlist de Fnac

No, no es mi costumbre publicar a estas horas pero me he enterado de esto y no podía dejar pasar la oportunidad. 

La gente de Fnac, que es muy maja, sugiere a los bloggers que publiquemos una wishlist (o lista de deseos, en castellano simplón) con productos que se encuentren en fnac.es cuyo valor total no supere los 2.013,00 €.

Entre todos los blogs participantes se hará un sorteo y, quien resulte ganador tendrá como regalito de Reyes un estupendo vale de 2.013,00 € para gastar en fnac.es ¿No es un cierre de año estupendo? El plazo para presentar los posts se cumple hoy mismo 31 de diciembre a las 24:00 hs así que, si no habéis participado, ya estáis tardando. Tenéis las bases aquí

Y vamos, sin más dilación (mira que me gusta a mí usar este palabro) a conocer mi listita:






HP Envy h8-1402es1.199,00 €

HTC Desire X299,00 €

Total: 2.008,70 €

Deseadme suerte!!!

lunes, 24 de diciembre de 2012

Vuelvo a casa por Navidad


A pesar de las predicciones apocalípticas del calendario maya que me hicieron sospechar que cuando aterrizásemos en Barajas iba a estar todo desierto e íbamos a tener que subsistir mediante el saqueo y el contrabando y también a pesar de las aún más apocalípticas predicciones de huelga de Iberia, el pasado día 21 de diciembre pusimos rumbo a las Españas, aterrizando el día 22 sin mayores incidentes.

Estoy descolocada, para qué negarlo. En parte por el jet-lag y en parte por la nostalgia. El viaje ha sido estupendo. He desconectado, he reconectado con mi tierra adoptiva y me siento un poco en tierra de nadie ahora mismo.

Esto ha hecho que me vea en la difícil disyuntiva de cómo retomar el blog. Es lunes, por lo que tocaría que Forlán os contase su experiencia en la residencia felina durante nuestra ausencia. Es Nochebuena, por lo que podría aprovechar para hablar de la Navidad con sus consabidas comilonas y musiquillas infernales conocidas popularmente como “villancicos” y acabo de volver de viaje, por lo que podría estar atomizando al personal con fotos, anécdotas y demás temas relacionados.

Forlán dice que no quiere retomar el blog después de tanta ausencia por mi parte. Alega que, si os dejé abandonados, la responsabilidad es mía y sólo mía y que él no va a comerse el marrón de volver a poner un poco de orden en este blog.

La Navidad es el tema obligado en estas fechas y yo prefiero evocar temas navideños cuando a mí me da la gana como ya demostré aquí.

En cuanto al viaje, como comentaba en mi último post, publicado en ese ya tan lejano 29 de noviembre, me había llevado el portátil para ir escribiendo las entradas pero, con la emoción y el ajetreo de andar todo el día paseando, no era capaz de atinar tres palabras seguidas, así que tengo que ir haciendo recopilación de fotos y anécdotas y publicarlas en varios jueves consecutivos, haciendo que la chorrada aleatoria semanal gane en nivel “chorrada” y pierda en nivel “aleatorio”.

Por tanto, esta semana será de introspección. Pondré en orden mis ya de por sí caóticos pensamientos y a partir de la semana que viene arrancamos con el orden tradicional, que una es muy metódica y salir de la rutinilla me hace colapsar a niveles insospechados.

Otro tema es el Reader. Casi me da un pasmo cuando me he encontrado con 535 entradas sin leer. No podría ponerme al día nunca. Si calculo cinco minutos para cada entrada tardaría casi seis días en leerlas (presuponiendo que dedicase ocho horas diarias al asunto, cosa por demás imposible porque dicen por ahí que es necesario trabajar para vivir y cosas por el estilo) y, para cuando terminase, tendría acumuladas otras tantas, por lo que entraría en un bucle sin fin. Es así que he optado por la decisión más salomónica posible: poner el contador a cero y empezar a partir de aquí. Borrón y cuenta nueva, que le dicen… Seguro que me pierdo muchas de vuestras genialidades pero no se me ocurre nada mejor. A veces hay que ser tajante.

En definitiva, que Álter ha vuelto. No sufráis más, que me ensopáis el blog con vuestras lagrimillas. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Esto es un “Hasta pronto”


Y llegó el gran día. Para cuando leáis esto yo probablemente ya estaré en el aeropuerto rogando para que no me multen por sobrepeso en la maleta.

Me voy con una mezcla de sentimientos encontrados. Triste por mi recientemente desaparecido Luhay pero emocionada por reencontrarme con mi mami y tanta gente querida.

No creo que pueda actualizar mucho desde allí ya que no tendré lo que se dice un acceso “fácil” a Internet. Me llevo el portátil, de todas formas, para poder ir escribiendo en el momento en que vengan a visitarme las musas, que si les das de lado luego se enfurruñan y a saber cuándo vuelven a visitarte.

Así que, por si acaso, me despido hasta la vuelta, que ya será casi para Nochebuena. Dejo abiertos los comentarios porque un blog sin comentarios es como un jardín sin flores. Espero que los trolls no me la líen (Sed buenecitos que hasta ahora os habéis portado muy bien conmigo).

Pues poco más tengo que decir. Estoy que me salgo. Cruzad los dedos para que nos haga bueno y podamos tirarnos al sol como lagartijas en la playa, para que podamos montar a caballo en el campo, para que podamos hacer un asado al aire libre… y para que no nos pierdan ninguna maleta, por Diosssss.

No os olvidéis de mí en mi ausencia. Aunque ande trotando por el mundo os tendré en el pensamiento y me tomaré unos mates a vuestra salud. Ah, y tenedme paciencia a la vuelta, que seguramente estaré más cansina de lo habitual. 

¡Hasta la vuelta!

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Anuncios Pesadillescos XXXI: Pues mi dentista no me hace carantoñas


Se abre el telón y vemos un dentista octogenario que ya debía haberse jubilado hace tres lustros indicando a su paciente que, si le duele algo, levante la mano. Está rodeado de tornos, ganchos y demás elementos de tortura medieval que debieron ser el último alarido cuando él terminó la carrera y recibió el título de la mano de Aristóteles.

El joven paciente levanta la mano sin dar siquiera tiempo a que el experto dentista (tiene que ser experto, aunque más no sea por cansancio) le ponga un dedo encima de sus piezas dentales.

El abuelete se muestra extrañado y le pregunta al muchacho qué le pasa ahora (se ve que es un poco quejica por naturaleza). Él le da excusas peregrinas diciendo que no se trata del dentista, que es él, que van a tener que dejar de verse por un tiempo pero que pueden seguir siendo amigos (sí, debes tener tú mucho tema de conversación con ese señor. Esto es un abandono en toda regla).

Este ser desalmado e infiel sale corriendo a una cadena de clínicas y se abraza a una chica morena, joven, que seguro que le da muchas más satisfacciones que el octogenario. Por lo menos le dará satisfacciones visuales, supongo. La chica le devuelve el abrazo pero sin mucho entusiasmo, poniendo los ojillos en blanco y como diciendo “la que me ha caído encima”.

Pues te chinchas, mona. Que por tu culpa el pobre abuelico se ha quedado triste y ojeroso. Le van a forzar a jubilarse. Va a tener que aguantar a sus nietos chillando y a la parienta viendo “Sálvame”. Su clínica era su refugio y por tus curvas mortales, mala pécora, este buen señor ya no va a tener excusa para ausentarse de casa. Cambiará la bata blanca por un chándal de táctel y dedicará sus tardes a jugar a la petanca o al mus. Se dará al chinchón o al anisete y todo será por tu inoportuna intervención.

Que sepas que mi dentista no me hace carantoñas. No me mima nada. Me echa la bronca y yo soporto estoicamente porque no me vendo por unos ojitos negros. Mi dentista tendrá sus problemas como cualquier hijo de vecino y no seré yo quien venga a sumar una tragedia más. Quiero darle una alegría cuando hinque en mis encías sus armas de destrucción masiva. Seré una mártir por la causa.

Que vivan los dentistas de toda la vida, con su sofá floreado en la salita de espera y sus revistas pasadas de moda. 

martes, 27 de noviembre de 2012

Ustedes Dirán XIX: Que la loza no sea menos (sugerido por Rachel)


En esta vorágine de manuales de instrucciones que llevamos últimamente, Rachel, del blog “Cómo ser mamá y no morir en el intento” me comunica que ha adquirido un nuevo lavavajillas con las instrucciones en alemán por lo que me ha implorado (bueno, esto es un poco exageración mía pero me gusta sentirme imprescindible) que le explique las instrucciones del mío.

Tengo que aclarar que el piso nos lo entregaron con lavavajillas pero no lo hemos usado nunca porque para dos que somos terminamos antes lavando a mano. Nunca antes he tenido lavavajillas por lo que vamos a descubrir juntos los maravillosos secretos de este electrodoméstico.

La parte de las recomendaciones previas y los mensajes apocalípticos referentes a la instalación nos los saltamos, que son un rollo, aunque nos recuerdan que no dejemos abierta la puerta porque podríamos tropezar con ella. Esto también puede aplicarse a la puerta del horno. Por tanto, vamos directamente a la chicha. ¿Cómo lavamos?

El dispensador de detergente y el dosificador de abrillantador están situados en la parte interna de la puerta: a la izquierda se encuentra el dispensador y a la derecha el dosificador: Recordadlo, amiguitos. A la izquierda, dispensamos. A la derecha, dosificamos. No  podíamos hacerlo todo junto, no.

Excluyendo el programa de REMOJO, ants de cada lavado se deberá colocar en el dispensador la dosis adecuada de detergente. El abrillantador para la operación de aclarado se deberá añadir únicamente según las exigencias de la máquina: ¿Ya empezamos con exigencias? El lavavajillas y yo vamos a acabar mal, ya os lo digo yo.

El abrillantador acelera el secado de la vajilla y previene la formación de manchas y depósitos calcáreos; la máquina añade el producto de forma automática durante el último ciclo de aclarado, tomándolo desde el depósito correspondiente, situado en la parte interna de la puerta.: ¿Lo hace solito? Qué listo es mi niño…

Para agregar el abrillantador:

*Abra la puerta: Sí, si el depósito está en la parte interior de la puerta me parece un sabio consejo, a no ser que vayamos a abrillantar con algo tan corrosivo que podamos atravesar la puerta directamente pero no creo que sea el caso.

*Gire el tapón del depósito efectuando ¼ de vuelta hacia la izquierda y retírelo de su lugar: Lo que viene siendo “quite el tapón” ¿Que pa´un lado no te va? Pues pa´l otro sin hacer el borrico.

*Vuelque el abrillantador hasta llenar el compartimento. El indicador óptico situado al lado del tapón se debe oscurecer completamente: Pero ¿el tapón no lo tengo en la mano? El indicador estará al lado del agujerico, digo yo…

*Vuelva a colocar el tapón girándolo hacia la derecha: O sea, pa´l otro lao.

*Elimine con un paño eventuales residuos de abrillantador que podrían provocar espuma durante el funcionamiento: Yo lo dejo así, a ver si me puedo dar un baño relajante en la cocina.

El lavavajillas se suele suministrar con una regulación media efectuada en la planta de producción: Se suele suministrar. No significa que en tu caso lo hayan hecho. Prueba a ver.

De todas formas, Ud. estará en condiciones de regular la dosificación girando el selector presente en el dosificador, hasta alcanzar la posición necesaria: ¿Estaré en condiciones? ¿Estás seguro? Mira que yo soy muy torpona…

La dosis será proporcional a la posición del selector: Pero ¿directa o inversamente proporcional? No me explicáis nada…

Aquí nos cuentan que para modificar eso hay que volver a abrir el taponcito de marras (pa´l lao que fuera) y lograr la posición deseada (que no sabemos cuál es) con un destornillador.

Para abrir la tapa del dispensador de detergente pulse levemente el pulsador. Coloque el detergente y vuelva a cerrar la tapa con cuidado. Durante la fase de lavado, la tapa se abrirá de forma automática: Qué cosa más lista de aparato, oye… Sobre todo porque hay que pulsar el pulsador, quién lo hubiera dicho. 

Y luego ya vienen los tipos de lavado y los botoncitos pero es un cuadrito muy largo y muy aburrido. De momento ya sabemos poner el abrillantador y el detergente. Ya aprenderemos a lavar otro día. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Crónicas Felinas XXII: Carta a mi Gordito




Querido Gordi:

Hoy puedo volver a llamarte Gordi, ya sin temor a las represalias judiciales. Porque siempre fuiste y serás mi Gordi, aunque la última vez que te pesaron te me habías quedado en algo más de tres kilos.

Me diste nueve años inolvidables. Nueve años en los que te quise día sí y día también. Te quise cada minuto y espero que te hayas ido sabiendo eso.

Te quise cuando me arañabas el sofá, te quise cuando me tirabas  el cubo de la basura y te quise cuando me robaste cincuenta euros de encima de la mesa y estuviste a punto de rompérmelos.  Te quise.  Todos en esta casa te quisimos.

El pasado miércoles por la noche nos dejaste. Ha quedado un vacío que no va a volver a llenar nadie. Estamos tristes, desorientados. Forlán reclama más atención que de costumbre porque no te tiene para acurrucarse junto a ti. Yo me quedo esperando que vengas a la puerta cuando llego a casa y tardo unos segundos en ser consciente de que no vas a venir.

Son tantas las cosas que te diría si te tuviera aquí que no sé ni qué decirte. Me cuesta un esfuerzo sobrehumano escribirte esta carta y, al mismo tiempo, necesito escribirla tanto como respirar.

Es tu homenaje. Te lo mereces. Te echamos de menos, cosita peluda. Espero que, allá donde estés, te estés poniendo ciego a langostinos y aceitunas, que estés destrozando todo lo que pilles y que seas muy, muy feliz. Casi tan feliz como nos hiciste a nosotros.

Descansa en paz, mi Gordito y vigila desde allí a Forlán para que no nos haga la vida muy imposible. Dile que abrir el grifo del fregadero no es buena idea y perdona por esta carta tan caótica, con una estructura tan nefasta. Tú la hubieses escrito mejor pero yo soy una simple humana.

Con mucho cariño,

Tu Bruja, el Consorte y Forlán.

P.S.1: Forlán me ha pedido permiso para continuar la sección. Al principio no me ha parecido buena idea pero luego pensé que tú hubieses querido seguir dando voz a los felinos en este humilde blog así que le daremos el gusto al imberbe…

P.S.2: Me han llegado un montón de mails y comentarios de gente interesándose por ti. Para que veas que no sólo te quería yo. Estoy segura de que tú también los agradeces tanto como los he agradecido yo. 

viernes, 23 de noviembre de 2012

Cuadragésimo noveno y quincuagésimo premio: Por fin cumplo con la Alpaca


Bueno, y ya hoy, por fin, toca publicar los dos últimos premios de los seis que me entregó La Alpaca en ese ya tan, tan, lejano 20 de octubre.

El quinto premio que me entregó fue este:



Ya lo tenía, por lo que no lo voy a pasar pero, como he hecho con los anteriores, cumplo a rajatabla la penitencia, que es la siguiente:

El blog premiado deberá reflejar el último comentario que le han escrito y decir 3 cosas que le gustan y 3 cosas que no.

Pues el último comentario recibido en este humilde blog (al menos al momento de editar esta entrada) vino de la mano de  Berlín 30, en este post   y dice así:

"Yo con ver los anuncios ya tengo bastante. Si Geordie Shore, o como se escriba, ya era patético, esto ya no tiene nombre. En fin, supongo que hay gustos para todos y si lo emiten es porque hay gente a la que le gusta".

Tres cosas que me gustan:

- El color turquesa.

- Los atardeceres.

- El Malibú con piña. (Sí, ya sé que está de moda el Gin-Tonic pero yo soy así de hortera).

Tres cosas que no me gustan:

- El color coral.

- El arte Rococó.

- La cerveza. (No, no me gusta).

Y vamos con su sexto premio:



Ha dado en llamarse “Blogueras a lo loco”. Este  no lo tenía y no tiene más penitencia que pasarlo a cinco blogs.

Pues mira, como éste no lo tenía, sí lo voy a pasar. And the winners are…

- Valeria, de “All about Valeria” para agradecerle su calaverita, que me hizo mucha ilusión.

- Nuria, de “Nurinotas” porque siempre se ríe con mis chorradas y me infla el ego cosa mala.

- Matt, de ”Blogueando de mi vida” para que sus niños sigan con esas frases tan ingeniosas y dibujen muchas brujas que pierden la ropa interior en pleno vuelo.

- Estrella, de “En nuestro nido” para que pase a tope de las opiniones de la gente.

- Bionda, de “La Número Nueve” porque me da a mí la gana.

Y esto ha sido todo por la semana. Portaos bien el finde y nos leemos el lunes. 

jueves, 22 de noviembre de 2012

Enciclopedia de abastos


Más anécdotas de Supermercado. Esto va a terminar convirtiéndose en mi quinta sección fija aunque para eso tendría que ir más a menudo y no sé yo si estoy por la labor de pasearme diariamente por esos pasillos malditos sólo para buscar inspiración. Sabéis que os quiero mucho pero, sinceramente, no sé si tanto como para hacer semejante sacrificio.

Hace un par de semanas fui con el churri a ese emporio del comestible en busca del avituallamiento mensual y, cuál no será mi sorpresa cuando me encuentro que han instalado unos teléfonos con un cartelito que reza más o menos lo siguiente: “Levante este teléfono y resolveremos todas sus dudas”.

Los ojos me hicieron chiribitas. Mi mente empezó a trabajar a mil por hora imaginándome todo tipo de maldades. Suerte tuvieron de que, aunque ya poco, todavía me queda algo de civismo y opté por ser buenecita pero me visualizaba levantando ese teléfono y preguntando cosas como:

¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Hay vida extraterrestre?

¿Cuál es la capital de Uzbekistán?

¿Cuál es la palabra más larga que se puede formar con los símbolos de la tabla periódica?

¿Quién inventó el palillo de dientes?

Un universo de posibilidades se abría ante mis ojos y yo ahí, impotente, sin poder dar rienda suelta a mi creatividad y mi malicia.

Por lo menos la tontería me sirvió para pasarme el resto de la visita al supermercado partiéndome de risa yo sola (llega un momento en que el churri opta por desconectar y, directamente, ignorarme) imaginando la catarata de opciones que me ofrecía ese Libro Gordo de Petete en versión telefónica (o Wikipedia personalizada, según se mire).

Ay, madre ¿por qué tuviste que educarme y enseñarme normas de convivencia? Vivo en una constante dicotomía entre mi gamberrismo latente y mi saber estar.  Debiste haberme dejado medio asalvajada para que yo pudiese dar alas a la desquiciada que llevo dentro y que, día tras día, pugna por salir a la superficie con ánimos renovados.

Esto es un sinvivir, doctor. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Anuncios Pesadillescos XXX: El médico. Ese gran desconocido


El anuncio de hoy va dedicado a los amantes del fútbol.

Estás un día en el sofá de tu casa, tan tranquilamente viendo la Champions, la Liga o cualquier cosa de esas. De repente, en medio de tu salón aparece Vicente Del Bosque. La situación debe ser de lo más “shocking” pero tú tampoco es que te extrañes tanto… Dices “Vicente del Bosque” con un ligero tono de sorpresa y corres a darle la mano como si tal cosa.

Tú piensas que vas a tener un debate futbolístico al mejor estilo de “Estudio Estadio” (este programa es como el Ave Fénix). Pero no. Tu familia te confiesa que le han llamado ellos porque están preocupados por tu colesterol. ¿Han llamado al médico? No. Han llamado a Vicente del Bosque que, sin duda, tiene que saber mucho más del tema.

Tú intentas quitarle hierro al asunto diciendo que con portarte bien unos días y hacer un poco de dieta el asunto estará definitivamente zanjado pero Vicente del Bosque, con actitud apocalíptica, te dice que no puedes esperar y que hagas caso a tu familia. O sea, que tu familia le ha llamado para que le hagas caso a él y él te dice que le hagas caso a tu familia. Me da a mí que vas a necesitar una tercera opinión si quieres salir de ese círculo vicioso. Una tercera opinión que podría darte el médico, por poner un ejemplo loco.

Él te recomienda que pongas de tu parte y que te bebas una pócima milagrosa diaria. No secunda mi idea loca de que vayas al médico. Está clarísimo que yo no tengo ni idea de estos menesteres.

Así que, ya sabes. De aquí en adelante, a beber pócimas mágicas y, ante cualquier duda, llamas a tu amigo Vicente (debe ser fácil concertar una cita con este señor, dada la celeridad con la que acudió al llamamiento de tu familia).

Al médico no vayas. No me hagas ni caso. En el anuncio no nos lo prescriben así que debe ser algo prescindible.

Ah, bueno, veo en la letra pequeñita de debajo que debes consultar con tu médico si tomas medicación. Pero claro, si no has ido al médico seguro que no te ha recetado nada así que este paso te lo puedes saltar tranquilamente. 

martes, 20 de noviembre de 2012

Ustedes Dirán XVIII: A lavarse los dientes (sugerido por La Alpaca)


Vamos hoy con otra entrega de la avalancha de solicitudes que recibí para destripar manuales de instrucciones.

Hoy, como me sugirió La Alpaca, le toca el turno al cepillo de dientes eléctrico.

El manual es cortito (básicamente porque no hay gran cosa que se pueda decir de un cepillo de dientes, por muy eléctrico que sea) pero no por ello tiene menos sustancia.

Veamos.

*Compruebe periódicamente el cable para detectar posibles daños. En el caso de que observara algún deterioro, lleve el cargador a un servicio de asistencia técnica. Un aparato roto o que no funcione, no debe seguir utilizándose:  Lo de no utilizar un aparato roto lo entiendo, por seguridad. Si no funciona, opino, no es que no deba seguir utilizándose, es que es como una tontería. Para eso coges un cepillito manual de los de toda la vida y santas pascuas. Estar usando ese armatoste sin que se mueva por sí solo es una pérdida de tiempo.

*Conecte el cargador a una toma de corriente. Compruebe que el mango está apagado y colóquelo encima del cargador: Lo de comprobar que esté apagado es muy útil. Si cargamos al mismo tiempo que descargamos entraríamos en un bucle que nos recordaría esos problemas que nos ponían en el colegio, donde preguntaban cuánto iba a tardar en llenarse una bañera con una fuga.

*El cepillo tardará 16 horas en cargarse completamente y su autonomía con carga completa es de 20 minutos aproximadamente: Más o menos lo que le viene pasando hace un tiempo a mi móvil, que anda en los últimos estertores.

*Puede dejar el cepillo en el cargador conectado permanentemente, así mantendrá la carga completa para su utilización diaria. Es imposible que llegue a sobrecargarse: Vaya, y yo que soñaba con un cepillo de dientes sobre-estimulado,  como recién salido de un after.

Mantenimiento de la batería

Para mantener la capacidad máxima de la batería recargable, deberá descargarla completamente al menos una vez cada 6 meses. Para ello, desenchufe el cargador y utilice el cepillo regularmente hasta que se descargue completamente por el uso: Ah, ya os andáis contradiciendo. ¿No decíais en el apartado anterior que puedo dejarlo conectado permanentemente? Si tengo que dejarlo desconectado cada seis meses, ya no es “permanentemente”. Queréis confundir al usuario. Queréis dominar el mundo. Lo estoy viendo.

Uso del cepillo de dientes

*Moje el cabezal del cepillo y aplique pasta de dientes: Vamos, como toda la vida.

*Desplace lentamente el cabezal del cepillo diente a diente, primero por la parte exterior, luego por la interior y finalmente por las superficies de masticación. No presione demasiado ni frote, deje que el cepillo haga todo el trabajo: En pocas palabras, relájate y disfruta. Eso sí, que sea diente a diente, golpe a golpe, verso a verso. No se nos vaya a poner celosilla ninguna pieza dental.

*Transcurridos dos minutos, el temporizador avisará con unas breves interrupciones del movimiento del cepillo: A mí esto siempre me hace mucha gracia. Vale, soy una pavota y me río de todo pero es que siempre me da la risa cuando oigo que el cepillo está tan contento con su “bzzzzzzzzz…” y de repente hace “bzz – bzz – bzz”. Es el momento "subidón" del cepillo.

*Puede que las encías sangren ligeramente en los primeros días de uso. Si esto persistiera tras un período de dos semanas, consulte a su dentista: Esto también es válido para los no usuarios de cepillos eléctricos. Si te sangran las encías desde hace dos semanas sí que deberías consultarlo, sí. Te lo dice una pobre víctima de las encías defectuosas.

Limpieza

Después de utilizar el cepillo, limpie el cabezal bajo el chorro del grifo. A continuación retire el cabezal del cepillo y limpie el mango por separado. Después, séquelos: Más o menos lo que se ha hecho toda la vida pero, en este caso, destripando el cepillo.

Reservado el derecho a realizar modificaciones sin previo aviso: ¿En qué? ¿En el cepillo? ¿Hay duendecillos del servicio técnico que se van a dedicar a modificarme el cepillo por las noches? ¿O me van a cambiar el manual de instrucciones? Estaré alerta. Esto es muy sospechoso.

P.S.: Sabes que puedes enviarme tu propuesta para esta sección, ¿verdad?

lunes, 19 de noviembre de 2012

Crónicas Felinas XXI: Esto me huele a bata verde


Meowww a todos!!!

Estoy pocho. Hace una semana que apenas como y la bruja y su consorte me miran con cara de conmiseración mientras me acercan a los morros todo tipo de alimentos, con la intención de que me lleve algo al estómago.

Todo me da asquito. No sé si será que estoy embarazado o qué pero es ver comida y ponérseme un mal cuerpo… De a ratos, como, pero luego se me quita el hambre y ya me tiro horas sin probar bocado.

He oído ya unas cuantas veces la palabra “Veterinario” así que me da que no me escapo y voy a tener que ir a verlos una vez más, con lo bien que me caen.

Aclaro que esto lo estoy escribiendo el domingo por la tarde y se publicará el lunes por la noche, de manera que puede suceder que estéis leyendo esto y yo ya haya pasado por el calvario de enfrentarme, otra vez, a estos infames seres de bata verde.

Para colmo, como no estoy comiendo casi nada, estoy muy flojete así que dudo que vaya a poder plantarles cara como acostumbro, con uñas y dientes en sentido literal. Lo sé porque ahora, cada vez que quiero protestar por algo sólo me sale un maullido lastimero y parece que ya quedó atrás la época en que soltaba un buen zarpazo y/o mordisco si veía que las cosas no me eran favorables.

Sí, doy mucha penita. Las cosas como son… Veo a Forlán deleitarse con cientos de manjares y a mí no me apetece. ¡No me apetece! Con lo que yo era, madre mía. La bruja me mira con cara de cordero degollado y tengo que admitir que hasta me provoca cierta ternura verla así, con los ojitos anegados en lágrimas, desesperada de la vida al verme tan debilucho y tan alicaído.

Pero no digáis que os lo he dicho, que uno tiene una reputación que mantener. A ver si se va a correr la voz y le va a dar por sospechar que, en el fondo, tengo mi corazoncito.

Que éste sea nuestro secreto.

Prrrrrr.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Cuadragésimo octavo premio: Sigo siendo más divertida que competitiva


Y vamos por el cuarto de los seis premios que me entregó la Alpaca allá por el 21 de octubre. Ya lo tenía (dos o tres veces) pero, como ya he dicho alguna vez, voy a publicar la penitencia igualmente y, si no, no haberme quejado.

La penitencia, como fácilmente podéis adivinar, es contar siete cosas sobre mí. También hay que pasarlo a quince blogs pero esto me lo salto porque ya lo pasé.

Lo de las siete cosas cada vez me cuesta más trabajo así que a ver qué sale de aquí esta vez:

1) Cuando vivía solita desayunaba leche con polvitos de cacao. El churri me aficionó al café y ahora no soy capaz de arrancar el día sin él.

2) Soy incapaz de dormir contra una pared. Si duermo acompañada en una cama que esté arrimada a una pared, tengo que dormir del lado que da hacia afuera. De otra manera me da una claustrofobia tremenda.

3) Hablando de dormir, también tengo que dormir del lado derecho. Así que como haya una cama apoyada en la pared sobre el lado derecho, soy capaz de dar la vuelta el cabecero para el otro lado. Estoy fatal.

4) Por fin he ido a la peluquería. Esto parece no venir a cuento pero comenté hace un par de semanas que hacía tiempo que no iba porque me daba pereza y hubo unos cuantos preocupados por mi estilismo. Ya podéis dormir tranquilos.

5) Tengo que planchar las sábanas. Es un peñazo pero no me gusta nada meterme en una cama donde no se hayan planchado las sábanas. Un poco una pérdida de tiempo porque a la primera noche de usarlas ya están arrugadas pero en fin…

6) Recuerdo melodías y letras de canciones con una facilidad pasmosa. Me falta escuchar una canción una vez para quedarme con el soniquete.

7) Estoy cada día más histérica con mi próximo viaje a Montevideo. No veo la hora. Es que no la veo.

Pues hala. No sé si ha tenido mucho interés pero es que ya ni sé qué contar… Besotes y buen finde!!!


jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Esto es de verdad?


En ocasiones tengo momentos de masoquismo extremo y me da por ver programas sólo para poder contaros mi visión. Sí, por vosotros mis lectores, ésta que escribe hace cualquier sacrificio.

El último harakiri estuve a punto de hacérmelo contemplando el capítulo de presentación de Gandía Shore. Anonadada me quedé antes estos ocho ejemplos de superación en la vida. Lo digo en serio. Sobrevivir con valores negativos de coeficiente intelectual tiene que ser duro.

El primero en presentarse, a quien llamaremos “Narciso” dice ser impredecible simplemente porque es “Narciso”. Nos explica amablemente que un buen “tete” debe tener un cuerpo esculpido en el gimnasio y no dejarse pisotear por nadie. Vamos, lo que conocemos habitualmente por “chulo de playa” pero llevado a nivel profesional. Por su parte, una buena “teta” tiene que estar delgadita y tener un buen trasero. También puede tener una buena delantera pero eso, según sus propias palabras, sería una “suplementación” aparte. Su mayor hobby es mirarse al espejo (de ahí el apodo que le he buscado en un ataque de originalidad). Se define como un “crack”, explicando que el concepto significa tener una esencia que la gente normal no tiene. ¿No soy una crack, entonces? Qué alivio… Estuvo cinco minutos hasta que consiguió abrir la puerta de la casa. No comments.

La segunda es una rubia oxigenada cuya mayor vocación en la vida es ir de fiesta. Lo justifica por ser de Benidorm. Se ve que en Benidorm la gente no tiene trabajo y se pasan la vida de juerga. Cuando habla mueve mucho los brazos. Pero mucho, mucho. La llamaremos “Molino de Viento”. También le gusta mirarse al espejo (debe ser una nueva afición) pero nuestra Molino de Viento no se define como una “crack” sino como “la puta ama”.

El tercer participante también gusta mucho de ir al gimnasio, aunque no lo define como un hobby sino como una obligación. Madre del amor hermoso… y yo aquí desatendiendo mis obligaciones y dándole a la tecla. No voy a llegar a nada en la vida. Ni es “crack” ni es “el puto amo”, él es “The Special One”. Tiene idiomas. Bien por él. Perdón por lo que voy a decir a continuación pero sólo transcribo sus palabras: “Las tías, cuando me ven, parece que tengan abajo un grifo”. Yo voy a tener que llamar al fontanero. Le llamaremos “Super Mario”. Si queréis gustarle, tenéis que tener unas “cacharras” importantes (o emborracharle, ya que su lema es “No hay mujeres feas sino copas de menos”). Menos mal que dice que le gusta la vida sana. El problema que tiene es que cuándo se despierta se pregunta qué es ese escuerzo (mejor no entramos a indagar qué pensarán ellas). Exige lo que da, según nos cuenta, así que debe ser poco exigente, supongo.  

La cuarta: Adicta al hardcore. Le gusta boxear y meterse en follones. Dentro de todo me pareció de las más normales (para que os hagáis una idea del percal). No tengo mucho que decir de ella. Le molestó que “Molino de Viento” se tirase media noche hablando de las maravillas de la fiesta en Benidorm. Dice que no por ser ella de Vic le va a enseñar un fuet. Así que vamos a ponerle “Fuet”, que además está muy rico.

El quinto dice que no es el típico “cicladito” pero que liga gracias a su técnica de “martillo pilón” que consiste en dejar caer el brazo sobre el hombro de su víctima y “patapam, patapam, patapam”. Esto último no me ha quedado muy claro. Se ve que nadie ha usado esa técnica conmigo o que yo estoy muy empanada. Éste va a ser nuestro “Martillito”. Espera conocer alguna muchacha para, románticamente, “apretarla bien”.

A la sexta la llaman “La Gata” porque le encanta arañar y porque es muy juguetona ¿¿¿???. Vamos a dejarle este apodo, que buscarle otro me da pereza. Tiene novio, a quien no le hace mucha gracia que su chica vaya al programete pero ella dice que le da igual lo que su novio piense, aunque va a llevar mal eso de estar con pareja y que le pongan tantos caramelos en la boca. Una vez más: ¿¿¿???

Y ya vamos por el séptimo. Dice que le gusta vivir bien, que es bastante selecto y que le gusta elegir las cosas buenas (dudo que alguien vaya a elegir lo malo a propósito pero de todo hay en este mundo). Se ducha cuatro veces al día y complementa con sus cremitas, su colonia y su peinado. Le llamaremos “Don Limpio” aunque nos hace saber que le llaman “Tanga Boy” y no duda en enseñarnos un tanga plateado que hubiera hecho las delicias de Boy George. También tengo que decir que éste, dentro de todo, me había parecido un poco más normal pero luego lo vi en una fiesta sirviendo copas con un delantal y nada más debajo y ya no supe qué pensar.

Y nuestra octava maravilla se autodefine como una choni con mucho glamour. Yo diría que ésta es una contradicción en sí misma pero no me hagáis mucho caso, que no soy ninguna experta. Su mayor sueño es que, el día que muera, esparzan sus cenizas por el Fabrik en un megatrón. Sin comentarios. Para mí se ha ganado con creces el apelativo de “Cenicienta”. Sus mayores aficiones son bailar y beber. Una chica llena de ilusión.

Así que, si queréis engancharos a este programa cultural, aquí os presento la guía para no perderos. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Anuncios Pesadillescos XXIX: ¿A qué huelen los heavies?


Dicen que las embarazadas notan los olores con más intensidad que el resto de los mortales. Yo soy fumadora y lo detecto todo. Como un día deje de fumar y, encima, me quede embarazada (cosa a todas luces improbable) miedo me da lo que pueda llegar a detectar a través de mis pituitarias.

En fin, a lo que iba. En este anuncio de ambientadores, asistimos a una clase de preparto que se desarrolla con total normalidad hasta que a las asistentes les enseñan un vídeo donde se muestra que en el salón donde tienen la clase se hizo la noche anterior una fiesta rockera “con sus malos olores” según indica el locutor. En teoría, las mujeres gestantes (qué rara suena esta palabra) deberían haberse dado cuenta, ya que han pasado de la etapa “¿A qué huelen las nubes?” a la etapa “¿A qué huelen los heavies?”.

Sin embargo, las futuras madres contemplan la pantalla sin dar crédito a sus ojos, ya que sus naricillas inquietas no han detectado vestigio alguno del nauseabundo olor que intentan hacerles adivinar a través de las imágenes. Todo es gracias, por supuesto, al fantástico ambientador que han colocado. Los rockeros entran en la sala aplaudiendo, como diciendo “somos unos cerdos pero lo disimulamos muy bien a golpe de ambientador”.

Digo yo ¿no sería que, en realidad, en la fiesta no olía tan mal o, al menos, no peor que en cualquier otra fiesta? ¿Qué les hace suponer que una fiesta rockera huele peor que una fiesta hardcore? La gente suda, sin importar qué música escuchen. He conocido unos cuantos heavies en mi vida y no olían a nada en particular. Vamos, que con los ojos cerrados no los hubiese detectado.

Mientras me documentaba para esta entrada he visto que hay una auténtica plataforma de protesta por parte del sector heavy para boicotear los productos de la marca. Me parece un poco exagerado, la verdad. Tampoco hay que sacar las cosas de quicio pero sí que es un anuncio un poco prejuicioso y un mucho absurdo.

Por todas estas razones, este anuncio se ha ganado el galardón de “Pesadillesco” en este humilde blog. 

martes, 13 de noviembre de 2012

Ustedes Dirán XVII: Hoy va de lavadoras (sugerido por Merengaza)


Esto de las instrucciones es un no parar. El filón que descubrió Inmagina hace ya más de dos semanas continúa en boga. En esta ocasión, Merenganza, del blog “Merengaza y otros dulces” me pide que publique las instrucciones de la lavadora.

Esta vez sí he localizado las instrucciones de mi lavadora (o más bien las de la lavadora que estaba instalada en el piso), así que, si un día venís a mi casa, no sólo me podéis hacer las tostadas sino que también me podéis lavar la ropa. Yo voy aleccionándoos de a poco, a ver si cuela…

Veamos, pues:

Las recomendaciones previas son bastante sosas, así que paso de publicarlas pero sí he encontrado algo que me ha llamado poderosamente la atención en este apartado:

La lavadora sólo debe utilizarse en el ámbito doméstico y para los usos previstos

Espacio mínimo necesario:

Anchura: Altura

Altura: Profundidad

Profundidad: Altura

¿Mande? ¿El espacio mínimo de ancho es igual a la altura que es igual a la profundidad que es igual a la altura? Eso de medir en centímetros como la gente normal como que no, ¿no? ¿O significa que quieren confundirnos y cuando dicen “anchura” quieren decir “altura”, cuando dicen “altura” quieren decir “profundidad” y cuando dicen “profundidad” quieren decir “altura”? ¿Pero la altura no era la anchura? ¿Entonces cómo sé cuál es la anchura? ¡¡¡Socorro!!!

PREPARACIÓN DE LA ROPA

1. Clasifique la ropa según...

• Tipo de tejido/ símbolo indicado en la etiqueta (Algodón, mezclas, sintéticos, lana, lavado a mano)

Colores (Separe las prendas de color de las blancas. Lave por separado las prendas de color nuevas)

•Tamaño (La ropa de distintos tamaños se distribuye mejor en el tambor y facilita las acciones de lavado y centrifugado)

Delicada (Lave las prendas pequeñas, como medias de nylon, cinturones etc.  y las prendas con corchetes, como sujetadores, en una bolsa para lavadora o una funda de almohadón con cremallera. Quite siempre las piezas correderas de las cortinas o lávelas en una bolsa de algodón.

Bien, vamos por partes. Si tengo que clasificar por tipo de tejido, color y tamaño, debería poner un promedio de cinco lavadoras para dos personas que somos. No creo que me salga rentable. Yo sólo separo lo claro de lo oscuro y voy que chuto. De momento no ha habido que lamentar pérdidas. Bolsita de esa para meter las cositas delicadas sí que tengo (soy más apañada de lo que parezco). Que levante la mano quien lave los cinturones. O soy muy cerda o esto es un poco raro.

2. Vacíe todos los bolsillos.

Monedas, imperdibles etc. pueden dañar seriamente la ropa, el tambor y el depósito del agua de lavado): Mira que se lo tengo dicho al churri pero no hay vez que no saque un mechero limpito de la lavadora. Milagrosamente, siguen funcionando.

3. Cierres

Cierre las cremalleras, botones y ganchos; Ate juntos los cinturones o cintas sueltos: Pues yo no cierro nada porque soy una temeraria. Vivo al filo del peligro. Como no lavo los cinturones puedo saltarme el último consejo.

Tratamiento de las manchas

Las manchas de sangre, leche, huevos, etc. Se eliminan por lo general en la fase automática de enzimas del programa: ¿Tengo una fase automática de enzimas? Toma del frasco, Carrasco. Y yo aquí tan tranquila. Tengo que poner alarma en el piso. Como alguien se entere, fijo que entran a robármela.

Para quitar las manchas de vino tinto, café, té, hierba, fruta, etc. añada un quitamanchas a la
cámara del distribuidor de detergente: Ése que nos traen del futuro va muy bien. Lo digo por experiencia.

Si es necesario, trate previamente las manchas más rebeldes con un quitamanchas: ¿Eso no me lo habéis dicho ya? La del futuro os paga, no lo neguéis.

Cómo teñir

Utilice sólo tintes adecuados para lavadoras: ¿Pero puedo usarla para teñirme el pelo? Me ahorraría un pastizal en peluquería. Pena que no funcione con la puerta abierta porque si consiguiera teñirme en la lavadora y secarme en el microondas tendría mi propio salón de belleza en casa, al mejor estilo Señorita Pepis.

Los tintes pueden manchar los componentes de plástico y goma de la lavadora: Y todo lo que se les ponga por medio. Los tintes los carga el diablo.

Carga de la ropa

1. Abra la puerta de la lavadora: Ah, ¿con la puerta cerrada no puedo meter la ropa? ¿Y si la hago un turulillo e intento colarla por el cajón del detergente?

2. Desdoble la ropa y colóquela en el tambor sin apretarla. Tenga en cuenta los tamaños de carga indicados en la Guía de referencia rápida: Jo, yo quería lavar la ropa ya doblada. Así luego la puedo secar tal cual y no tengo más que colocarla en el armario. A todo esto ¿alguien dobla la ropa sucia? Lo dicho, soy una cerda integral. Ni doblo la ropa sucia ni lavo los cinturones.

Nota: La sobrecarga reduce la eficacia del lavado y favorece la formación de arrugas en la ropa: ¿Y si echo en el cajoncito un poco de mi crema de noche?

3. Cierre la puerta: Gracias por avisar. Paso de entrar a la cocina en canoa.

DETERGENTES Y ADITIVOS

El tipo de detergente adecuado depende de:

•Tipo de tela: algodón, sintética, fibras delicadas, lana.

Nota: para lavar lana use sólo detergentes específicos: El de la ovejita, por ejemplo. ¿Alguien usa varios tipos de detergente, sin contar el de la lana?

•Color: Vale, yo sigo contando, con esto ya necesito como ocho botes (uno por cada tipo de tejido duplicado en su variante de blanca o de color).

De la temperatura de lavado: Dieciséis botes.

Observaciones:

Las partículas blancas que suelen quedar en los tejidos oscuros son restos insolubles de los ablandadores de agua contenidos en los detergentes en polvo sin fosfatos. Si esto sucediera, sacuda o cepille la ropa, o bien utilice detergentes líquidos: O vete a una discoteca con ella puesta. Con la luz negra te quedas con la peña cosa mala.

No emplee disolventes (p. ej. aguarrás, bencina): ¿Quién va a lavar la ropa con aguarrás? ¿O esto es para los cinturones? Es que como de eso  no entiendo…

No lave en el aparato tejidos tratados con disolventes o líquidos inflamables: ¿Pero la gente qué se pone encima?

Bueno, pues ya sabéis lavar en mi lavadora. Eso sí. Si venís a lavarme la ropa, los dieciséis botes los traéis de casa, que mi espacio es limitado.

P.S. Si no has mandado aún tu propuesta para esta sección, no sé a qué estás esperando. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Crónicas Felinas XX: Me hago mayor


Meowww a todos!!!

Nueve años para un gato son mucha tela y la prueba está en el resultado de los análisis que me hicieron (y que me recuerda constantemente el pelón que tengo en la pata delantera izquierda).

La bruja fue la semana pasada a recoger los resultados. Le atendió un veterinario que no es la misma que me pinchó por todas partes. A éste no lo conozco pero la bruja vino diciendo que no había conocido ser tan pedante en sus treinta y cuatro años de existencia (sí, treinta y cuatro. Para vieja, ella).

Básicamente le dijo que tengo todo dentro de los valores normales pero que tengo las transaminasas hepáticas un poco al límite y que me tiene que empezar a dar un pienso especial para el hígado. El ataque al hígado casi le da a la bruja cuando se enteró del precio del pienso. Que se fastidie. Yo lo valgo.

El caso es que a la bruja le preocupaba cómo iba a hacer para darnos de comer dietas diferentes a Forlán y a mí, ya que ella nos dejaba el platito de pienso en la cocina y nosotros nos íbamos sirviendo en plan buffet libre. Esto parece que no le gustó nada al veterinario pedante, quien le dijo que tenía que darnos de comer un poquito tres veces al día, porque a los gatos no se nos puede dejar “Ad libitum”. Según dice la bruja, flipó con que usase esa expresión. De ahí que piense que es un pedante.

Así que ahí andamos. Ahora estamos como desorientados. Cuando nos dan de comer no nos lo terminamos todo y la bruja nos quita el platito y ya no nos vuelve a poner hasta que pasa mucho rato. El veterinario le dijo a la bruja que me fuera mezclando el pienso nuevo con el viejo, para que me acostumbre al nuevo pero como yo soy más chulo que un ocho, me dedico a elegir bolitas del nuevo  y dejo el viejo abandonado a su suerte, por lo que la bruja ha decidido saltarse el proceso de adaptación a la torera y empezar  a darme el nuevo directamente, que dice que para estar calculando porcentajes de gramos en plan alquimista trasnochada para que yo termine haciendo lo que me sale de las narices, me da directamente el nuevo y santas pascuas. Hasta un planning se había hecho y lo había puesto con un imán en la nevera. Jejeje. Qué pérfido soy…

Pues eso, que creo que voy a tener que empezar a comerme todo lo que me pongan en el plato cuando me lo den porque me late que la bruja se ha tomado muy en serio esto de no dejarnos “Ad Libitum”. Basta decir que el sábado tuvieron cenita en casa con los amigos y no me cayó ni un cacho de aceituna.

Qué dura es la vida del gato anciano…

Prrrrrr.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cuadragésimo séptimo premio: Súper versátil


El tercer premio de los seis que me entregó la Alpaca el pasado 20 de octubre ya lo tenía pero como soy muy mandada, voy a cumplir la penitencia (que me la tengo merecida por bocazas), aunque no lo paso porque ya lo pasé en su día.

La penitencia, once again, es contar siete cosas sobre mí. El día que las juntéis todas podréis escribir mi biografía. Vamos allá:

1) Sufro horrores de dolores de espalda. Me contracturo cosa mala y se me hacen unos nudos que ya los quisiera para sí el más rudo de los marineros.

2) Soy fan de las aventuras gráficas. Creo que es el único vicio que tengo en lo que a juegos de ordenador se refiere.

3) Soy muy sensible, aunque a simple vista no lo parezca. Me tomo todo muy a pecho y las malas contestaciones, si vienen de gente a quien aprecio, me hacen sufrir mucho.

4) Perdono fácilmente y, si no comento algo que me haya molestado en el momento en que sucede, no aprovecharé para ventilar los trapos sucios en discusiones posteriores. Si lo doy por zanjado, lo doy por zanjado de verdad.

5) Me cuesta mucho desconectar del trabajo. Es salir del trabajo el viernes y ya estar pensando en qué me queda pendiente para el lunes.

6) Tengo unas manchitas en el cuello desde los dieciséis años fruto de una alergia a no se sabe qué. He conseguido reducirlas un poco pero aún estoy esperando encontrar mi producto milagroso. Mientras tanto, corrector a tutiplén.

7) Me encanta ver pelis de terror con la luz apagada. Me muero de miedo pero así es como las disfruto. Es mi  lado masoquista.

¡¡¡Muy buen fin de semana para todos!!!


jueves, 8 de noviembre de 2012

La noche más terrorífica


La semana pasada leí varias entradas de bloggers amigos acerca de la noche de Halloween. Como este blog emite en diferido. Hoy va la mía.

Tuve una noche de lo más terrorífica que ya comenzaba a perfilarse desde tempranas horas de la tarde.

Trabajo cerca del estudio donde se hace el programa “El Hormiguero”. Pues bien, el miércoles pasado estuvimos observando cómo hordas de adolescentes con pancartas emergían de las profundidades del Metro al mejor estilo “The Walking Dead” y se dirigían hacia la productora. Camisetas de tirantes y minifaldas que caminaban enloquecidas en pos de alguien que no teníamos ni idea de quién se trataba.

La curiosidad nos pudo, claro está. Y gracias a San Internet descubrimos que habían llegado a nuestro país los “One Direction”. O no estamos en este mundo o es que somos muy viejos porque era la primera noticia que teníamos de estos imberbes que siguen la senda de New Kids on The Block, N Sync y Backstreet Boys. Es decir, nada nuevo bajo el sol pero la fórmula debe funcionar porque no paraban de salir chiquillas poseídas blandiendo sus carteles donde, expresaban sus profundos conocimientos de inglés con frases como “Thanks for coming”, “We love you”, “We bought you the jamón” y cosas así.

La cosa debe haber terminado cerca de las once de la noche, hora en la que servidora abandona su puesto de trabajo para volver sana y salva a su hogar. Hacía un ratillo que veíamos que las hordas enfervorizadas, y con las hormonas más alborotadas que nunca, desandaban el camino y volvían a sumergirse en las profundidades de la tierra. La calle, cortada. Los conductores, cabreados. Se mascaba la tragedia en esta noche de los muertos.

Bajé al metro y, al llegar al andén, tuve que sortear cientos de púberes que habían decidido sentarse en el suelo, facilitando las cosas para una posible emergencia. A mi paso, escuchaba conversaciones tales como “Pero luego nos etiquetas a todas ¿eh?” y “Ay, mírale ahí, qué mono!!”. El estereotipo hecho verbo.

Conseguí acceder al fondo del andén, que parecía estar menos poblado de fans de One Direction y más de gente disfrazada dirigiéndose a fiestas de Halloween. Ahí que me monté. En una extraña coctelera de jovenzuelas alocadas y vampiros cargando botellas de vodka y naranja.

Sorprendentemente, conseguí llegar a casa. No sé si cuerda. Pero llegué.

P.S.: Muchas gracias a Valeria por escribirme una calaverita de Halloween. Me hizo muchísima ilusión. Podéis leer la explicación en este post suyo y, en los comentarios, está la calaverita que me dedicó, por si os pica la curiosidad.