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jueves, 30 de octubre de 2014

Supercalifornialísticoespialidoso XIII: Sin flores en el pelo. Parte 2.

Desayunando entre la neblina
Ahora que me acuerdo, os dejo algunos consejitos si os da por ir a San Francisco. En primer lugar, hace un frío que pela. Yo fui con una camiseta de manga corta y una sudadera finita y por la tarde tuve que ir a comprarme una camiseta de manga larga y una sudadera gorda porque no aguantaba (y aún así por la noche pasé frío). En segundo lugar, cuando estéis esperando el Cable Car, dado que las colas son larguísimas, irremediablemente va a aparecer gente ofreciendo limusinas, excursiones y todo tipo de cosas. Exageran hasta el tiempo de espera que hay en la cola para que te vayas con ellos pero mejor no hacer ni caso. La mayoría son unos timadores y, en caso de que no lo sean, ¿qué hay más típico que recorrer las calles de San Francisco en un Cable Car? Ya que uno va una vez en la vida, pues tampoco vamos a ir con prisas y no es lo mismo ver San Francisco desde el Cable Car que en un autobús mondo y lirondo o en una limusina horrorosa.

Una Painted Lady
Por la tarde-noche, nos dirigimos a la emblemática esquina de Haight and Ashbury , donde nació el movimiento hippie en San Francisco, ya que mi madre me había rogado encarecidamente que le consiguiera cosillas que hicieran alusión al Flower Power (ella es así). En la misma esquina encontré una tiendecita donde le compré unas cuantas cosas que todavía no le he mandado (ya me vale). No hay fotos de la zona porque tengo que reconocer que no es muy buena y no era cuestión de andarse parando mucho a sacar fotos, no fuera cosa que encima tuviéramos un disgusto.

Luego de dar un paseíto, fuimos tardísimo a cenar, lo que nos hizo andar suplicando que alguien nos hiciera el favor de darnos de comer. Una vez que alguien atendió nuestras súplicas, nos fuimos a dormir porque ya llevábamos casi veinticuatro horas sin dormir y el cansancio golpeaba fuerte.

Por la mañana nos despertamos inmersos en la neblina (parece que allí siempre es así) y, luego de desayunar un café y unos bollitos que nos subimos del Starbcucks más cercano, abandonamos el hotel, previa ducha, y nos fuimos a ver las Painted Ladies, que son unas casitas que se hicieron famosas gracias a la serie “Full House” (conocida como “Padres Forzosos” en España). 
Lombard Street desde abajo
De ahí nos fuimos a Lombard Street, que es una calle famosa por estar realizada en zigzag en una pronunciada cuesta, por lo que el viaje en coche desde lo alto hasta abajo es muy divertido.

Volvimos al Muelle 39 a comer algo y de ahí ya partimos a comprar los últimos recuerdos y cogimos el coche para emprender el viaje de vuelta. Salimos de San Francisco, cómo no, por el famoso Golden Gate. Era como estar dentro de mi mesa del salón.


Llegando al Golden Gate
Cansados, pero felices por haber realizado una escapada tan bonita, emprendimos las siete horas de viaje de vuelta que nos esperaban. 















Otra Painted Lady

Más Painted Ladies

Bajando Lombard Street

A punto de cruzar el puente

En el puente

miércoles, 29 de octubre de 2014

Anuncios Pesadillescos CV: Asquito supremo

El de hoy lo relato un poco de memoria porque no he sido capaz de encontrarlo (aunque no hay mucho que ver, la verdad). Sí he encontrado otros del mismo producto que también son un horror pero éste en concreto, que es el que me impide dormir correctamente por las noches, brilla por su ausencia.

Lo que no brilla es el pelo de los protagonistas. Me explico, que estoy empezando la casa por el tejado. En pantalla vemos un hipster de estos que están tan de moda al que una voz le dice algo como “Oiga, señor…”. El hombre se preocupa visiblemente y expresa algo parecido a que seguro que le dicen “señor” porque se le cae el pelo.

Y yo, a estas alturas del anuncio, me atrevería a aventurar cuál es el motivo de la alopecia galopante de este chico-señor: Los litros de grasa que lleva adheridos a la pelambrera. En serio, muero de asco; en la cabeza de este hombre se podría montar tranquilamente una refinería para abastecer a un pueblo con una densidad de población tirando a alta.

De repente, irrumpe en escena una mujer que también se queja de que pierde estrepitosamente el pelo y resulta que, por lo que veo, ella también tiene el mismo problema de falta de higiene que su partenaire masculino. En un momento dado, se rasca la cabeza, queriendo dar a entender que es víctima de la más profunda de las desesperaciones pero yo no puedo dejar de pensar en los piojos paseándose tan campantes por la melena de la mujer y empiezo a sudar frío.

La voz en off nos presenta el producto, que son unas ampollas o unas pastillitas. Sabréis disculpar que no sepa ni lo que es porque a esas alturas del visionado ya estoy haciendo un esfuerzo ímprobo para controlar las náuseas. Yo sólo atino a pensar si no podrían hacer un shampoo, en lugar de pastillitas, ampollitas o lo que leches sean, a ver si en una de ésas nuestros protagonistas se animan a ponerse un poquito debajo del agua y, con un poco de suerte, hasta le pillan el gustillo para ocasiones venideras y comienzan a lavarse el pelo con asiduidad.

Pero como no les han dado shampoo, no tenemos suerte y, hacia el final del anuncio, salen los dos juntos intentando dar la típica imagen del “después” pero yo sigo viendo la misma roña que veía al principio del spot, por lo que no sabría decir si finalmente tienen más volumen capilar o no. Tal vez porque la mugre les aplaste la cabellera y por ello sigue pareciendo que son más bien de pelo escaso (y sucio).

Realmente, pocos anuncios he visto que me causen mayor repulsión que éste. Creo que en mi ranking de porquerías publicitarias iría éste en primer lugar y le seguiría el bicharraco de los cereales que se dedica a tirarle ventosidades a la cara a un gato porque este último es un dibujo animado y puedo hacer un esfuerzo. 

martes, 28 de octubre de 2014

Ustedes Dirán C: Ampliando vocabulario (sugerido por Mientras Leo)

Mientras Leo, a cuyo blog debéis dirigiros sin dudar si estáis buscando ideas sobre qué leer, me ha sugerido que escriba acerca de las nuevas incorporaciones de palabras a nuestro querido Diccionario de la Real Academia y, como vuestros deseos son órdenes, vamos a ello.

Como es de esperar, no vamos a comentarlas todas, pero sí algunas de las que más han llamado la atención y así os cuento lo que me parecen a mí (que os dará igual pero éste es mi blog y opino de lo que quiero).

A mucha gente le ha sorprendido “Amigovio”. A mí no, porque en Uruguay (y otros países de Latinoamérica) se utiliza mucho así que no me extraña escucharla pero entiendo el descontento de algunas personas por incluir este americanismo y no el españolísimo “Follamigo”, que sí es cierto que no suena tan tierno como “Amigovio” pero ahí está y, si se usa, ¿por qué no incluirla? Se ve que, para contentar a ambos lados del charco, han incluido también “Cagaprisas”, “Culamen” y “Pechamen”.

Hay dos palabras que me han hecho trasladarme a mi más tierna infancia: “Bíper” (estos aparatejos, precursores de los móviles, que vibraban o pitaban y te daban un mensajito de texto) y “Chupi”. Venga ya; de los bípers ya no se acuerdan ni en los museos. A este paso, para le edición del año 2.052 incluirán “Esmarfon” (se me ocurre que lo escribirán así). Y con lo de “chupi”, no tengo palabras. Llegan un pelín tarde, me parece a mí. De hecho, a día de hoy considero que decir que algo es “chupi” ya está hasta desfasado y, si la usas, te miran con cara de preguntarte de qué máquina del tiempo te has escapado (a menos que seas Soraya, la de la serie “Aída”). Ahora que lo pienso, en esta categoría de Palabras para el Recuerdo, hay que incluir también “birra”, que por fin se ha ganado su lugar en el diccionario.

Han incluido “Tuit” (como suena), “Tuitear” y “Tuitero” pero, hasta donde sé, no se menciona Twitter (ni “Tuiter”, que así dicho suena a versión Made in China) por ningún lado, por lo que las explicaciones son un poco de pescadilla que se muerde la cola:

Tuit. m. Acción y efecto de tuitear.

Tuitear. intr. 1. Comunicarse por medio de tuits. tr. 2. Enviar algo por medio de un tuit.

Tuitero, ra. adj. 1. Perteneciente o relativo al tuit o al tuiteo. m. y f. 2. Persona que tuitea.

Vamos, que si no conoces Twitter, las explicaciones no te valen de nada. Y si lo conoces, no te hace falta buscar las definiciones. Se podían haber ahorrado esto.

También han incluido un montón de anglicismos sin españolizar ni nada, que sinceramente no entiendo qué pintan ahí. Sobre todo me soprenden “backstage” y “coach”. ¿Qué ha pasado con nuestras bambalinas y nuestros entrenadores de toda la vida? ¿Ya no son chupis?

Y hay algunas que me gustan mucho, pero hablar de lo que me gusta pierde gracia.


P.S. Proponed cosillas por cualquier vía (menos por Bíper).

lunes, 27 de octubre de 2014

Crónicas Felinas CX: Sesión doble

Marrameowww!!!

Hoy me enrollo poco porque vengo con documentos gráficos y como vale más una imagen que mil palabras y, en concreto, traigo dos vídeos, podría decirse que ya estoy gastando palabras de más.

El primer vídeo es para satisfacer la curiosidad de Irene, la madre adoptiva de Umpa Lumpa (y ahora también de Charlie), que quería pruebas del amamantamiento por mi parte hacia Munchkin. Atención a mi cara de paciencia infinita.


video



 En el segundo, él es el único protagonista. Así de bien se lo pasó el jueves pasado por la tarde viendo “La Bella Durmiente”. Según dice el Consorte, estuvo en este estado durante cuarenta y cinco minutos. La factoría Disney encandila a niños de todas las especies.

video


Eso es to, eso es to, eso es todo, amigos.


Prrrrrr.

jueves, 23 de octubre de 2014

Supercalifornialísticoespialidoso XII: Sin flores en el pelo. Parte 1.

Vista de San Francisco desde el hotel
El sábado 19 de julio nos levantamos nada más y nada menos que a las cuatro de la mañana para poner rumbo a San Francisco con mi prima S. y su novio, P. Nos esperaban siete horas de viaje en coche. La idea inicial había sido ir en avión pero cuando nos habíamos decidido a sacar los billetes, estaban ya al doble de lo que habíamos visto en un principio, por lo que mi prima dijo que ponía a su novio a conducir y santas pascuas.

Teníamos dos opciones: ir por el Freeway 1 , que es más bonito porque es el que va por toda la costa o ir por el 5, que es menos bonito pero nos ahorrábamos más de una hora de viaje. Nos tiramos por lo práctico. Contrariamente a lo que pudiera parecer, el viaje al final no se nos hizo tan pesado. Fuimos tomando bebidas energéticas (he descubierto una que no me sabe a jarabe para la tos y que, oh, sorpresa, aquí en España no existe) y de chachareta. Luego, a mi prima y a mí nos dio por cantar cuanta canción íbamos escuchando. Creo que ahí los chicos lo pasaron peor, al tener que soportarnos con “Love is a Battlefield” de Pat Benatar y los grandes éxitos de Erasure a voz en grito. Que se chinchen, yo me lo pasé genial.

En la cola para el Cable Car. ¿Veis esa plataforma redonda de
madera? Ahí dan la vuelta al bicho. A mano. Con un par.
Y por fin llegamos a San Francisco. Quería hacer la gracia de ponerme una coronita de flores para sacarme una foto como en la canción esa que dice que si vas a San Francisco no olvides ponerte flores en el pelo pero no conseguí coronitas ni nada similar así que os quedáis sin el documento gráfico.

Una vez depositadas las maletas en nuestras habitaciones del hotel, nos fuimos raudos y veloces a coger el Cable Car que partía de Powell y Market, que son los típicos tranvías que todos hemos visto en las películas de San Francisco. La cola es interminable así que recomiendo paciencia si lo hacéis. Fuimos al puerto y teníamos idea de pillar entradas para ir a visitar la cárcel de Alcatraz por la noche, que hacen un tour especial con efectos de sonido y demás. 
Esto es lo más cerca que estuvimos de Alcatraz.
Pero nada, ni de noche ni de día. Nos dijeron que estaba todo vendido hasta mediados de agosto pero no por ello nos íbamos a desanimar. San Francisco tiene mucho que ofrecer, como una riquísima crema de almejas que te sirven dentro de un cuenco hecho de pan amargo. Yo pedí sólo la sopa en un bol normal. Tanto pan me cansa. La degustamos en el Muelle 39, que es donde está todo el movimiento de restaurantes y tiendecitas en el puerto. El churri se pidió un fish and chips que también estaba muy rico.




El Muelle 39. "Abarrotao".
Luego de la comida, dimos un paseo por el puerto viendo a los leones marinos y unas gaviotas enormes y cogimos el Cable Car otra vez hacia el centro.


La semana que viene os cuento la segunda parte.









Yo en el Cable Car. No tuve valor para colgarme por la parte de fuera.

Una calle.

El puerto.

Gaviota King Size.

Un león marino al solete.

Foto sacada por el churri desde la parte de fuera del Cable Car. Es un valiente.

¿Mola o no mola?

San Francisco por la noche.