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lunes, 4 de mayo de 2015

Crónicas Felinas CXXXIII: Los hierbajos

Marrameowww!!!

Hace unos días el consorte comenzó a hacer alquimia con una bandejita, un poco de tierra y unas cositas pequeñas con pinta de alpiste para canarios que ellos dieron en llamar “semillas”. La cosa me causó curiosidad, por lo que me propuse llegar hasta el fondo de aquella situación.

La bandejita quedó escondida en lo que nosotros conocemos como “la habitación prohibida de los secretos misteriosos” y que es, básicamente, un dormitorio al que nos tienen permanentemente vetado el paso, por lo que lo máximo que podía establecer eran conjeturas, sin poder comprobar empíricamente qué era lo que tenían ahí escondido con tanto celo.

A mí la cosa me quería sonar de cuando era más pequeño, cuando aún estaba Luhay entre nosotros, pero mi memoria a veces es algo limitada, por lo que hubo que esperar a que, días más tarde, el consorte saliera triunfante de la antedicha habitación portando en sus manos la bandeja, que ahora lucía unos hierbajos en su superficie.

Ahí me acordé de todo, como si algo hubiese hecho “click” en mi cabeza. Cuando era pequeño me costaba mucho comer esas hierbitas porque la naturaleza no me dotó con incisivos de herbívoro (por suerte, porque no me imagino yo con pinta de oveja por la vida, con lo aburridas que son), por lo que aquello de pastar no se me da demasiado bien pero recordé que Luhay tenía una técnica infalible que consistía en pillar el matojo con las muelas y recortar así el vegetal.

Para Munchkin era la primera vez en contacto con esto y vi que tenía serias dificultades para conseguir llevarse a las fauces aunque fuera una brizna. Y me di cuenta de que intentaba cortarlo de la misma manera que en el pasado lo hiciera yo. Es decir, cortando con los colmillos, como si de un filete de añojo se tratase.

Como me dio un poco de pena (porque, en el fondo, yo también tengo mi corazoncito) le di un par de lametones en la frente para infundirle ánimos y ahora parece que se hace mejor con ello. Lo malo es que, si bien sujeta con las muelas, como debe hacerse, el tema del corte ya lo lleva peor, por lo que su estrategia consiste más bien en sujetar y estirar a lo bruto, hasta que arranca la hierba de raíz. He intentado explicarle que si hace eso, la hierba no sigue creciendo y se nos terminará antes pero ni caso. Él sigue con sus tirones y si en el proceso se lleva también una porción de tierra a la boca le da exactamente igual. Cada día me avergüenzan más los modales de este gato en la mesa. Ya sabéis que yo he sido siempre muy fino y estas cosas me llenan de pudor por si alguien le ve comer y se piensa que yo soy igual de silvestre. No hago carrera con él.

Si es que el que nace asalvajado ya se queda así para siempre. No hay nada que hacer.

Prrrrrr.


P.S.  La bruja, que es una cansina, me pide que os recuerde que tenéis hasta mañana martes a las 23:59 hora española para votar en la fase final del Premio al Anuncio más Pesadillesco del Año. Si no lo habéis hecho ya, podéis hacerlo pinchando aquí

jueves, 30 de abril de 2015

El Liebster inmortal

No estaba muerto, estaba de parranda. El pasado 18 de abril Eva, de Opiniones Incorrectas, me hizo entrega de un premio que yo ya creía desterrado para siempre pero que, al parecer, renace de sus cenizas cual Ave Fénix cada cierto tiempo.

He perdido ya la cuenta de cuántos liebsters en múltiples formatos me han ido llegando. De hecho, ya le había dicho a Eva que tal vez pasase de éste porque empiezo a estar un poco hasta el gorro de preguntitas pero como hoy sábado (que es cuando estoy redactando las entradas) tengo una jaqueca del quince y no estoy para pensar mucho, pues me lanzo a responder el interrogatorio de Eva.

1.- ¿A quién te gustaría leer en Entrevistas Incorrectas?: Qué pregunta tan complicada… Es que creo que de nuestro grupito ya estamos todos y no te voy a proponer a gente que no conoces. Moriría con una entrevista a Mr. Roboto (antiguamente conocido como Dr. Moriarty) del blog “El Expreso a Thule” pero me da que no lo conoces (aunque deberías).

2.- ¿Te huelen los pies?: Pues no, pero tengo que reconocer que es porque uso mil potingues y me ocupo mucho de que no huelan. Supongo que de otra manera sí olerían, como los de todo hijo de vecino. Vaya pregunteja…

3.- ¿Has ido alguna vez de camping? ¿Qué tal lo pasaste?: Fui de pequeña, con mis tíos y mis primos. Pero teníamos autocaravana así que no me tocó dormir en el suelo. Me lo pasé bien pero ya de más mayor he tenido oportunidades y he pasado del tema. A mí eso de dormir con las alimañas y tener que compartir el baño con cincuenta desconocidos no me va.

4.- ¿Qué pudo haber visto la mujer de Rajoy en él?: Estoy frunciendo el ceño, aunque no se note, debido a la intensa concentración de la que he tenido que echar mano para responder esta pregunta. Y la respuesta es… ni idea, por más que frunza.

5.- ¿Por qué Pablo Iglesias siempre lleva la coleta mal peinada y con "huevos"?: Porque peinarse bien es muy de casta.

6.- ¿Te gusta el humor negro? Si es así, cuéntame un chiste: Me gusta según con quién y en qué contexto. Como este no es el contexto idóneo, paso palabra.

7.- ¿Camilla o Lady Di?: Lady Di, de siempre. ¿Dónde va a parar? No me explico cómo el Carlitos pudo dejar a una mujer tan elegante y tan buena por esa… esa… ay, me pasa como con Rajoy, que no tengo palabras.

8.- ¿Te acuerdas de Sonia Martínez?: Sonia Martínez, Sonia Martínez… No.

9.- ¿Le has pegado a alguien alguna vez?: Creo recordar que de pequeña le metí un bofetón a una amiga que me sacaba de quicio. Pero es un recuerdo difuso. Tal vez lo soñara.

10.- ¿Cuál es tu plato favorito con champiñones?: El pollo a la cacerola, que es de los pocos platos que sé cocinar y me queda delicioso.

Quien lo quiera, que se lo quede. Paso de nominar porque dudo que exista a estas alturas alguien sobre la superficie de la tierra que no tenga este premio.


¡¡¡Feliz puente!!!

P.S. Podéis votar al ganador del Premio al Anuncio más Pesadillesco del año pinchando aquí  hasta el próximo martes 5 de mayo a las 23:59 horas. 

miércoles, 29 de abril de 2015

Los PAPA 2015: Fase final

Hoy me enrollo poco, lo prometo.

Una vez hecho el recuento de vuestros votos para elegir finalistas que optan al Premio al Anuncio más Pesadillesco del Año, he seleccionado los cinco anuncios que han recibido entre tres y dos votos, que vienen a ser los siguientes:

De repelente de insectos: El Abeconejo que resultó serAbejonejo

De productos de limpieza: Suegrator

De pastillas anti alopecia: Asquito supremo



El mecanismo viene a ser el mismo. Tenéis para votar hasta el próximo martes 5 de mayo a las 23:59 (hora española) y el miércoles 6 entregaremos el galardón en sencillo pero emotivo acto.
Recordad que es un voto por persona y que podéis volver a votar aunque ya hayáis votado en la primera fase (por el mismo anuncio o por otro, si sois un poco veletas).

Venga, a votar. Qué nerviosssss.

lunes, 27 de abril de 2015

Crónicas Felinas CXXXII: ¡¡¡Queremos comer!!!

Marrameowww!!!

La bruja, como tiene vocación frustrada de sargento, lo paga con nosotros llevando un control férreo sobre los horarios de comidas. Deberían hacer un reality donde ganase quien fuese capaz de soportarla tres meses.

Nosotros ya empezamos a sentir hambre desde media hora antes, por lo que cuando notamos que se va acercando la hora, desplegamos todas nuestras tácticas a ver si la convencemos para llenar nuestras barrigas de alimento. Somos conscientes de que en la naturaleza nos tocaría buscarnos la vida y salir a cazar cada vez que el hambre apretara, sin tener garantías de si habrá suerte con la captura, lo que implicaría tener que aguantarnos hasta que la cosa se dé mejor y con el riesgo de no poder disfrutar de una buena ración de comida cada ocho horas pero somos gatos caseros en un plano de existencia superior y, como tales, exigimos.

En lo personal, mi técnica consiste en ponerme extremadamente meloso. Me restriego contra sus piernas, le doy cabezazos en la cara (a pesar del asquito que me da), le ronroneo y pongo cara de gatito bueno para intentar ablandar su gélido corazón.

Munchkin es menos sutil. Rectifico: Munchkin no es nada sutil. Considera que la bruja es hija del rigor, por lo que su estrategia consiste en proferir maullidos a considerables decibelios, tirar todo lo que se encuentra por el camino, mordisquear los cables del ordenador o tirar el ratón (si la bruja se encuentra en ese momento contándoos alguna de esas tonterías que escribe y no sé cómo aguantáis) y, si nada de eso da resultado, directamente opta por la violencia física y se dedica a tirar zarpazos. Generalmente esto tampoco le supone ninguna ganancia pero el zarpazo ya se lo ha llevado la bruja, hecho que, supongo, le consuela un poco. Debe de pensar algo así como “que me quiten lo arañado”.

Pero nada, que no hay manera. Ni zalamerías, ni miradas fijas, ni amenazas físicas ni verbales hacen que la bruja dé su brazo a torcer. Tendría que haber sido alcaide en una cárcel o vigilante en un internado para niños problemáticos. Creo que ahí estaba su verdadera vocación y no supo aprovechar ese talento innato que tiene.

Lo que sí me hace gracia es que yo utilizo la técnica de la zalamería durante cinco minutos y, si no obtengo resultados, me voy porque tengo cosas mejores que hacer como dormir, jugar con algún ratoncillo de peluche o lamerme la pata izquierda; pero Munchkin es insistente. Si le da hambre media hora antes de que toquen para el rancho, la media hora está él dando la barrila. Esto le hace creer, evidentemente, que al final sus estratagemas han dado resultado, lo que le da ánimos para repetir la jugada con energías renovadas cuando toque la próxima comida.

Y a mí todo esto me divierte muchísimo, claro está. Tanto, que a veces hasta le cedo la camita, esa camita que ha sido objeto de tantas riñas, sin necesidad de discutir.  Por salado.

Prrrrrr.


P.S.  A pesar de lo perversa que es, he prometido recordaros que aún estáis a tiempo de votar en la primera fase del Premio al Anuncio más Pesadillesco del Año pinchando aquí. Tenéis tiempo hasta las 23:59 de mañana martes.

jueves, 23 de abril de 2015

Pues sí, existió y existe

No podía dejar de publicar las conclusiones alcanzadas tras la encuesta popular realizada el pasado 9 de abril y que podéis leer aquí si os la perdisteis.

De las treinta y seis personas que manifestaron su opinión (una de ellas a través de Facebook), he de decir que la mayor parte de vosotros manifestó no haber oído hablar nunca de las camisetas Rasca-Huele, algunos por ser asquerosamente jóvenes y otros por no haberlas visto en su vida. Concretamente, 30 personas (un aplastante 83,34 %) manifestó no haber oído hablar en su vida de tales camisetas. La mayor parte de estas 30 personas, a pesar de no recordarlas, dejaron abierta la posibilidad a que sí existieran. Menos una, a la que no nombraré por no hacer escarnio público de su persona pero a quien podéis leer aquí que abiertamente me llamó loca resaltando con mayúsculas que tales camisetas no existieron.

Un 5,55% de los encuestados (dos personas) reconoció que el asunto le sonaba aunque tampoco quisieron  afirmar categóricamente que existieran, no fuera cosa que pasaran a engrosar la lista de chiflados. Y hubo tres valientes (un 8,33%) que afirmaron sin el menor atisbo de duda que sí existieron. Dos de ellas incluso aportando enlaces aclaratorios que hicieron mis delicias y que demostraron, para mi inmensa algarabía, no sólo que existieron sino que siguen existiendo.

Por último, recibí un comentario (que supondría un 2,78%) elogiando lo fantástico del texto pero no pronunciándose a favor ni en contra del tema que se planteaba, así que lo daremos como un “No sabe/No contesta”

Recurriendo ya a la fuente suprema de conocimiento en la materia, AKA “Mi madre” me confirmó que sí tuve una, aunque no ha sido capaz de precisar cómo llegó a nuestras vidas. Desconoce si la compramos aquí en España o si me la mandó alguno de mis familiares de USA, por lo que hay parte del misterio que permanece sin desvelar.

Una duda recurrente que habéis manifestado es si la camiseta perdía olor con los lavados, a lo que mi progenitora ha respondido que no, que mantuvo su fragancia durante muchísimo tiempo. Está visto que ya no se hacen las cosas como antes.

Las conclusiones finales, por tanto, quedarían supeditadas a si estas camisetas existieron en España. En caso afirmativo, habría que concluir que pasaron por este país sin pena ni gloria porque prácticamente no las recuerda ni el tato. En caso negativo, la encuesta ha sido un absoluto despropósito y los resultados no tienen validez alguna si no contamos las risas que nos hemos echado, que eso tiene un valor inconmensurable, como aquel chiste de Gila de “perdí un hijo, pero lo que nos hemos reído”.

Eso sí, independientemente de que las camisetas hayan estado disponibles dentro de nuestras fronteras, sabemos que eran de buena calidad. Tal vez lo sigan siendo, así que podéis haceros con ellas ahora que pueden adquirirse por Internet.

Menos mal que no me dio por estudiar Estadística porque está visto que no es mi fuerte.

P.S. Recordad que ya están abiertas las votaciones para elegir el anuncio más pesadillesco del año. Pinchad aquí para votar, no seáis vagos.