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jueves, 17 de abril de 2014

And the winner is...

¡¡¡Hola, hola!!!

Hago un breve paréntesis en mi vagueo vacacional para informaros que ya tenemos ganador de nuestro ilustre sorteo. 

Enseño primero la foto de familia, para que veáis que estabais todos, con vuestro correspondiente número de participaciones a la derecha:





Antes de desvelar al ganador, quiero agradeceros nuevamente el haber participado, guapetones. El día que sea rica os compro algo para cada uno pero, de momento, quien va a poder elegir libro es...




¡¡¡Enhorabuena, Cecilia!!! Procedo inmediatamente a mandarte un mensajito informándote de esto que seguro que te alegra el día. ¿Qué mayor dicha en el mundo que ganar algo en tan insigne blog?

Por cierto, el sorteo lo he realizado a través de la web de Sortea2. Normalmente me daba una opción para guardar el sorteo y que pudieseis acceder al mismo para comprobar que no ha habido tongo pero no sé si lo han cambiado o si yo he hecho algo mal con esta cabecita vacacional que tengo pero el caso es que no me ha dado opción. Tendréis que fiaros de mi palabrita. Que me dé ahora mismo un ataque de viruelas locas si se me ha ocurrido hacer trampuja. Sé que me creéis. Creedme, por piedad... 

¡Un besote a todos y hasta el lunes!

jueves, 10 de abril de 2014

Lista de participantes del sorteo

Una vez cumplido el plazo de rigor, aquí tenéis la lista de participantes del sorteo. Recordad que tenéis hasta el próximo miércoles 16 de abril a las 23:59 hs. para comunicarme incidencias y ponerme a caer de un burro y el sorteo se realizará el jueves 17 de abril. 

Lo he puesto por orden alfabético, para que no digáis que no os facilito la vida. Muchas gracias a todos por participar. Sois unos soles. 


Pues lo dicho. Si observáis algún error, me lo decís, pero sin montar un escándalo, que tampoco hay necesidad de perder las formas...

Dicho sea de paso, me voy de vacaciones esta semana, que mi cuerpecito ya me lo está pidiendo, así que andaré desaparecida aunque entraré a publicar comentarios y críticas a mi mala gestión como organizadora de sorteos y, por supuesto, a comunicar el ganador.

El lunes 21 de abril ya estaremos de nuevo con nuestro ritmillo habitual. Un besote a todos!!!

miércoles, 9 de abril de 2014

Anuncios Pesadillescos XCV: De cómo una tablet puede cambiar tu vida

Drew pilló este anuncio antes que yo y le faltó tiempo para pedirme que lo destripara. El año pasado ya se lucieron con un spot en el que acunaban un fresón. Parecía que la cosa ya no podía dar más de sí pero este año se superan a sí mismos y, en dibujitos animados, vemos lo siguiente.

Un teléfono suena en una mesita sobre la que también hay colocada una caja de fresones. Vemos una mano que se acerca a la zona pero, lejos de contestar el teléfono (porque a esas horas seguro que son los de alguna compañía de ADSL intentando convencerles de que tienen la mejor oferta existente en el mercado), coge un fresón y se lo lleva a la boca. Aquí comprobamos que la mano pertenece a un hombre que, al tiempo que se deleita con el fresón, lee algo en su tablet. Mira hacia su izquierda y, vemos a su mujer, que también lee algo en su propia tablet. Ella también mira hacia su izquierda y descubrimos a un niño y una niña que miran también sus cosas en sendas tablets mientras comen ansiosamente fresones de un cajón que descansa sobre el sofá entre los dos. Sí, tienen un cajón de fresones sobre el sofá. Se me abren las carnes sólo de pensar en cómo puede llegar a quedar la tapicería con ese juguito rezumando a sus anchas sobre el tejido. Menos mal que el sofá es rojo. Los he visto hábiles ahí.

Y de aquí deducimos dos cosas. Una, que son tan adictos a los fresones que les importa un pimiento el estado de sus muebles y dos, que en esa casa la comunicación brilla por su ausencia y son capaces de estar todos juntos ignorándose mutuamente mientras cada cual está a sus historias. Eso sí, lo que es discutir, no discuten. Punto para las tablets que han conseguido mantener la armonía familiar.

Cuando nos dicen que la marca de fresones sortea trescientas tablets, llegamos a la conclusión de que, aparte de comunicarse poco y ser unos dejados, constituyen la familia más suertuda del mundo. Cuatro de trescientas es un buen ratio (aunque también hay que reconocer que han comprado fresones como si temieran la escasez mundial, porque vemos que en la mesita de centro tienen más. No quiero imaginarme la alacena). Yo que ellos me dejaba de tanto fresón y me dedicaba a echarle al Euromillón, que por lo que veo están en racha y estas oportunidades no deben dejarse pasar así como así, que luego se les terminará el golpe de suerte, verán que nos les sale premio bajo la tapa de los yogures y vendrán los lamentos y los “Ayyy, ¿por qué no nos hicimos millonarios cuando los fresones nos estaban dando indicios tan claros de que éste era nuestro momento?” Y se angustiarán y discutirán y se romperán las tablets en la cabeza y adiós armonía familiar.

Eso sí, parece que han recuperado la comunicación. Ahora ya no se guardan nada. 

P.S. Recordad que tenéis hasta las 23:59 de hoy para apuntaros a mi sorteo pinchando aquí

martes, 8 de abril de 2014

Ustedes Dirán LXXXI: Yo es que era joven e inocente… (sugerido por Suguspiña)

Mi muy querida Suguspiña, que nos ha tenido muy entretenidos con su concurso “Adivinamos?”,me sugirió que compartiese con vosotros alguna anécdota de mi infancia.

Quienes lleváis leyéndome un tiempo, ya habéis conocido unas cuantas, porque yo era una niña más bien rarita imaginativa y tenía ideas de bombero muy creativas, así que vamos a compartir hoy unas cuantas.

Tendría unos cuatro años. Estábamos con una amiga de la familia y le relataba que me encantaba que mi madre me llevase a los caballitos del Parque del Oeste (caballitos de éstos a los que les echas una moneda y hacen un monótono movimiento sin moverse nunca del sitio. Vamos, todo lo contrario a lo que hace un caballo de verdad pero que a los niños, por alguna extraña razón, les fascina) pero que no me gustaba que cuando más a gusto estaba montada en el caballito, se nos terminaba la moneda y me quedaba sin caballito. La buena mujer, intentando solidarizarse conmigo, me respondió “Anda, mira qué gracia”, a lo que respondí muy seria “Pues a mí no me hace ninguna gracia”. Fue el año que me coronaron Miss Simpatía.

En otra ocasión, más o menos con la misma edad, vi una  película de Cantinflas y decidí rendirle mi particular tributo cortándome la punta de absolutamente todos los calcetines. Mi madre me amenazó con no llevarme a ver Blancanieves pero al final fui. Mamá: Si lees esto, que sepas que eras muy pusilánime. A decir verdad, no estoy muy segura de si esto ya os lo he contado. Lo mismo estoy como las abuelillas contando mis batallitas una y otra vez. Si ya lo habéis leído, sed buenecitos y no me lo digáis, que me voy a sentir fatal.

Hubo una vez en que me dio por querer andar en zancos y, como zancos no tenía, no tuve mejor idea que coger unas macetas del jardín y pasarles una cuerda por el agujerito de abajo para atármelas a los pies (vale, unas macetas no pueden considerarse zancos pero cuando mides un metro veinte hasta el bordillo de la acera te parece de una altura vertiginosa; todo es cuestión de perspectiva). Total, que me puse las macetas-zanco y, como podréis imaginar, dejé a mi madre sin macetas al primer paso.

También recuerdo que me inventaba las historias más inverosímiles y disfrutaba mil viendo cómo todo el mundo me creía. Me viene a la mente que una compañera relató que había soñado con una bruja y que lo había pasado muy mal. Minutos más tarde, yo juraba y perjuraba haber visto a la misma bruja sobrevolando el tejado del colegio montada en su escoba. Ponía hasta cara de susto y todo; yo no sé cómo no me vinieron a buscar de Hollywood, pues hubiera sido ideal para decir en Poltergeist aquello de “Ya están aquí”. Mi actuación fue tan magistral que tendríais que haber visto la expresión de pavor de mi compañera diciendo que sus sueños se hacían realidad, mientras yo me veía rodeada de niñas curiosas queriendo que les explicase mi experiencia paranormal. Yo lo contaba con lujo de detalles, al borde de la crisis nerviosa mientras, en mi fuero interno, me revolcaba por los suelos de la risa. Sí, era un ser perverso y deleznable. No estoy orgullosa de ello. Bueno, un poco sí.

P.S. ¿Qué tema os gustaría proponerme? ¡¡Aprovechad ahora que estoy generosa!!

P.S.2. Recordad que tenéis hasta las 23:59 de mañana miércoles para apuntaros a mi sorteo pinchando aquí

lunes, 7 de abril de 2014

Crónicas Felinas LXXXVI: No hay falsa pasión

Marrameowww!!!

Por increíble que parezca, yo también tengo mis momentos tiernos de gatito mono y bien educado y no siempre estoy a la gresca con la bruja. Lo hago, más que nada, para que esos momentos de ternura compensen los momentos de desparramamiento de café y otras lindezas, y de esta manera la bruja continúe alimentándome a diario, que ya sabemos que buscar comida en la basura es una cosa muy mala.

Pues bien, no sé si yo, o quizás la bruja en alguno de estos momentos “Cuenta siete cosas sobre ti” inherentes a la recogida de muchos premios, hemos comentado en algún momento que la bruja se pasa el día canturreando. Es algo que le chifla. Y le da lo mismo ocho que ochenta. Suene lo que suene en la radio, ella lo canta; los jingles de los anuncios de televisión, también y, si no tiene encendido ninguno de esos dos cacharros, canta a capella creyéndose una diva del bel canto. Y le da a todo, la tía, desde coplas a rock, pasando por alguna chorrada que haya escuchado por ahí y que, aunque le horrorice, se le ha quedado grabada a fuego en la memoria. Dos por tres le entra la vena patriótica y canta el himno de Uruguay con tanto fervor que sólo le falta ponerse una mano en el pecho y mirar en lontananza con lágrimas en los ojos. Vamos, digo yo que os podréis imaginar el panorama; es lo que viene siendo un hartazgo de ser humano.

Y preguntaréis qué tiene que ver este rollo macabeo con la ternura, si estoy poniéndola verde como ya es mi costumbre. Vamos a la explicación, que parece que no, pero la tiene. Por norma general, cuando ella canta o desafina o invoca a la lluvia o lo que sea que hace cuando se desgañita por la casa, yo paso de ella mientras intento disimuladamente esconder la cabeza bajo un cojín del sofá, a ver si la superficie mullidita amortigua los alaridos dentro de los límites de lo posible. Pero (siempre hay un pero) hay una canción con la que no. Hay una canción que, cuando escucho en labios de la bruja, me suena a música celestial  y me quedo embobado mirándola mientras ella entona las notas de la melodía. En esos momentos, me olvido de la tirria que le tengo y me convierto en su mayor fan. El mundo se me desdibuja y soy feliz. Extremadamente feliz. Cualquier cosa que esté yo haciendo en ese momento se ve interrumpida para prestarle toda mi atención, por una vez.

Lo malo es que es un poco tonta y no sabe sacarle suficiente provecho a la situación, ya que como no es de sus canciones preferidas, la canta de pascuas a ramos. Debería cantarla más a menudo, y pedirme cualquier cosa con ese soniquete. Seguro que obtenía mejores resultados.

Ah, que queréis saber de qué canción estamos hablando… Ya decía yo que no ibais a aguantar la intriga. Seré bueno; pinchad aquí.

Prrrrrr.