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martes, 16 de septiembre de 2014

Ustedes Dirán XCV: Que viva la mujer del Siglo XXI (sugerido por Mandarica)

Y seguimos satisfaciendo los deseos de Mandarica, aunque me da a mí que pide por pedir, porque luego ni se acuerda de las propuestas que me hace. En fin, como yo sí soy organizadita (no como otras) hoy venimos con otro momento musical de estos que hacen las delicias de todos (y, en esta ocasión, especialmente de las feministas). La canción de esta semana es…

“Te compro tu novia” de Ramón Orlando.

Te compro tu novia
pues tú me has dicho cómo es ella
y me gustó la información.

Vamos, como quien da detalles sobre el rendimiento de su coche.

Te la compro
pues nunca he tenido suerte
con las que he tenido yo.

Pues lo mismo las que no han tenido suerte contigo han sido ellas, que si todas te han salido rana a lo mejor es porque andas comprando mujeres como quien compra tomates en el mercado.

Te compro tu novia
no voy a regatear el precio
ni de pronto el valor.

Ahí, yendo de espléndido por la vida. Será por dinero…

Te la compro
no creo que saldría cara
ni aunque cueste un millón.

En primer lugar, no se dice “no creo que saldría cara” sino “no creo que saliera cara”. Sí, soy un talibán ortográfico. En segundo lugar, ¿hablamos de un millón de dólares, de pesos, de euros, de las antiguas pesetas o de camellos?

Pues tu me has dicho que
es linda y apasionada
y es buena y adinerada
no cela nunca por nada
y sabe hacerlo todo en la casa.

Qué chollo, oye. Una fiera en el tálamo conyugal, sumisa, con pasta para mantenerte, te deja que te vayas por ahí de pingo con tus queridas y encima te tiene la comida hecha, la casa limpia y recogida y los calzoncillos planchados y oliendo a suavizante de orquídeas. Si te la venden, para mí que no te lo están contando todo…

No sale ni a la esquina
no habla con la vecina
no gasta y economiza
y todo lo resuelve tranquila.

Claro que sí. En casita, como debe ser. Una mujer no debe salir nunca sola de casa a menos que sea para hacer la compra. La compra de víveres para el hogar, quiero decir. Nada de andar pensando en comprarse zapatos o un vestido bonito porque si te compras un vestido nuevo ¿para quién te lo estás comprando? Seguro que eso es para que te miren por ahí.

Véndela, véndela
o dile a su madre que me fabrique otra igualita.

Por supuesto. Siempre se puede pedir una novia a la carta, faltaría más. Lo mismo hay excedentes de fábrica y todo.

Véndela, véndela
si quieres una mía por ella te las cambio toditas.

Vamos, que se ve que las tuyas no son mujeres como deben ser. Serán unos pendones que no sabrán cocinar, gastarán dinero en ellas mismas y lo mismo hasta se maquillan para salir a la calle.

Y luego repite tooooodo otra vez, por si el mensaje inicial no hubiera quedado claro. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

P.S. No os quedéis con las ganas y pedidme vuestras chorradas

lunes, 15 de septiembre de 2014

Crónicas Felinas CIV: Preparándome para los cambios

Marrameowww!!!

Ciertas conversaciones escuchadas en los últimos días en mi casa me han hecho vivir en un momento flashback constante.

Por lo que he podido descifrar, traduciéndolo a maullido básico, la bruja y el consorte andan pensándose incorporar otro felino a éste nuestro hogar. Según comentan, lo hacen para que yo no me sienta solo y tenga un compañero con el que jugar. O eso dicen ellos. Vete a saber si no tienen intenciones ocultas.

La idea, en un principio, me atrae. No negaré que, desde que falta nuestro Luhay al que todos guardamos en el recuerdo, me aburro como una ostra. No sé por qué se empeñan en decir que las ostras se aburren; a lo mejor se lo pasan pipa abriéndose y cerrándose y produciendo perlas a mansalva. Bueno, que me voy del tema. Me aburro, da igual como qué, y seguramente un compañero felino me ayudaría a sobrellevar esas horas de soledad pero, por otra parte, la idea me da un poco de miedito por varias razones.

Según tengo entendido, la idea es traer un cachorrito y tengo que reconocer que me inquieta un poco la idea porque tal vez me robe protagonismo. Lo verán ahí, pequeño, indefenso, juguetón y con esa carita que sólo sabemos poner cuando somos infantes y yo no podré competir con ese despliegue de monerías.

Por otra parte (y aquí viene el momento flashback del que os hablaba al principio de este post), recuerdo que cuando llegué a las vidas de la bruja y el consorte, Luhay tenía seis años y yo era un imberbe de cuatro mesecitos. Y admito que Luhay me tuvo mucha paciencia. Mi principal pasatiempo era cogerle la cabeza y meterme su oreja en la boca, como si de un chupete se tratase. Podía tirarme horas succionando su pabellón auricular y él ni se inmutaba. No es que a mí me preocupe en demasía si a los demás les molestan, o no, mis actos pero si ahora me pongo en su lugar y me imagino que tal vez me pase lo mismo con el recién llegado, me pongo un poco nerviosito. Aunque también es cierto que, una vez que yo soltaba la oreja-chupete, Luhay sacudía la cabeza duchando a la bruja con mis babas. Poder ser yo quien sacuda la cabeza en ese momento tiene que dar una satisfacción tremenda, así que el tema tendría sus ventajas y sus inconvenientes.

También pienso que un cachorro es la excusa ideal para llevar a cabo todas las trastadas que se me ocurran y alguna más. Todo lo que aparezca roto, volcado, tirado o manchado será obra suya y sólo suya, independientemente de quién haya perpetrado el crimen. A ver quién va a sospechar de mí, con lo bien que me porto (casi) siempre.

En definitiva, que estoy contento con la idea y, si no me prestan atención, ya me ocuparé yo de que me la presten. Será por artimañas. Bien dicen que más sabe el gato por viejo que por gato.

Prrrrrr.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Supercalifornialísticoespialidoso VI: El lado japonés de San Diego

Con un bus de tour de miediiitooo
Según salimos de Sea World, fuimos a San Diego a cenar. He de reconocer que de pequeña nunca había estado allí y la verdad es que me sorprendió para bien. Es una ciudad preciosa con un encanto de lo más particular. Se mezclan las típicas casas modernas americanas con otras muy coloniales que a mí me parecen una monada. Es una ciudad donde hay muchísimas historias de fantasmas y, aprovechando la jugada, lo explotan turísticamente, haciendo tours por los sitios donde al parecer los espíritus campan a sus anchas. Pena que en esta vida no se puede hacer todo y quince días no dan para tanto pero prometo que la próxima vez que vaya (porque habrá próxima vez; hay que ser positivos en esta vida) no me pierdo asistir a un tour fantasmagórico.

Sin embargo, la visita estuvo muy bien porque mi primo R. nos llevó a cenar a Harney Sushi. No sé si
De camino a cenar. Churros everywhere
será cierto que el mejor rosbif del mundo está en el barrio chino de Los Ángeles pero el mejor sushi que he probado en mi vida os aseguro que está en San Diego (aún no he tenido oportunidad de comerlo en Japón. Todo se andará). También hay que reconocer que no es un sushi muy al uso. Las recetas son muy innovadoras y ponen mucho empeño en utilizar pescado que no pertenezca a especies amenazadas. Estaba todo riquísimo y la camarera era un encanto aunque hablaba a toda pastilla y confieso que le entendí aproximadamente el cincuenta por ciento de lo que hablaba.

En un ataque de magnanimidad dije que invitaba yo a la cena y aquí me di de cabeza contra el sistema. Resulta que te traen la cuenta, tú das la tarjeta, se la llevan, te cobran (no piden pin, ni identificación ni nada, así que si sois ladrones de tarjetas ya sabéis dónde está el paraíso) y, cuando te traen el recibo, ahí tienes que escribir a mano cuánto quieres dejar de propina y firmar por el total. Se supone que te vuelven a hacer como otro cargo. No sé. Es que no lo entendí por mucho que mi primo se esforzó en explicarme el sistema. Al final opté por poner 0,00 en el apartado de la propina y la dejé en efectivo, a la española. Que se note el choque de culturas.

Aquí nació "The San Diego Union" un periódico pionero en
California, fundado el 10 de octubre de 1868
De ahí salimos a dar un paseíto para bajar las cantidades ingentes de sushi que llevábamos en el organismo y hasta entramos en una tienda de chucherías que está ambientada como en la época colonial. Es una monada (no saqué fotos porque no me gusta eso de sacar fotos dentro de las tiendas. Siempre que lo he intentado me he llevado una bronca).

Luego pasamos por la zona de marcha, que es famosa porque en San Diego vive mucho estudiante así que hay juerga y fiesta todos los días de la semana. Era lunes y aquello estaba hasta arriba de gente. Después se quejarán de suspender. Esta juventud está perdida…

Os dejo con más fotitos de San Diego y la semana que viene iremos a saludar al Ratón Mickey.

Las callejuelas

Con las maquinitas de periódicos

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Anuncios Pesadillescos CVIII: El Abeconejo que resultó ser Abejonejo

Éste me lo sugirió Dolega hace muchísimo pero con el tema de las vacaciones se me ha acumulado el trabajo.

Se trata, a estas alturas, de todo un clásico en nuestras pantallas en época estival. Hablaremos hoy del anuncio del “Abejonejo”. Tengo que aclarar que llevaba años creyendo que su nombre era “Abeconejo” pero he visto el anuncio en el canal oficial del laboratorio que lo fabrica y parece ser que la alimaña recibe el nombre de “Abejonejo”.

En un apacible mediodía, una familia se dispone a disfrutar de una agradable comida en el jardín mientras los pajarillos cantan y las nubes se levantan. Una niña, su padre y su abuelo se encuentran ya zampando a dos carrillos mientras la madre se acerca con una ensaladera (me revienta eso de empezar a comer sin esperar a que estén todos sentados a la mesa). En fin, llega la madre y, de repente, abre tanto los ojos que parece que se le van a salir de las órbitas y profiere un alarido digno de película de terror de los años 50, dejando caer la ensaladera con el consabido sonido de cristal hecho añicos (sobre el césped mira que me extraña pero lo dejaremos correr).

El motivo de tanto escandalete es un ser con cuerpo de abeja del tamaño de un conejo (ya lo vamos pillando, ¿eh?), orejas y cara de conejo, gafas de aviador y un aguijón de un palmo de largo. Se asoma, ladino, por detrás de la jarra de agua, la cual es volcada por el pater familias en un vano intento por cargarse al bicho de un manotazo (a ver quién recoge el estropicio que están montando). La niña se monda de risa, el padre intenta ensartar al abejonejo con un tenedor como si de un pincho moruno se tratase, fallando en el intento mientras el abejonejo agita un mini capote rojo que a alguien le debe de haber parecido muy gracioso incluir, mientras la madre, al fondo de la escena continúa dando saltitos histéricos y haciendo aspavientos. El abuelo pone los ojos en blanco mientras continúa comiendo (debe de estar pensando. “Ya le decía yo a mi hija que su marido era un gañán”).

El padre, no muy hábil pero sí insistente, opta por arrojarle un plato a modo de frisbee, que el bicharraco esquiva en pleno vuelo con un quiebre de cadera que ya lo quisieran para sí los recortadores y le saca la lengua a los comensales en una clara actitud burlesca. Finalmente, toda la familia corre a refugiarse al interior de la casa al ver que no se hacen con la bestia.

La bestia parece haber picado al valiente cabeza de familia quien, con una sonrisa en la cara, se dedica a untarse el famoso producto contra las picaduras en una porción de piel desmesuradamente pequeña dado el tamaño del aguijón del abejonejo. Digo yo que si esa fiera te pica, tiene que dejarte un cráter en el brazo.

Y fin. Tanta historia para esto. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Nonagésimo noveno premio: Otro Lovely Blog Award

Mi querida Eva ha tenido a bien pasarme este premio que ya tenía pero, como trae nuevas preguntas y, viendo la temática de las mismas, me da la sensación de que está haciendo un estudio de mercado, no la voy a dejar en la estacada y procedo a contestarlas. Eso sí, ya advierto que dejo aquí el premio con las mismas preguntas de Eva porque creo que éste lo tiene ya todo el mundo así que, si alguien quiere llevárselo, es libre de hacerlo con mi bendición.


Al lío:

1.- ¿Qué nombres de bebés prefieres más, los clásicos o los demasiado modernos? : Pues la verdad es que no es una cuestión de antigüedad de los mismos sino de cómo me suenen así que en mi lista hay un poco de todo. De todas formas, como ni tengo niños ni tengo pensado tenerlos, tampoco es un tema que me quite el sueño…

2.- ¿Qué te gustaría más y qué menos de vivir en Asturias?: Lo que más, el paisaje tan verde. Me encantaría eso de pasear por el “prau” sintiéndome un elfo pero llevaría fatal el clima.

3.- ¿Eres rencoros@?: Depende del grado de maldad que hayan cometido conmigo. Suelo perdonar pero me ando con pies de plomo para futuras ocasiones. No sé si eso es ser rencorosa o precavida.

4.- ¿Hiciste alguna amistad en la blogosfera que a día de hoy has perdido? ¿Qué pasó?: Pues de momento no he perdido ninguna y espero que siga así.

5.- ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando ves a alguien porteando a un bebé en mochila colgona y/o mirando para fuera?: No sé. Nada. Es que ni siquiera me fijo mucho en los bebés que veo por la calle así que no sé qué opinión debería merecerme esto.

6.- ¿Hiciste el legado de Tibu, te parece una chorrada como un campano o ni siquiera sabes lo que es?: No tengo ni idea de qué es eso. Y podría buscarlo para desasnarme y tal pero columbro que es de esas cosas que mi cerebro agradece no saber.

7.- ¿Te parece cutre salchichero poner langostinos en una boda o se te hacen los ojos chiribitas cuando te los sirven?:  A mí el marisco me gusta mucho así que no le hago ascos a unos buenos langostinos. No sé si debería considerarse cutre o muy clásico. La boda española, para ser española cien por cien, tiene que tener langostinos. No obstante, en su boda cada cual pone lo que le apetece o puede permitirse.

8.- ¿Te escandalizan las novias que no van de blanco?: Uy, sí. Qué horror… Habrase visto tamaña desvergüenza. Eso debe de ser porque no van puras al altar.

9.- ¿Qué impresión te dan las novias con el pelo suelto?: ¿De colorines y con el  pelo suelto? Unas hippies zarrapastrosas todas.

10.- ¿Le pondrías a tu niño todas las vacunas que existen, sólo las que entran en la Seguridad Social, las menos posibles o, directamente, ninguna?: Ando siempre pendiente de cuándo le toca la vacuna y el antiparasitario al gato así que creo que les pondría todo lo que haya disponible. Bueno, la de la gripe no, que ahí hemos estado todos y de vez en cuando viene bien estar un poco pocho para que te den mimitos y atención.

11.- ¿Qué plato de cocina te sale mejor? (Pon la receta): Iba a hacer el chiste de decir que mi mejor receta es llamar al pizzero pero venga, voy a poner la receta del guiso de fideos de mi tierra. No sé si es lo que mejor me sale pero es muy autóctono y me queda bastante bueno cuando lo hago cada dos o tres lustros.

Al ser un plato típico, cada maestrito tiene su librito. El guiso a la Álter es así:

Ingredientes para cuatro personas (con hambre)

- 2 zanahorias en medias rodajas
- 1 pimiento rojo (o medio si es de estos mutantes que pesan una tonelada) picado
-1 cebolla picada
-Sal, pimentón (yo lo uso dulce pero le podéis poner un poquito picante), orégano, laurel y un chorrito de aceite
- Una lata grande  de tomate natural
- Un plato de fideos (aquí va en gustos. Lo suyo es usar fideos de los grandotes pero a mí me da un poco de asquito y suelo usar tiburón)
- 400 gramos de carne de ternera picada (o cortada en cuadraditos, como gustéis).
- 4 patatas pequeñas.

Preparación:

En una olla doramos la cebolla, el pimiento y la carne (que quede marroncita). Cuando esto tiene colorcillo apetecible, agregamos las especias, el tomate y agua (hasta alcanzar un poco más de la mitad de la olla).

Le agregamos la zanahoria y, cuando el agua haga blub – blub (lo que los profesionales de la cocina conocemos como “hervir”), agregamos las patatas cortadas en trozos ni muy grandes ni muy pequeños.

Cuando las patatas estén más o menos a mitad de cocción, agregamos los fideos hasta que estén hechos y ya está.

Facilito e ideal para los días de invierno. Por cierto, la idea es que quede caldosito  (es un plato de cuchara) así que no os cortéis en añadir más agua si veis que aquello se está quedando seco porque si no es una plasta que no hay quien se la coma.

Si alguien prueba, ya me contará.

No puedo creer que acabe de publicar una receta de cocina. ¿Pero qué ha sido de mí?