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miércoles, 4 de mayo de 2016

And the PAPA 2016 goes to...

¡¡¡Pero qué nervios tengo!!! Creo que conservo el blog única y exclusivamente para poder vivir este momento año tras año (bueno, y por vosotros, que sois unos soles, pero básicamente por el momento).

Este año hemos tenido un hito sin precedentes en la breve pero intensa historia de estos premios... Tenemos empate. Esto me produjo sudores fríos ante la indecisión de si hacer ronda extra de desempate o si publicar un premio compartido pero como pensé que si hacía ronda de desempate me ibais a mandar a la mismísima, el temor de recibir una avalancha de insultos me ha decidido a optar por tener dos ganadores. Será por PAPAs...

Así que me congratula anunciaros que este año el Premio al Anuncio más Pesadillesco del Año va para…


De jamón de pavo: El lago de los pavos

De producto para las uñas: Cómo vender a través del asco

¡Enhorabuena a los flamantes ganadores! Aquí su galardón, que procederemos a colgar también en las entradas originales, para que quede ahí para la posteridad:




Gracias a todos por vuestra participación, incluyendo a los vaguncios que se esperaron a la segunda fase para tener menos donde elegir (y no señalo a nadie). Ayyy, esa picaresca…

lunes, 2 de mayo de 2016

Crónicas Felinas CLXXVI: Estilo alimentario

Marrameowww!!!

Cualquiera que no conozca los orígenes de Munchkin, diría que nació en un basurero y tuvo que pelear con uñas y dientes contra ratas rabiosas por un trozo de pan duro que llevarse al hocico. Pero no, el señorito nació en una zona bien, en casa de la tía de Drew y estaba de lo más bien alimentado.

A pesar de ello, él se desespera cada vez que ve aparecer el alimento. En cuanto ve a alguno de los humanos aparecer con el platito y encaminarse a la cocina para servir la ración de la hora que toque, se cuela a toda velocidad en la cocina para no perder ripio del proceso. Para que no lo puedan echar, se encarama a la estantería y, una vez que el humano de turno ya está liado pesando la dosis indicada, se sube a la encimera e intenta adueñarse del pienso, no sea cosa que se lo vayan a comer ellos.

Una vez pesada la comida, al ver que la bruja o el consorte se dispone a echarla en su platito, es tal su ansia que le propina un cabezazo al recipiente con el que nos sirven. Si no están atentos y no se aferran con todas sus fuerzas al recipiente, el resultado suele ser que, a consecuencia del cabezazo, los granos de pienso salen despedidos por toda la cocina. Resulta divertido verlos luego a cuatro patas recogiendo granitos para echarlos nuevamente al plato.

Hay que reconocer que, a pesar de que es un agonías, el jovenzuelo sabe divertirse. Yo, como soy muy fino, durante todo este proceso he esperado tras la puerta de la cocina pacientemente y sigo al humano de manera elegante hasta que deposita mi platito en el suelo, donde como educada y pausadamente, masticando bien cada bocado para hacer bien la digestión.

También es cierto que yo luego molesto haciéndome el interesante con la comida y, en vez de comerme toda la ración de golpe, la voy dejando para comerla en varias veces, de tal manera que tengan que estar todo el día pendientes de si quiero comer y estar guardando y sacando el platito a cada rato. Hago algo parecido con el agua. Como no me gusta mucho beber del platito, prefiero pedir a los humanos que me abran el grifo de la cocina o de la bañera para beber el agua fresca que cae de ahí cual cascada. Pero hay veces en que pido agua, me abren el grifo, me doy la vuelta y me voy sin probar ni gota. Los humanos cierran el grifo y en ese momento yo aprovecho para volver a subirme a la bañera o a la encimera de la cocina para volver a pedir agua, obligándolos a tener que abrir el grifo otra vez y a estar pendientes de cuándo termino para volver a cerrarlo. También puede suceder que, después de esto, a los cinco minutos vuelva a repetir la operación aunque ya no tenga sed.

Eso ya es sólo por fastidiar.

Prrrrrr.


P.S. La bruja sigue teniéndome de recadero. Me pide que os recuerde que tenéis tiempo hasta mañana martes a las 23:59 españolas para votar por el ganador del Premio al Anuncio más Pesadillesco del Año 2016 pinchando aquí.

jueves, 28 de abril de 2016

El romanticismo y yo

A veces me sorprendo a mí misma con mi poco romanticismo. Reconozco que a los veinte años, cuando una estaba con todo el pavo subido y viviendo las mieles del primer amor “en serio” todo me parecía un cuento de hadas. Cualquier nimiedad que en circunstancias normales podría interpretarse como simple educación, yo la veía como la gesta de un caballero.

Pero luego vino el desamor y, con él, se me quitó la tontería. Luego de llorar durante meses por pensar que ya nunca jamás sería capaz de volver a amar, me sacudí las penas y seguí adelante porque era lo único que podía hacer, básicamente. Bueno, eso o encerrarme en un convento de clausura pero los hábitos me ensanchan las caderas y el velo me deja el pelo fatal, así que me dije “pues a seguir, que aunque el amor me dé palos, al menos puedo elegir mi outfit”.

Y fui viviendo diferentes historias de amor, algunas más intensas que otras. Y reconozco que cada ruptura me resultaba más fácil. Me volví una persona de lo más práctica y el pragmatismo no suele ser buen compañero del romanticismo al uso. Y luego conocí al churri y si bien admito que es la persona con la que más a gusto he estado en mi vida y que no lo cambiaría por ninguno, ya no siento esas maripositas que otrora sentía cuando era joven e inexperta. Tal vez haya perdido magia en el proceso pero he ganado en tranquilidad lo que no está escrito. O sí está escrito, porque lo acabo de escribir.

Así que, cuando el otro día el churri me dejó por sorpresa un muffin de arándanos en la cafetería para que me lo diera la chica majísima de los cafés al ir yo a buscar mi ídem, me pareció un gesto de lo más bonito y por supuesto que se lo agradecí pero si esto me hubiera pasado a los veinte años creo que ni me hubiese comido el muffin. Lo hubiese enmarcado para contemplarlo día y noche como símbolo eterno de un amor inquebrantable. Pero me ha pasado con 37 años a punto de tocar a su fin, así que me lo comí, y bien bueno que me estuvo.

Tengo una amiga que es todo lo contrario a mí. Creo que en su otra vida fue Sissi Emperatriz. Hasta ir a Cibeles a coger el búho (autobús que pasa por la noche, para los que no conozcáis la expresión) un sábado a las cuatro de la mañana le parece de lo más romántico. Para mí es ir por la Gran Vía sorteando borrachos, locos y gente de dudosas intenciones. Está visto que cada uno ve la vida con el prisma que le haya tocado en suerte.

Y creo que por eso me dan urticaria las novelas de amor, las canciones pastelosas y las comedias románticas. Especialmente esas donde la protagonista se termina enamorando locamente de alguien que al principio de la película le caía fatal. ¿Dónde se ha visto eso? Si alguien me cae fatal será por algo. La gente no cambia y no voy a decir de repente “pues mira, es un borde, un pedante, un egoísta y tiene mal aliento pero, de repente, me chifla”.

Nada, que no hay caso. No consigo ser romántica.

P.S. Ya estamos en la segunda fase de los PAPA. Recuerda que tienes tiempo de votar al ganador hasta las 23:59 españolas del martes 3 de mayo pinchando aquí.

miércoles, 27 de abril de 2016

Los PAPA 2016: Segunda fase

Y continuamos con la segunda etapa de esta trepidante edición de los PAPA.

Una vez recontados concienzudamente los votos (con ayuda de mi amigo Excel para evitar errores humanos), los anuncios que más votos han conseguido (con tres y dos votos, porque con tres votos sólo había dos anuncios y la cosa se vuelve poco emocionante) en la primera fase han sido:

De depiladoras: La depiladora mágica

De limpiador para el baño: Los géeeermeneeees

De compresas para la incontinencia: Que viva la amistad

De antigripales: Pasión de antigripales

De jamón de pavo: El lago de los pavos

De producto para las uñas: Cómo vender a través del asco

Pues de aquí va a salir el ganador. Así que ya sabéis, tenéis otra semanita (hasta las 23:59 españolas del próximo martes 3 de mayo) para votar por el que más pesadillesco os parezca. Os recuerdo que aunque el que hubieseis votado en la primera fase no esté ahora en la segunda, podéis votar nuevamente por alguno de esta lista. Y si tenéis la suerte de que vuestro anuncio más odiado ya esté entre los finalistas, aprovechad y volved a votarlo (en esta etapa todos los finalistas comienzan con cero votos). La ceremonia de entrega será el próximo miércoles 4 de mayo.

Mucha suerte a todos los participantes y que gane el peor. 

lunes, 25 de abril de 2016

Crónicas Felinas CLXXV: Necesito mi espacio

Marrameowww!!!

Ahora que parece que quiere asomar el buen tiempo, tanto para solaz nuestro como de la bruja (en algo tenemos que estar de acuerdo), nos dejan salir más a menudo a la terraza. No digo siempre porque cuando hay ropa tendida la bruja no nos deja ni acercarnos con nuestras uñas a sus prendas pero, cuando es invierno, pocos son los días que salimos porque la bruja se queja de que no quiere estar con la puerta abierta porque entra mucho frío. Que se fastidie por no tener un abriguito de piel natural como nosotros.

Supongo que os imaginaréis que tanto Munchkin como yo disfrutamos mucho de la terraza. El problema está en que no la disfrutamos de la misma manera. Digamos que tenemos diferentes puntos de vista sobre el significado del deleite.

Mientras a mí lo que me gusta es tumbarme al solecito a sentir cómo los rayos del astro rey calientan mi cuerpecito (a veces hasta límites un poco exagerados, todo hay que decirlo), a Munchkin lo que le gusta es hacer el cabra. Da saltos; se sube al tendedero que, como no es del todo estable, hace “tacatacatá” mientras el imberbe camina por su superficie; se sube al cesto de la ropa sucia (el cual la bruja tuvo que cambiar porque el que había antes tenía la tapa muy blandita y este bruto se la terminó cargando) o, lo más inverosímil de todo: se sube al alféizar de la ventana del dormitorio y, en cuanto ve aparecer a alguien, le maúlla para que le deje entrar. ¿Qué sentido tiene estar dentro de casa, querer salir y luego maullar para que te permitan acceder en un sitio al que podrías acceder por dentro de la casa? Ah, ya lo pillo: Fastidiar. Pues lo mismo no es tan mala idea.

El caso es que con tanto ir y venir, tanto salto y tanto maullido no me deja disfrutar en paz de mi siestecilla al sol. Así que pido (no, no pido; exijo) tener una terraza de uso privado donde pueda relajarme a gusto como si de un solárium se tratase. ¿No se supone que soy el mayor y el que más tiempo lleva viviendo en esta casa y soportando a los humanos? Pues alguna compensación tendré que tener por ello, ¿no?

Bastante tengo con compartir el cajón de arena. Con lo pulcro que soy yo, que me tiro horas pataleando arena para que todo quede convenientemente tapado, y tener que soportar que este salvaje vaya, alivie sus necesidades y lo deje todo ahí, a la vista.

Pues nada, ya que comparto baño con este impresentable, por lo menos que me deje disfrutar en paz de mi momento de relax, que me lo he ganado. Total, lo mismo puede dar saltos dentro de casa, no sé qué necesidad tiene de salir fuera para dedicarse a las mismas actividades destructivas a las que se dedica dentro.

Si es que ni un momento de paz se puede tener. No gano para disgustos.

Prrrrrr.


P.S. Dice la bruja que, si no habéis votado aún por el Anuncio más Pesadillesco del Año, tenéis tiempo hasta mañana martes 26 de abril a las 23:59 (hora española) pinchando aquí. Encima me tiene de recadero. Qué vergüenza.