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jueves, 2 de julio de 2015

Premio (he perdido la cuenta ya): Blogueras con buen rollo

De verdad, que me está dando miedo esto. Siempre pienso que nos ha pasado la tontería con tanto premio para arriba y para abajo pero no, ahí siguen, impertérritos ellos.

En esta ocasión debo “agradecérselo” a Soñadora, del blog “Soñar es gratis” , a quien a su vez se lo había pasado Eva y que yo aviso que no voy a pasar para detener en cierta forma la viralidad y el  sistema piramidal del que parecen nutrirse estos premios.

Dicha esta sarta de borderías, me van a retirar el premio a bloguera con buen rollo (que no tiene dibujito, ni nada). Soy un poco asquerosilla cuando quiero, ¿a que sí? Pero es todo fachada. Ya sabéis que mucho quejarme pero en el fondo me mola que os acordéis de mí, aunque sea porque me veáis como un blanco fácil.

Dicen que hay que pasarlo a diez blogueras pero, como ya he dicho, paso de todo. Así que cogedlo si queréis. Por cierto, ¿por qué a diez blogueras? ¿No hay blogueros masculinos que también tengan buen rollo? Esto es una discriminación. En fin, voy a responder las preguntitas, que ya que esta semana no han venido borrachos a la puerta de mi casa ni nadie me ha manoseado los vasos nuevos, estaba yo sin tema de conversación para hoy.

*¿Por qué decidiste crear un blog? ¿De qué trata?

Nunca me habían hecho esta pregunta, oye… El porqué, pues porque me apetecía escribir, como expliqué en la primera entrada y porque me aburría mucho, para qué vamos a negarlo.

De qué trata aún estoy por averiguarlo. Como es un blog personal, se supone que eso da licencia para que esto sea una especie de cajón desastre donde entra todo. Hasta mi gato dando la barrila.

*¿Te costó mucho decidir el nombre de blog?

Pues creo recordar que no. Me surgió así, de repente. Está claro que las prisas no son buenas consejeras.

*¿Cada cuánto publicas un post?

Pues empecé con uno diario; bajé a cinco semanales y ahora estoy con tres. Ya no soy lo que era.

*Recomiéndame un libro para leer y reseñar

Siempre recomiendo el mismo: “La insoportable levedad del ser”, así que hoy voy a recomendar otro porque estoy en plan rompedor. Si no lo habéis hecho, echadle un ojo a “La Historia Interminable”.

Lo de reseñarlo pues ya si os apetece. No seré yo quien os ponga deberes.

*¿Compartes tus publicaciones en redes sociales? ¿En cuáles?

Pues sí. Las comparto en Twitter, Facebook, Bloglovin y Google Plus. Aunque estas dos últimas no tienen mérito porque se publican solitas.

*Si eres escritora. ¿En qué te inspiras al crear tus historias?; Si eres bloguera ¿Cómo decides el tema del día?

No soy escritora, aunque si hay por ahí algún editor aburrido que me mire con buenos ojos, que me lo haga saber. Escucho ofertas.

Forlán escribe en su sección lo que quiere él (generalmente alguna excusa para ponerme verde) así que eso me alivia el proceso creativo.  Para los Anuncios Pesadillescos también me dan la mitad del trabajo hecho así que podría decirse que soy una blogger de lo más vaga. Y para los jueves, que es entrada aleatoria, suelo contar alguna cosa rara que me haya pasado (me pasan muchas, así que suelo tener material) o bien me dedico a responder preguntitas, como hoy.

*¿Tienes diferentes secciones en tu blog? ¿Cuál es tu favorita?

Fijas, tengo dos. “Crónicas Felinas y Anuncios Pesadillescos”. La de los jueves no la puedo considerar una sección per se.

En Crónicas Felinas no aporto nada. Es todo obra de Forlán, así que me quedaré con los anuncios.
Aprovecho la oportunidad que este medio me brinda para recordar que supe tener una sección llamada “Ustedes Dirán”, donde eráis los lectores los que me proponíais el tema. Pero os pusisteis en plan vago y murió solita. Esa sección me encantaba.

*¿Qué nos recomiendas de tu blog?

Ya dije un día que el blogroll que tenéis ahí a la derecha. Los comentarios también están muy bien.

*Cuando reseñas un libro ¿qué criterios usas?

He reseñado poquitos, la verdad. Supongo que uso el criterio de cualquier lector: si la historia me gustó y que esté bien escrito. Poco más, la verdad.

*Si escribes, ¿cuáles de todos tus personajes son tus favoritos? Si no eres escritora ¿Qué personaje es tu favorito ya sea en libros, series o películas?

Que no, que no escribo. Pues os voy a dar dos. Por un lado, El Principito porque es taaaan tierno. Por otro lado, Grenouille de “El perfume” porque es taaaaan… Grenouille.

*Solo si eres escritora, ¿Qué libro de los que has escrito es el que más aprecias y por qué?

No contesto por motivos obvios.

*Recomiéndame una canción e inserta un vídeo de youtube

Iba a recomendar algo medio serio pero como todos los que habéis recibido este premio os habéis tomado esta pregunta a cachondeo y con la clara intención de hacer sufrir a los demás, pues aquí os va mi aporte, que para algo tenemos buen rollo. A ver quién lo aguanta hasta el final...



¡¡¡Feliz fin de semana!!!

miércoles, 1 de julio de 2015

Anuncios Pesadillescos CXLII: Qué decepción, Sara

El de hoy es tan cortito (apenas dura diez segundos) que estuve hasta planteándome si publicarlo o no, porque me temía que el post se me fuera a quedar escaso pero es que me quedé tan ojiplática al verlo que no puedo negarle su derecho ganado por méritos propios a estar en esta sección.

Vemos a una mujer con taconazos sentada en el banquito de una sala de exposiciones. Bueno, en realidad vemos a una mujer con un taconazo. Su fiel compañero está abandonado a su suerte al lado de su pie desnudo, el cual ella se mira con cara de indudable sufrimiento mientras se masajea la pantorrilla. El porqué de ese masaje en la pantorrilla es un misterio para mí, porque al parecer lo que le duele es el dedo pequeñito (¿el dedo pequeñito del pie también se llama meñique?), al que vemos adornado con un callo que tiene pinta de doloroso. Nos la presentan como “Sara: Víctima de un callo recurrente”. Eso es una carta de presentación y, lo demás, tonterías. Debería hacerse tarjetas de visita con esa máxima y utilizar ese dato en su perfil de “Caralibro”. “Hola, soy Sara.  Víctima de un callo recurrente y, ante todo, persona”.

Me pregunto si habrá alguna asociación de apoyo a las víctimas de callos recurrentes. ¿Organizarán colectas y crowdfundings de estos que ahora están tan de moda? Desconozco si saldrán anuncios en la tele pidiéndote que mandes un SMS mientras vemos la imagen de una mujer con el rímel corrido de tanto sufrir (la imagen en cuestión tiene que dar pena, mucha pena. Cuanto más sucia tenga la cara, mejor).

Otra opción para Sara sería incluir esa información en el currículum. Tal vez la empresa en cuestión la contrate pensando que podrá desgravar impuestos por tener en plantilla a la víctima de un callo recurrente.

Pero Sara parece no haberse percatado de las múltiples ventajas que le puede reportar ser víctima de un callo recurrente, porque decide ponerse una especie de tirita que, según dicen, alivia el dolor y elimina el callo. Se vuelve a plantar su taconazo y sube unas escaleras dando saltitos. Ay, Sara. Acabas de renunciar a una vida de privilegios. Habrá quien te vea como una heroína por haber superado  tus inmensas dificultades pero yo no. Yo te veo como una persona que no sabe ver las oportunidades que tiene en la vida. ¿Qué vas a poner ahora en tu perfil de “Caralibro” y en tu currículum? Acabas de cerrarte puertas, Sara. Reconócelo, tu vida no es tan interesante como para poder prescindir de ese callo tan alegremente.

Llevar taconazos está muy bien pero cuando los llevas con dolor es cuando demuestras que realmente estás hecha de otra pasta y que no temes a las adversidades. Todos podemos ponernos un parchecito y seguir adelante.  Lo verdaderamente valiente es mirar al dolor a los ojos y gritarle al mundo “Sí, soy víctima de un callo recurrente”.

Menudo chasco me he llevado contigo. Tú antes molabas, Sara. 

lunes, 29 de junio de 2015

Crónicas Felinas CXL: De calores y refrigerios

Marrameowww!!!

Los gatos tenemos pelos. Informo de esto por si no os habíais enterado, que los humanos siempre habéis sido un poco despistadillos.

Pues eso. Que, como tenemos pelos, en verano tenemos calor. Y es por este motivo por el que cuando llega la temporada estival hacemos del suelo nuestra cama improvisada y ahí nos tiramos el día entero, estirados cual babosas. No es que nos guste estar en esa pose tan indigna pero es lo único que nos ayuda a paliar los efectos de la calorina.

Corrijo. Era lo único hasta la semana pasada. Hubo un día por la mañana en que llegó a casa un señor con una caja enorme. Esto me lo contó Munchkin porque, como es sabido, yo corrí a esconderme bajo la cama en cuanto escuché el timbre.

La bruja escondió la caja misteriosa porque, al parecer, el envío era para el consorte. Cuando éste llegó del trabajo, sacó el artilugio de la caja y se puso a trastear con su nuevo juguetito. Su aspecto era como el de la turbina de un avión. Una cosa enorme y bastante ruidosa que al principio nos causó bastante recelo pero, al poco rato, nos percatamos de que aquello soplaba aire fresquito, por lo que tardamos poco en subirnos a la mesa de centro para disfrutar de la brisilla desde este emplazamiento.

Lo malo es que no está siempre encendido por lo que, cuando veo que el calor empieza a apretar y los pelos me sobran, me aseguro de que haya algún humano en las inmediaciones y, acercándome al cacharro, me estiro y le doy con las patas al lugar de donde sale el vientecillo. Es un truco infalible. En cuanto me ven empiezan “Ayyyy, mira qué mono lo que haceeeee. Si es que es más listoooo. Mira cómo sabe que de ahí sale el aireeeee”. Cuanto más estiren las vocales, mayor habrá sido mi porcentaje de éxito. Y así es como consigo que el aparato funcione y me refresco un poco. Creo que el sistema para hacerlo funcionar es un poco más sencillo, porque yo no veo que ellos estiren las patitas ni pongan cara de buenecitos frente al invento pero, de momento, yo sigo usando mi técnica hasta que dé con la clave de otra menos aparatosa que me permita conservar un poco más de dignidad. Total, ya tendré tiempo de ponerme digno cuando haga menos calor. No puede andar uno siempre haciéndose el exquisito; hay veces en que es más fuerte el instinto de supervivencia.

La bruja, que es bastante palurda, huye de él como alma que lleva el diablo. Intenta ponerse en algún sitio estratégico donde el aire no la alcance porque dice que ella no tiene calor. Eso va a ser porque tiene la sangre fría, como la víbora que es. Yo creo que no llega ni a mamífera. Tendré que preguntarle un día a Bruja Madre si por casualidad no habrá puesto un huevo.

Dicen las malas lenguas que sabe cloquear bastante bien.

Prrrrrr.

jueves, 25 de junio de 2015

Un falso cartero, una borracha y un montón de calderilla

El pasado domingo por la mañana acontecieron cosas muy extrañas en mi casa.

Por si no lo sabéis, yo no madrugo jamás de los jamases debido a que entro a trabajar a las tres de la tarde. Es por este motivo por el que me molestó sobremanera que a las siete menos diez del domingo sonara el telefonillo automático como si a alguien se le hubiera quedado el dedo pegado.

Como soy una miedosa, mandé al churri a mirar a ver quién era. Resultó ser alguien que se identificaba como cartero comercial. Ya de por sí nos mosqueó que un cartero comercial vaya a estar repartiendo publicidad de restaurantes chinos un domingo antes de las siete de la mañana. El churri, por si acaso, se hizo el loco y no abrió, aunque desconocemos si algún vecino incauto haya decidido abrir las puertas de nuestra fortaleza.

Yo decidí seguir durmiendo (a ver qué iba a hacer) pero el churri dijo que ya se quedaba levantado porque los gatos habían decidido que era una hora ideal para desayunar.

Al rato, viene el churri y me dice “Hay una tía borracha perdida tirada frente a nuestra puerta”. Ahí ya me levanté porque estaba visto que los astros se habían conjurado para no permitirme dormir.

Yo ni me asomé por la mirilla porque, como he dicho antes, soy una miedosa, pero el churri dice que era medianamente joven. Cuando le dio por empezar a abrir nuestra puerta con su llave, fue cuando definitivamente nos dimos cuenta de que la mujer no sabía ni dónde estaba parada. Lo más seguro era que viviera en otro portal y ella no alcanzaba a comprender por qué la llave no abría. Más tarde, comenzó a llamar a voces a no sé quién (su capacidad de vocalización dejaba bastante que desear) y a llamar por teléfono a alguien que no atendía, probablemente porque estaría durmiendo a pierna suelta, no como yo. Ahí ya le dije al churri que llamase a la policía, que yo quería dormir.

Tenemos la suerte de que vivimos a tiro de piedra de la comisaría, por lo que la policía se presentó en menos de lo que canta un gallo. La muchacha en cuestión ya no estaba en nuestro rellano aunque había dejado de recuerdo toda la calderilla que llevaba en los bolsillos. El señor policía informó al churri que la habían encontrado en el portal, supongo que intentando averiguar por qué de repente estaba viviendo en una dimensión paralela.

Yo me volví a la cama ipso facto, aunque tengo que reconocer que ya no dormí mucho más porque una vez que me despierto me cuesta mucho volver a conciliar el sueño así que vaya desde aquí mi agradecimiento al supuesto cartero comercial y a la borrachuza impresentable que vinieron a quebrantar mi sagrado descanso.

Por lo menos me distéis material para un post, y dicen que de bien nacidos es ser agradecidos.

Desde luego, se ve que no se consuela el que no quiere. 

miércoles, 24 de junio de 2015

Anuncios Pesadillescos CXLI: Tiene nombres mil

No lo he visto en la tele, así que no sé de dónde lo sacó Cloe  cuando me mandó el enlace. Supongo que lo vio en Internet porque dura nada menos que 2:25 minutos.

Anuncian una depiladora masculina. Lo primero que vemos es un dibujito hecho con vaho en un espejo. Un dibujito de… bueno, un dibujito de esos que todos hemos visto en los baños públicos. Lo disimulan pintándole después  una sonrisa para que parezca una carita sonriente.

Vemos a un tío haciendo pesas quien, dirigiéndose a sus congéneres, informa que si nunca te has “podado el bosque” te pierdes uno de los mayores placeres de la vida y que, aunque usar una cuchilla “ahí abajo” te inquiete, tengas en cuenta que esto tiene muchísimas ventajas, como un acabado perfecto, higiene y mayor placer (supongo que esto último lo dice presuponiendo que va a ser el único argumento que cale en el público objetivo). Por si acaso lo del mayor placer no es suficiente, nos informa que “sin la maleza, el árbol parece más grande”. No hagáis esto, que le quitáis clientes a los que venden extensores en la teletienda.

A continuación nos enseñan la afeitadora con musiquilla de peli de acción, porque es un anuncio para machotes. Por si acaso los clientes tienen miedo de probarlo, les tranquilizan diciendo que la afeitadora cuenta con un protector de piel que impide el contacto entre las cuchillas y “las joyas de la corona”. No llevamos ni un minuto de anuncio. Me gustaría saber cuántos eufemismos más son capaces de soltar.

Diez segundos más tarde, comienza a despelotarse y dice “tranquilo, no te voy a enseñar mi…” y ponen un pitido censurador. Se ve que no se les ocurrió ninguna genialidad para referirse al miembro viril (que tiene nombres mil, según el poeta Leonardo Dantés). Se mete en la ducha pero sin abrir el grifo porque, al parecer, funciona mejor sobre el vello seco. Comienza afeitándose el pecho y las axilillas pero anima al público masculino a “sujetar el mástil por la punta” y tirar para tensar la piel. Ya estaba faltando otro eufemismo. Recomienda colocar el protector de piel si bajas hacia “las rocas del bosque”. Por favor, que termine esto ya. Explica cómo afeitarse tras un vidrio translúcido, en el que sólo podemos adivinar que está haciendo con su mástil y sus rocas del bosque. Una vez que termina, está muy contento porque ya hay “otro pájaro que vuela libre” y nos guiña un ojo, picarón, con efecto de sonido y todo.

Y ya empieza a ducharse mientras unos rótulos nos resumen las características de la máquina. Parece que se termina. Sí, se termina. Por fin vamos a dejar de oír estupideces. Pensé que el límite de los rodeos chorras lo habíamos alcanzado con la que tenía  picores “ahí” pero siempre se pueden seguir dando más vueltas hasta que al final no sepamos ni de qué estamos hablando.

Cerrando los ojos pensaríamos que habla de una podadora de césped.