Escríbeme!!!

¿Sugerencias? ¿Comentarios? ¿Quieres venderme algo o cyber-acosarme? Escríbeme a plagiando.a.mi.alter.ego@gmail.com

miércoles, 18 de enero de 2017

Anuncios Pesadillescos CXCVI: Los pajarracos

Es difícil escribir sobre este anuncio porque no hablan. Sólo cantan una oda al inodoro limpio y es complicado no transgredir las normas de la propiedad intelectual, así que nos centraremos en las imágenes.

Como podéis imaginar, se trata de un anuncio del ánade más famoso de la limpieza en el baño. No sé cuántos años lleva dedicado a que nuestros culetes se aposenten en inodoros impecables.

Lo primero que vemos es un ave que no sé si es también un ánade, una gaviota o una cigüeña que porta en sus patas algo que tampoco estoy segura de si es un lavabo o un orinal. Sí, me ha quedado muy claro.

Cuando esa ave aterriza en el suelo de lo que parece ser un templo de la antigua Grecia con columnas pero sin cariátides (por suerte) y aderezado con un montón de aparatos del baño, vemos al protagonista del anuncio, que salta impulsado por la… la… ¿manguera de la bañera? ¿Cómo se llama al tubo flexible con una alcachofa en su extremo? Veo que con este post estoy dejando patentes mis escasos conocimientos en fontanería. Bueno, ya sabéis de lo que hablo. El tubo serpentea e impulsa al pato que aterriza en el suelo y recoge de una mini-columna adornada con un cojincito rojo, un bote de limpiador de inodoros (estas botellas que tienen el cuello torcido y que, columbro, son las que originaron el nombre de la marca). El bicho utiliza la botella para que todo quede maravillosamente limpio.

Para que la limpieza no acabe ahí, del cielo cae algo que, desde lejos, parece un tampón con aplicador, pero no. Es un cacharro que sirve dispensa unos disquitos que se pegan en la parte interior del inodoro y se activan con cada descarga. Esto es en la vida real pero aquí, para mayor espectacularidad, el ánade primero le da unas cuantas vueltas en el aire al cacharro y luego el disco al que, no se sabe de dónde, le han salido unas alitas, se deposita grácilmente él solito, sin necesidad de intervención humana (ni avícola).

Finalmente, vemos cómo del inodoro salen chispitas, que siempre han sido indicativo de limpieza, y el pato, orgulloso de su labor, saluda a la cámara escudado por una bañera y un lavabo con patas metálicas que no sé si pretenden ser caballos o qué pero que dan bastante grimita.

En el cielo, los pajarracos de antes, como si de angelotes se tratara, sujetan una tela por sus extremos, donde se lee una frase que celebra la despedida de las manchas. En esta escena he podido ver mejor lo que son. No son pájaros (ni aviones, ni Superman), son  lavabos (u orinales, que esta parte aún no me queda clara) que tienen como cuello y cabeza una alcachofa de ducha. Las alas les salen de lo que vendría a ser la nuca, dándole una patada donde más duele a cualquier lección de anatomía.

Y el anuncio termina dejándonos únicamente una pregunta: ¿Qué son semejantes engendros?

P.S. Os recuerdo que tenéis hasta las 23:59 hora española de hoy para apuntaros al sorteo pinchando aquí si no lo habéis hecho ya. Que me dejáis las cosas para último momento...

lunes, 16 de enero de 2017

Crónicas Felinas CXCIX: He sido entrevistado

Marrameowww!!!

Sé que estabais ansiosos por continuar con la trilogía del mal pero vais a tener que esperar porque vuestro felino favorito ha sido entrevistado nada menos que por el cojín más dicharachero de la blogosfera, Mini Fu.

Dado que el cojín se lo ha currado mucho con las preguntas y yo con las respuestas, a ver si pincháis aquí  y la leéis.

Y ya no digo más, que con responder las preguntas ya hice bastante.


Prrrrrr.

P.S. La bruja me obliga a recordaros que tenéis hasta las 23:59 hora española del miércoles 18 de enero para apuntaros al cutresorteo que ha organizado pinchando aquí

jueves, 12 de enero de 2017

¡Estamos de sorteo!

Pues sí, como os prometía la semana pasada, en conmemoración del quinto cumpleaños de este humilde blog, vamos a hacer un sorteíllo para agradeceros la paciencia de haberme aguantado todo este tiempo.

El objeto (u objetos) a sortear es sorpresa, así que ya lo descubrirá el ganador cuando le llegue. O sea, que es una mezcla entre sorteo y amigo invisible porque yo soy así de rara.

Esta vez las reglas para participar son extremadamente simples. No hay más que seguir el blog. Por donde sea (GFC, Google+, Facebook, Twitter, Bloglovin´,  el tablón de anuncios de vuestro trabajo, el pregonero del pueblo… ). Si no me seguíais hasta hoy me podéis empezar a seguir  ahora pero, como digo siempre que hago un sorteo, os tengo que haber visto por aquí alguna vez, con algún comentario que otro, que luego se acopla gente que sólo quiere llevarse algo gratis y no es plan. Si me seguís con un perfil distinto al que usáis habitualmente, porfi, mandadme un mail a plagiando.a.mi.alter.ego@gmail.com diciéndome quién sois porque si no me vuelvo loca. No hay puntos extra por seguirme en cada una de las redes sociales, más que nada porque no todo el mundo las tiene todas y quiero que todos tengáis las mismas oportunidades. Así que todos los que me sigan por algún sitio tendrán una participación.

Más o menos por el mismo motivo, el sorteo se hará a nivel internacional. Lo mando donde me digáis, porque sé que hay mucha gente que me lee desde fuera de España y me daría penita que por esa nimiedad se queden sin poder participar.

El plazo para apuntarse empieza a partir de ya y termina el próximo miércoles 18 de enero a las 23:59 (hora peninsular española). El jueves 19 publicaré la lista con los que se hayan apuntado y tendréis hasta el miércoles 25 de enero (otra vez a las 23:59 hora peninsular española) para revisar que esté correcto, que una es humana y arrastra mucho cansancio, así que no me fío de mí misma. Pasado ese plazo, ya no sirve protestar.

Y tras toda esta burocracia, el jueves 26 de enero se publicará el nombre del ganador, quien será elegido a través de la web Sortea2. Os tengo a casi todos localizados pero, si por esas casualidades de la vida, pasados 15 días del sorteo  (o sea, hasta el 9 de febrero inclusive) no he conseguido contactar con el afortunado, se volverá a sortear entre los restantes y así hasta que alguien me haga caso.

Para apuntaros basta con que me lo pongáis aquí en los comentarios  indicando por qué red me seguís. Si me seguís por la calle mejor no me lo digáis, que algunas cosas es mejor no saberlas.

Y creo que no me dejo nada en el tintero. De todas formas, podéis plantearme también aquí mismo cualquier duda que os surja. Contestaré gustosamente porque soy todo amabilidad.

¡Mucha suerte a todos y a participar!

miércoles, 11 de enero de 2017

Anuncios Pesadillescos CXCV: Masacre doméstica

El de hoy creo que podría enmarcarse dentro de la categoría “surrealismo kitsch”, si es que existe (y si no existía, pues ya me la acabo de inventar yo).

Al principio del todo vemos a un tío trajeado delante de  una cortina roja con purpurina en una pantalla de televisión. Nos insta a comprar desenfrenadamente.

En el salón donde se proyecta imagen tan perturbadora, una chica desenchufa el cable de la tele y, mirando con pavor a la cámara y con los pelos flotando al viento (deberían cerrar las ventanas, que las corrientes de aire son muy malas), anuncia “Ya llegan”.

Tras este momento “Poltergeist” coge un móvil en cada mano, les da vueltas en círculos cual si de bastones de majorette se tratase (confieso que soy incapaz de entender cómo consigue hacer eso; si lo intentase yo no ganaría para móviles) y, posteriormente, se los enfunda en bolsillos traseros de los vaqueros.

No sé para qué los guarda, la verdad, debe ser simplemente por hacerse la chula, porque acto seguido los vuelve a sacar y comienza a sacar fotos a diestro y siniestro ayudada por un secuaz. A cada foto que sacan, se oye ruido de armas futuristas. A cada disparo, el objeto fotografiado estalla en mucho billetitos. Así es como vuelan una bicicleta, una consola de videojuegos, una lámpara y hasta la misma tele, pese a que una abuelilla intenta impedirlo arrojando un felpudo con su “Welcome” y todo a los pies del hombre, que hábilmente logra esquivarlo saltando por encima del sofá. Como sigan así, tendrán muchos billetitos pero pocos muebles. Al terminar semejante masacre, la chica sopla el móvil (entiendo que para enfriar la batería y que no explote) y salen la chica, el secuaz y la abuelilla en clara pose de matones de barrio.

La voz en off nos anuncia que llega la navidad (sí el anuncio es un poco viejo, sí) y que vender  lo que no usas es una idea fantástica para poder afrontar los gastos navideños. Bueeeeno, sí, podría ser pero, en ese caso ¿no hubiera sido mejor que la acción se desarrollase en un trastero? Desconozco si la bici salía de casa en algún momento y hasta podemos pensar que la consola no se usaba pero la lámpara y la tele estaban encendidas en el momento de la explosión billetil, lo que hace pensar que sí se usaban. A ver si estos van a desvestir a un santo para vestir a otro y al final de las fiestas me los veo pidiendo un microcrédito de estos que anuncian imitando a Sergio Dalma. Al menos van a tener el trabajo asegurado, no son tontos estos. Pero, ¿el mensaje final que nos queda cuál es?, ¿eh? ¿Que tapemos un agujero creando otro más grande que al final taparemos vete a saber cómo? Pues si no hay para regalos, no hay para regalos y punto. A aprender a hacer calceta todo el mundo, que una bufanda siempre es de agradecer.

Precaución, amigo derrochador.

lunes, 9 de enero de 2017

Crónicas Felinas CXCVIII: La trilogía del mal (Primera parte)

Marrameowww!!!

Pese a que hace poco os contaba que estábamos un poco de capa caída en lo que a ejecución de maldades se refiere, debo deciros con orgullo que en las últimas semanas de 2016 conseguimos equilibrar la balanza a nuestro favor, haciendo que el saldo resultase ampliamente favorable en cuanto a la consecución de nuestros objetivos anuales. No, nos dan comisión ni nada pero ¿acaso existe mayor satisfacción en este mundo que la de un trabajo bien hecho? Ante todo, somos unos profesionales y muy perfeccionistas, por lo que no íbamos a dejar que un simple bache en nuestra carrera delictiva diese por tierra con el arduo trabajo de todo un año.

De las últimas tres trastadas del año ha habido para todos los gustos; Munchkin fue el único brazo ejecutor de la primera; la segunda también fue idea suya pero yo fui colaborador necesario y la tercera fue un trabajo en equipo en toda regla.

Comenzaremos hoy a relatar la primera y, en consecutivas semanas, os contaré las otras dos. Está muy de moda esto de las trilogías y, como buen gato moderno que soy, no quiero que pase el 2017 sin haber publicado ninguna. Por lo que vamos hoy con la primera parte de la saga.

La primera: 

No se debe morder la mano que te da de comer pero nadie dijo nada de los cabezazos.

He comentado en varias ocasiones que Munchkin es un agonías en lo que a alimentarse se refiere.  Cualquiera que lo vea pensaría que lo tienen muerto de hambre. Hay que decir que la bruja, si bien es mala persona en general, nos da de comer religiosamente tres veces al día pero, si por Munchkin fuera, tendría que estar poniéndole un plato de comida cada dos horas. Pues bien, tal es su ansia, que un día estaba la bruja sirviéndole en el platito y, cuando fue a depositarlo en el suelo, el imberbe le pegó un cabezazo en la mano (enloquecido por el hambre como estaba en ese momento) que propició que el platito, y todo su contenido de granitos de pienso, saliera volando por los aires. La bruja tuvo que arrodillarse en la cocina, como buena esclava que es, a recoger el pienso desparramado. Suerte para ella que Munchkin, en ese sentido, es muy colaborador y la ayudó activando el “modo aspiradora”. Esto debido, una vez más, a que el hambre le puede y no iba a estar él esperando a que le volvieran a poner la comida en el plato. Si hay que comer del suelo, se come y ya.

Lo que más me ha gustado de esta trastada es la perfecta combinación de emociones que provocó en la bruja. Sorpresa al ver cómo todo salía volando. Ira al comprobar que todo el contenido del plato yacía sobre el suelo de la cocina y, finalmente y para rematar con un toque dramático, humillación por tener que estar arrodillada en el suelo recogiendo granitos.

Sin duda, fue un golpe (o cabezazo) maestro.

Prrrrrr.