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lunes, 24 de abril de 2017

Crónicas Felinas CCXI: La que nos espera

Marrameowww!!!

Ya estamos por aquí de vuelta, tras la tortura de haber soportado a los humanos una semana entera dando vueltas por casa. Yo tenía la vana esperanza de que se fueran por ahí de viaje y nos dejaran al cuidado de los padres del consorte, que aunque nos estresan con la escoba todo el día para arriba y para abajo, al menos nos dan jamoncito rico. Pero no, por aquí se quedaron, salvo un día que nos dejaron solos durante toda la jornada y por poco les saltamos a la yugular a su regreso, dado el hambre atroz que teníamos. Estuvimos olfateándolos y me da a mí que se fueron a ver a otros animales, como si no tuvieran bastante con nosotros o no fuésemos lo suficientemente monos. Es que es algo increíble, de verdad. Tienen aquí un par de mamíferos de muy buen ver y se dedican a pagar para ir a ver a otros, con lo bien que podríamos estar todos si ellos se ahorrasen el dinero para comprarnos cosas bonitas o comestibles a nosotros. No hay derecho.

Por lo demás, han estado aquí demasiado tiempo. Salían por las tardes pero a la hora de la cena ya estaban dando por saco. Ni tanto ni tan calvo, digo yo. Deberían hacer turnos y salir un rato por la mañana y otro por la tarde (después de habernos dado pertinentemente de comer, claro). Así no tendríamos que soportarlos durante demasiadas horas seguidas y esto se haría más llevadero para todos. Bueno, se haría más llevadero sólo para nosotros pero es lo que importa. Si ellos se aburren o no tienen a dónde ir no es problema nuestro. Encima es que salen y no se acuerdan de traernos algo. Hubo una tarde que se fueron a tomar chocolate con churros (sí, con treinta grados que había se fueron a tomar chocolate con churros) y no nos trajeron nada. Ni las migajas de un triste churro, oye. Espero que se le acumulen todos los churros en las caderas y maldiga el momento en que decidió no compartir.

Lo peor de todo es que estoy oyendo rumores de que en breve vuelven a coger vacaciones. Y de que hay un par de puentes. Es más, creo que va a venir gente a casa, con lo poco que me gusta a mí que me intenten tocar desconocidos. Con la bruja y el consorte reprimo el asco porque son la mano que me da de comer pero tener que aguantar extraños… Cielo santo, esto va a ser una tortura. Espero que os solidaricéis conmigo y me deis ánimos porque sospecho que esto va a ser muy duro. Qué paciencia hay que tener, entre el abandono y el egoísmo.

En fin, que parece que, al menos de momento, estamos de vuelta por aquí y espero que me hayáis echado de menos. Ya sé que a la bruja no pero hace tiempo que yo he pasado a ser un must en vuestras vidas; tenéis que reconocerlo.

Prrrrrr.

jueves, 6 de abril de 2017

Una que se va

Hoy vamos con un post cortito, sólo para informaros que me retiro un par de semanitas de vacaciones. Bueno, en realidad, mis vacaciones reales son sólo de una semana pero ya sabéis que luego me cuesta retomar la rutina de los madrugones y, como sé que la primera semana tras la vuelta va a ser dura, estoy segura de que no voy a tener ánimo de ponerme a bloguear al volver a casa.

Por tanto, me leeréis nuevamente a partir del próximo 24 de abril. Sé que sobreviviréis sin mí, así que tampoco hace falta que me montéis una escenita.

Desde luego, cada vez que me voy es lo mismo. Llantos, rasgamiento de vestiduras, amenazas varias… Ea, ea, ya pasó. Sorbeos el moquillo y tirad para adelante, que prometo que volveré, de verdad.

Disfrutad de la Semana Santa, comed torrijas y no hagáis nada que yo no haría. Bueno, cortaos un poco, que conmigo ya hay suficientes chalados en el mundo.

Bien pensado, tampoco hagáis nada que yo sí haría. Me molestan los copiotas. No hagáis nada de nada hasta mi vuelta, que si no os oigo no sé qué tramáis.

¡A pasarlo bien!

miércoles, 5 de abril de 2017

Anuncios Pesadillescos CCVII: Total, pa´ná

He visto que han sacado unos cuantos de esta empresa pero me voy a centrar en uno que es el que me parece más pesadillesco.

Vemos una pareja en el baño. Ella intenta pintarse la raya del ojo frente al espejo mientras él se afeita frente al mismo espejo.  Se empujan mutuamente para pillar sitio y, evidentemente, se molestan porque necesitan más espacio vital para dedicarse a sus quehaceres matutinos (o vespertinos; desconozco los horarios de esta gente).

Finalmente, tras un empujón fatal, a ella se le escapa el lápiz de ojos y se pinta una raya que la hace parecer una choni en horas bajas. Se miran y parecería que la mujer le va a echar la bronca del siglo pero, entre risitas, admiten que necesitan un baño nuevo.

En estas están cuando, de repente, se abre la cortina de la ducha y aparece una dependienta de una empresa de elementos de bricolaje y construcción. Nadie llama a la policía ni le vacía un bote de laca en los ojos. Ni siquiera sufren un infarto al recordar la escena de la ducha de Psicosis. Todo lo contrario. El hecho de que haya una mujer metida en su bañera les parece lo más normal del mundo y la siguen, desoyendo todos los consejos que nos daban los cuentos infantiles. Y os preguntaréis que a dónde la siguen. Pues a la tienda, en la que aparecen por arte de magia al levantarse la pared de azulejos de la bañera, como si de un telón de vaudeville se tratase.

Caminan tras ella por los pasillos. Él en albornoz y con la cara llena de espuma de afeitar y ella con su raya felina en el ojo derecho.  Nadie parece extrañarse de ver a personas de esta guisa paseándose por la tienda. Debo de ser yo la única rara que se sorprende de ver desconocidos en mi bañera o personas en albornoz comprando.

La dependienta les habla de las bondades de los productos de la tienda, puestos ahí para que todos los proyectos del mundo sean un éxito. La semi-choni le da un codazo a su maridín. En esta ocasión es un codazo cómplice porque en semejante nave industrial dudo que tengan también problemas de espacio. Al codazo le sigue una miradita de “¿Qué, Manolo? ¿Nos animamos?” y él sonríe aprobatoriamente.

Al final vemos cómo han cumplido su sueño. Un baño con exactamente las mismas dimensiones que antes pero con un espejo más grande y donde han sustituido la bañera por un plato de ducha con mampara. En ese momento no se dan codazos porque él se ducha mientras ella se pinta la raya pero, dado el espacio que existe entre la mampara y el lavabo donde ella se maquilla, me da a mí que no han resuelto nada de nada.

Esta mujer debería hacer como yo, que me maquillo en la mesa del salón, convertida en mi tocador particular. Ahí sólo me molesta el gato, que ya me ha roto dos coloretes.

lunes, 3 de abril de 2017

Crónicas Felinas CCX: Me siento ignorado

Marrameowww!!!

El sábado pasado fue mi cumpleaños. Siete primaveras me cayeron ya. Y pensaréis que la bruja me hizo una fiesta con gorritos y serpentinas. Ja, que os lo habéis creído. Dedicó la tarde a llevar a Munchkin al veterinario a desparasitarse. No es que envidie su protagonismo en ese sentido, que yo con tal de no ir al veterinario prefiero que se olviden de mí las veces que haga falta pero es que me pareció bastante indignante cuando, a la vuelta, las neuronas de la bruja por fin hicieron conexión sináptica y gritó como si hubiese descubierto América “¡Es tu cumple, Peque! Ayyyyy, la mami que no se había acordado… ¡Muchas felicidades!” Y venga besos babosos por su parte y la del consorte; con el asquito que me dan siempre a mí los besos.

Me hubiese valido más que se olvidasen de mí por completo porque, como regalo de cumpleaños, me tocó pastilla antiparasitaria. Como ya he explicado alguna vez, a Munchkin lo llevan al veterinario porque no hay forma de que se tome la pastilla ni de que entienda que, por las buenas o por las malas, lo van a desparasitar, así que más le valdría tomarse la pastilla y aquí paz y después gloria. Él dice que lo hace a propósito por hacer gasto porque, si se toma el pastillujo, a ellos les sale más barato y no se puede consentir que ahorren un solo euro. No le creo mucho pero allá él.

Eso sí, de cena tuve latita pero eso fue por el premio post-antiparasitario, no fue un regalo de cumpleaños como tal. Lo sé porque al imberbe también le tocó y él no cumplía nada de nada. Y no me engañan diciendo que ese era el menú festivo por ser mi cumple; yo quiero un regalo en exclusiva para mí solo. Al menos deberían dejar que me apunte al sorteo de algún blog, a ver si así, al menos, tengo oportunidad de que me toque algo porque la bruja, hace poco, no tuvo más que decir en el Facebook de Desmadreando “Me apunto” y el otro día le llegó todo esto:

Productos Klorane


Se llevó eso por todo el morro, sin cumplir años ni nada. No hay derecho.  Por tanto, reivindico mi derecho a participar en sorteos, que yo soy tan blogger como el que más y es ella la que se lleva todas las cosas chulas (vale, yo no necesito una mascarilla para el pelo porque mi pelaje es soberbio a puro golpe de lametón pero sólo dos veces fui el agasajado en un sorteo. Podéis leerlo aquí y aquí, aunque supongo que lo habréis leído porque a mí no me falláis.

Así que a ver si os ponéis las pilas y organizáis algo para felinos, que nos tenéis muy abandonados.

O si me queréis mandar algo por mi cumple, tampoco me opongo. Se aceptan desde alimentos hasta juguetes. Ya sabéis que no soy exigente y me conformo con cualquier cosita porque nací así, humilde y desinteresado.

Prrrrrr.