Desconozco si de este anuncio había visto una versión más
reducida o si no le presté demasiada atención cuando lo vi pero no fue hasta
que Chema me pasó el enlace vía Facebook que me di cuenta de cuán pesadillesco era el spot
que hoy procedemos a destripar.
Se trata del anuncio de un stick para pasarse por las uñas y
así evitar morderlas (supongo que tiene que saber a rayos aunque recuerdo que,
en mi adolescencia, cuando tenía yo esa mala costumbre probé un producto
similar y, por mal que supiera, yo me las mordía igual y allá películas).
Bueno, el caso es que el producto es ese y podrían haberse valido de argumentos
tales como que es una costumbre fea que nos hace parecer un poco atolondrados y
que encima nos dejamos las manos hechas un cristo, han decidido conquistarnos
por la vía de la repugnancia. A los hechos me remito:
Lo primero que vemos es una mano masculina rascándose o
acomodándose sus partes íntimas antes de lanzar una bola en un partido de
tenis. En primer plano, porque para qué vamos a andarnos con sutilezas.
A continuación, un perro rebusca entre la basura para
recuperar la pelota de tenis que el anterior jugador de “rasca y gana” ha
lanzado ahí demostrando que, aparte de ser un guarro, es nulo jugando al tenis.
Una mano lucha con el perro para quitarle la pelota de la
boca y, una vez que lo ha conseguido, se
sacude para eliminar las babas chorreantes que han ensopado dicha extremidad
(en serio ¿tanta baba puede dejar un perro en un momento?).
El propietario de la mano babeada se dirige a casa de su
amada. Mientras toca el timbre, aprovecha para rascarse el trasero con la misma
mano que fue babeada por el perro husmeador de basura que portaba la pelota
previamente tocada por el de los picores íntimos. Vais siguiendo la historia,
¿no?
Ya en el salón de la casa, este pobre chico que debe tener
lombrices le da la mano a su querida novia, quien, acto seguido, se muerde una
uña de la mano con la que ha tocado la mano llena de gérmenes de su adorado
partenaire.
Y ya rematan diciendo que, cuando te comes las uñas, no
sabes lo que te estás comiendo. Muy agradable todo.
Supongo que todo esto podría evitarse con dos sencillos
pasos. Uno, que la gente no sea tan guarra y deje de rascarse según qué partes
y de tirar basura en mitad de la calle. Dos, que se laven las manos al llegar
de la calle. Mi suegra es muy fan de esto último y podría darles una lección a
todos ellos.
Y así la chica se puede morder las uñas todo lo que quiera.
Seguirá llevando las manos hechas un desastre pero al menos no morirá de alguna
enfermedad infecto-contagiosa. Creo que el problema no es de la chica por
morderse las uñas, sino de todos los demás por ser unos cerdos.