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martes, 18 de marzo de 2014

Ustedes Dirán LXXVIII: El perro de presa y las figuras gramaticales (sugerido por Mandarica)

Como la propuesta de Mandarica de la semana pasada tuvo éxito, y en vista de que aún me había quedado en el tintero otra letra de Pitbull que no tiene desperdicio, procedo hoy a traeros otra perla de la sabiduría popular, con la seguridad de que vuestras vidas cambiarán a partir de este instante. Tirad a la basura “El Caballero de la Armadura Oxidada” y vuestros ejemplares de Paulo Coelho. Esto sí que es autoayuda de la buena. Hoy toca…

“SUBE LAS MANOS PA' ARRIBA”

Gramaticalmente ya empezamos mal. “Sube las manos pa´arriba” es un pleonasmo. Es decir, una redundancia sin ningún sentido como “bajé para abajo” o “sal para afuera”. Sus defensores dirán que es una licencia poética pero este hombre de poético tiene poco (aunque, de licencioso, parece tener bastante).

Como en esta canción también se repite más que el ajo, vayamos a por sus momentos destacados. Empieza la canción diciendo “Gregor Salto, pura, papayo, Mr. Worldwide, dale!”. No me negaréis que “Mr. Worldwide” suena mucho mejor que “Sr. Mundial”, dónde va a parar. Gregor Salto, por lo que he podido averiguar, parece ser el productor de esta maravilla que (alucinad) estuvo nominada a un Grammy como mejor canción urbana. Lo de “pura” no sé si lo dice en referencia a una chica casta y sin mácula o llamada Purificación. El papayo no sé qué pinta ahí pero los genios a veces son de difícil comprensión. Si hay alguien aquí con mayor sensibilidad artística que yo y me explica el simbolismo, estaré eternamente agradecida.

Comenzamos con un mensaje de lo más positivo: “Echa pa' allá, todo lo malo echa pa' allá” y, para echarlo, bien, bien lejos, repetimos esta sandez cuatro veces. Yo creo que lo de este hombre con el número cuatro es una cábala. A ver si el truco va a ser ése para hacerse famoso. A partir de ahora repetiré cada párrafo de mis posts cuatro veces. Si el año que viene me veis en el Retiro firmando ejemplares en la Feria del Libro, se corroborará la teoría.

Luego viene el estribillo, que consiste en repetir  también cuatro veces (no tres ni cinco) lo siguiente:

Sube las manos pa' arriba,
Dale pa' abajo, dale pa' un lado, pa'l otro lado

No había visto mejor descripción de movimientos corporales desde “El Baile del Gorila”. Sin palabras me hallo. Pena que no especifique exactamente si hay que darle hacia la derecha o hacia la izquierda, lo cual desembocará en una inevitable descoordinación en las jovenzuelas fiesteras que pretendan hacer su particular coreografía en la discoteca, a no ser que lo traigan debatido y ensayado desde casa. Conozco casos y, por una vez, no hablo de mí. Lo prometo.

Vamos con la primera estrofa, donde dice que no le importa ni el dinero ni la fama, que lo que de verdad importa es la salud, la familia, el futuro, los niños y las almas. A ver si va a ser un misionero encubierto y nosotros aquí, pensando que le mola hacerse famoso y demás, cuando lo único que quiere el hombre es salvar almas e irse de misión humanitaria al Cuerno de África. Después de esta declaración de intenciones se pone a despotricar de los artistas, que no son hombres y se hacen pipí en la cama (dice “pipí”, no es que yo me haya querido poner fina) y que sólo son actores porque les encanta el drama. No tengo ni idea de a quién se refiere pero lo de meterse con la competencia le resta unos cuantos puntos en lo que a humanidad y filantropía se refiere. Con lo bien que íbamos en el párrafo anterior.

Echamos pa´allá otras cuatro veces lo malo y repetimos también cuatro veces la coreografía previa procurando sincronizarnos con nuestro compañero para no acabar chocando.

En la segunda estrofa nos dice que es la invasión de los latinos. No sé qué pensarán Silvio Rodríguez y Pablo Milanés de esta invasión pero dudo que les esté haciendo mucha gracia que la música latina se relacione con esto. Luego se jacta de ir siempre hecho un pincel a lo De Niro en “Casino” (o sea, con pinta de mafioso) y de que se graduó a pesar de haber faltado a clases. Bonito ejemplo para la juventud, aunque no podemos negar que, sincero, es un rato largo. Se nota que dice la verdad con lo de “Sube las manos pa´arriba” y, por si nos quedan dudas, remata la estrofa con la frase, “Negativo, apositivo, es la verdad”. Sí. Dice “apositivo”. No creáis que es porque habla mal. Se está refiriendo a la figura gramatical de la aposición, donde se utiliza un grupo nominal para explicar algo relativo a otro mencionado anteriormente. Por ejemplo: “Pitbull, el cantante que no sabe hablar correctamente, confiesa que faltaba a clases”. No diréis que no aprendéis cosas gracias a este señor. Ahora ya lo sabréis para la próxima vez que escuchéis esta canción en la “arradio” o la cantéis dando un paseo en “amoto”.

Y ya, por fin, echamos definitivamente pa´allá todo lo malo (incluyendo este soniquete), subimos manitos pa´arriba y ya podemos dedicarnos a hacer algo más productivo.

Sí. Me ha vuelto a quedar larguísimo. Este hombre me inspira.


P.S. Proponedme cosillas, no me seáis tímidos

lunes, 17 de marzo de 2014

Crónicas Felinas LXXXIII: Papel mojado

Marrameowww!!!

Gracias a vuestros votos, la bruja quedó segunda con la obra de teatro de gatos blogueros que participó en el concurso de Opiniones Incorrectas y ahora anda hinchada como un pavo. ¿Por qué me hacéis esto? En fin, mi venganza ya está cumplida y paso a relatarla.

Como soy un gato muy culto, alguna vez he oído la expresión “esto es papel mojado” en referencia a algo que se prometió y, posteriormente, no se cumplió. Como cuando te dicen que si te portas bien te dan una latita y luego no te dan nada alegando, por ejemplo, que antes las cortinas no tenían hilos colgando. Pues eso, papel mojado.

Por ende, podríamos deducir que el papel mojado es algo que no sirve para nada y no tiene ninguna validez pero permitidme deciros que esto es un error. El papel mojado tiene una utilidad maravillosa, que es la de sacar de los nervios a la bruja.

Me explico. La semana pasada, la bruja se estaba duchando. Aclaro que se ducha a diario, tampoco es cuestión de andar dando ideas erróneas. Bastante tiene ya con lo que tiene como para, encima, ser poco amante del agua. Bueno, que me disperso; la bruja se estaba duchando y yo no había conseguido colarme a tiempo en el baño para reírme de sus cada vez más evidentes lorcillas y, claro está, me aburría.

Y, como me aburría, me tuve que buscar un entretenimiento que pusiera fin a semejante tedio. Lo lógico hubiera sido irme a dormir pero las musas vinieron a visitarme y entré en un momento creativo, por lo que salté a una de las estanterías de la cocina, tirando a continuación el rollo de papel absorbente sobre mi platito del agua. El resultado fue una plasta de aspecto bastante desagradable. La cosa se podía haber quedado aquí pero las musas estaban de lo más inquietas ese día, así que decidí dedicarme al arte abstracto (o al impresionismo, si juzgamos por la posterior cara de la bruja) y esparcir pelotas de papel mojado por todo el pasillo y parte del salón.

Como la bruja no entiende de arte, salió del baño con cara de felicidad y relajación, que tardó un nanosegundo en convertirse en una cara desencajada, con los ojos fuera de las órbitas, al descubrir mi ópera prima. Todo eran alaridos y amenazas de comprarme pienso de marca blanca durante tres meses, mientras recogía mazacotes de papel del suelo y rescataba el poco papel del rollo que había salido indemne y aún podía ser  utilizado.

Secó el suelo, me cambió el agua a pesar de decir que no me lo merecía y se fue a vestir. Juraría que en ese momento vi aparecer un par de canas, pero cualquiera se lo dice.

Así que ya veis que el papel mojado tiene alguna utilidad y, cuando alguien os diga “eso no es más que papel mojado”, podéis imaginaros la cara de la bruja y echaros a reír, sabiendo que el papel mojado mola cantidad.


Prrrrrr.

jueves, 13 de marzo de 2014

Y ahora voy y me hago rica

Hace ya como mil años, el churri y yo vimos un documental donde nos instruían acerca de cómo se fabrican en Estados Unidos los famosos Jelly Beans (estas gominolas con forma de habichuela que por aquellos lares causan furor).

Por motivos que no vienen a cuento, hace unos días recordamos el dichoso documental, en el que explicaban que, en la tierra del Tío Sam, hay no sé cuantos sabores de lo más originales. Entre ellos, por poner un ejemplo, el sabor a palomitas de maíz con mantequilla. Que digo yo que comerse una gominola con sabor a palomita de maíz (y más aún con mantequilla) debe de ser un auténtico asquete pero si son capaces de tolerar el corn dog (una especie de perrito caliente empanado que uno de mis primos americanos tomaba para desayunar) imagino que será que tienen el estómago hecho a todo.

El caso es que esta sandez me trajo más sandeces a la cabeza, porque así soy yo, siempre abierta a las ideas estúpidas y, aun a riesgo de que me robéis la idea del negocio que me va a sacar de pobre, la comparto con vosotros.

En ese momento de revelación me dije “Si los americanos tienen jelly beans sabor popcorn, que representa uno de los sabores más emblemáticos de su nación, ¿por qué no dedicarme a producir jelly beans (las sigo llamando así porque me niego a llamarlas “judías de gominola”) con sabores autóctonos de nuestra tierra?”.

Podríamos hasta dividirlo por comunidades y, de esta manera, tendríamos jelly beans con sabor a pulpo a feira, a fabada, a marmitako, a calçots, a lentejas a la riojana, a cocido madrileño, a cochinillo de Segovia, a paella, a gazpacho, a ensaimada, a mojo picón… Aquí podéis añadir lo que queráis, que soy consciente de que me dejo comunidades en el tintero pero tampoco estoy tan puesta en gastronomía.

Vistos los sabores incluidos en el menú, lo mismo sí tengo que llamarlas “judías de gominola”, que lo de “jelly beans” se queda un poco pretencioso para decir en la tienda de golosinas “¿Tenéis jelly beans de fabada?”. A ver si les busco un nombre con “punch”. ¿” Alterjudías”, quizás? Aunque suena a algo que está alterado y no quiero que piensen que mis judías son transgénicas. Bueno, ya pensaré algo. Lo importante es la idea y estoy segura de que con esto me voy a forrar. Salgo corriendo a registrarla, no sea cosa que me la robéis, que os estoy viendo las intenciones y sé que ante una revolución empresarial de estas características no va a haber amistad blogueril que valga. Oportunistas, que sois unos oportunistas.

Y, como su sublime creadora, no podré evitar hacer un homenaje a mi tierra, por lo que crearé una edición limitada de… (ay, ¿qué nombre les pongo?) con sabor a mate, que se echa mucho de menos.

Ya os avisaré cuando haga el “Grand Opening” para que vengáis a hacerme la ola y podáis fardar de amiga emprendedora y futura magnate. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

Anuncios Pesadillescos XCI: A ver si frivolizamos un poquito más

Por recomendación de Naar y de Dolega no he podido resistir la tentación de buscar y traeros esta joyita.

No daremos nombres. No hay necesidad. Pero la cosa se centra en dos dictadores. Concretamente, en Irán y en Corea del Norte.

En Irán, llegan unos militares. Uno de ellos porta un misterioso maletín que lleva esposado a la muñeca para que nadie pueda arrebatárselo o se lleve su brazo de recuerdo en el intento.

Un tanque espachurra una muñeca, que pierde un ojo (una imagen preciosa, sí) en lo que parece ser un país de la Europa del Este.

Mientras tanto, en Corea del Norte, el dictador de turno y su séquito contemplan embelesados la multitud expectante que tienen enfrente. Unos helicópteros son avistados en la jungla.

Al dictador iraní le hacen entrega del maletín en un lujoso salón, quien lo abre y vemos lo que a todas luces parece ser el detonador de una bomba o algún rollo para lanzar un misil. Bueno, no sé. Algo chungo. No es que esté yo muy acostumbrada a ver este tipo de artilugios en mi día a día.  

En lo que parece ser el país de Europa del Este, el tanque avanza por una calle prácticamente reducida a escombros, por donde corren varias personas en dirección contraria. Menos una chica rubia con la bolsa de la compra, que se planta frente al tanque en actitud claramente desafiante.

Vemos los helicópteros acercándose a un poblado, donde una chica coreana con sombrerito de estos de cucurucho de helado se pone en pie con cara de obvia preocupación. Un soldado salta del helicóptero y apunta a la chica con un fusil.

El iraní levanta una tapita para pulsar un botón en su maletín.

En Europa del Este, la parte de arriba del tanque se abre y de su interior emerge un soldado al que la chica parece reconocer. Le llama por su nombre, sonríe y se sube al tanque con unos taconazos que no parecen ser el calzado más adecuado para caminar entre escombros. Se abrazan con ternura.

El soldado de Corea, sin venir a cuento, empieza a darse el lote con la del cucurucho en la cabeza.

El dictador norcoreano hace una señal con la cabeza y la multitud en pleno levanta sobre sus cabezas unos cartelitos que muestran en su conjunto una imagen del dictador con una chica dentro de un corazón, como si de una postal cutre de San Valentín se tratase. La chica, que está a su lado, le toma la mano, a todas luces conmovida.

El iraní pulsa el botón y se ven fuegos artificiales, lanzados exprofeso para agasajar a su amada, que también lo mira con carita tierna. Todos en la sala aplauden felices y, mientras una voz en off nos dice que hagamos el amor y no la guerra, se ven los previos, donde los hombres de confianza del dictador lo están rociando con un desodorante de una conocida marca.

Sí. Todo esto iba de un desodorante.

Sí. 

P.S. Aún estáis a tiempo de votar por vuestra obra de teatro felina preferida para el concurso de Opiniones Incorrectas pinchando aquí

martes, 11 de marzo de 2014

Ustedes Dirán LXXVII: El burro, el mono y el perro de presa (sugerido por Mandarica)

Mandarica, mi siempre ocurrente Mandarica, tuvo la feliz idea de sugerirme que analizase en esta sección la letra de alguna canción de Pitbull. Como este señor no cantaba en los años ochenta, tuve que confesar mi absoluto desconocimiento de sus creaciones, a lo que ella respondió rauda, pasándome un par de sus más arrolladores éxitos. ¡¡¡Ah, infelice!!! Con lo a gustito que estaba yo sin conocerlo... En fin, que no se diga que me acobardo. Vamos a por ello.

“I KNOW YOU WANT ME”

No vamos a ir frase por frase porque es muy larga (y porque la mayoría de las cosas que dice ni siquiera son frases) así que intentaremos encontrarle un sentido. ¿Lo lograremos?

Toda la canción es una extraña mezcolanza de inglés y castellano, donde comienza diciendo que van a rebautizar la Calle 75 como Calle Ocho, suponemos que por la cantidad de latinos, qué sé yo… Una vez dicho esto, se ríe a mandíbula batiente.

Saluda en plan casual con un “Qué ola, cata. Qué ola, omega”. Vete a saber. Cuenta hasta cuatro en inglés y en español para que se vea que es de lo más bilingüe.

A continuación, dice “I know you want me, you know I want cha” (Sé que me deseas, sabes que te deseo). Esta perla de sabiduría se repite cuatro veces, para rellenar segundos de canción. Nótese el paralelismo entre el “One, two, three, four – Uno, do´, tre´, cuatro” del principio con las cuatro repeticiones de esta profunda frase. Este tío es un genio. No da puntada sin hilo.

Se parte de risa otra vez y vuelve a contar hasta cuatro en ambos idiomas. Su profesora de preescolar debe de estar orgullosa. Después dice dos veces (no cuatro) “Rumba, ella quiere su rumba”, que tiene mucho que ver con lo anterior, como todos podéis comprobar y, a continuación, viene toda una declaración de intenciones que reza de la siguiente manera:

Si e' verdad que tu ere´ guapa,
Yo te voy a poner gozar
Tu tiene´ la boca grande
Dale ponte a jugar

No tengo que analizar esto, ¿verdad? Lo habéis entendido a la primera, ¿verdad? No se anda con muchas sutilezas, el muchacho. Luego viene una estrofa en inglés de donde deduzco (digo “deduzco” porque a duras penas estoy logrando encontrarle algo de sentido en castellano, como para encontrárselo en inglés) que este chico ha metido a la zagala en su coche para que juegue con su… Bueno, que tiene la boca grande y tal. Y parece que la va a grabar en vídeo. Romantiquísimo, todo.

Vuelve a repetir los cuatro “I know you want me” etcétera y lo de la rumba y lo de la boca grande. Cuenta otra vez hasta cuatro y vamos con la segunda estrofa en inglés, que también es de una profundidad pasmosa.

La chica, aparte de la boca grande, parece que tiene un trasero como un burro, con un mono (espero que esto sea una expresión porque no entiendo lo del burro, y menos aún un burro con un mono) y que parece King Kong. Vamos, que el pandero le hace juego con las fauces. Y luego dice algo así como que con una mujer de tales características se deja hacer lo que sea. Lo mismo es que tiene miedo a que le pegue un bocado con esa boca de cocodrilo o a que se le siente encima. Cualquiera la contradice.

“I know you want me…” cuatro veces, cuenta en ambos idiomas, rumba, boca grande y vuelve a contar hasta cuatro. Lo vais pillando, ¿no?

Y llegamos a la tercera y, por fin, última estrofa, donde le dice a la chica que, si lo gana, puede jugar, que tiene condominios en los que se pueden quedar (al principio había leído “condoms” pero lo de quedarse en los condones no lo entendía muy bien y ahí caí en la cuenta de que decía “condos”. Tampoco es que con esto la frase gane mucho pero en fin…, entenderemos que él presupone que la de las posaderas de burro con mono y boca de buzón de correos es una interesada). Parece que también tiene un colchón King size y que no le importa lo que diga la gente. No, si eso ya se ve. Poquita vergüenza hay que tener.

Y seguro que ya sabéis lo que viene ahora. Eso es, todos juntos: “I know you want me…” cuatro veces, contamos en ambos idiomas, rumba, boca grande y volvemos a contar hasta cuatro.

Y ya está.

Me ha quedado como que bastante largo pero paso de recortarlo. Esta auténtica lección de Filosofía aplicada a la vida cotidiana no es para desperdiciarla recortando cosas. Tengo la letra de otra, jugosona, jugosona pero ya me diréis si queréis que escriba un segundo capítulo o no, que si no esto se hace eterno.


P.S. Recordad que estoy ansiosa esperando vuestras propuestas. 

P.S. 2: Todavía estáis a tiempo de leer y votar las obras de teatro gatunas de los que participamos en el concurso de Opiniones Incorrectas pinchando aquí