Como la propuesta de Mandarica de la semana pasada tuvo
éxito, y en vista de que aún me había quedado en el tintero otra letra de
Pitbull que no tiene desperdicio, procedo hoy a traeros otra perla de la
sabiduría popular, con la seguridad de que vuestras vidas cambiarán a partir de
este instante. Tirad a la basura “El Caballero de la Armadura Oxidada” y
vuestros ejemplares de Paulo Coelho. Esto sí que es autoayuda de la buena. Hoy
toca…
“SUBE LAS MANOS PA' ARRIBA”
Gramaticalmente ya empezamos mal. “Sube las manos pa´arriba”
es un pleonasmo. Es decir, una redundancia sin ningún sentido como “bajé para
abajo” o “sal para afuera”. Sus defensores dirán que es una licencia poética
pero este hombre de poético tiene poco (aunque, de licencioso, parece tener
bastante).
Como en esta canción también se repite más que el ajo,
vayamos a por sus momentos destacados. Empieza la canción diciendo “Gregor
Salto, pura, papayo, Mr. Worldwide, dale!”. No me negaréis que “Mr. Worldwide”
suena mucho mejor que “Sr. Mundial”, dónde va a parar. Gregor Salto, por lo que
he podido averiguar, parece ser el productor de esta maravilla que (alucinad)
estuvo nominada a un Grammy como mejor canción urbana. Lo de “pura” no sé si lo
dice en referencia a una chica casta y sin mácula o llamada Purificación. El
papayo no sé qué pinta ahí pero los genios a veces son de difícil comprensión.
Si hay alguien aquí con mayor sensibilidad artística que yo y me explica el
simbolismo, estaré eternamente agradecida.
Comenzamos con un mensaje de lo más positivo: “Echa pa'
allá, todo lo malo echa pa' allá” y, para echarlo, bien, bien lejos, repetimos
esta sandez cuatro veces. Yo creo que lo de este hombre con el número cuatro es
una cábala. A ver si el truco va a ser ése para hacerse famoso. A partir de
ahora repetiré cada párrafo de mis posts cuatro veces. Si el año que viene me
veis en el Retiro firmando ejemplares en la Feria del Libro, se corroborará la
teoría.
Luego viene el estribillo, que consiste en repetir también cuatro veces (no tres ni cinco) lo
siguiente:
Sube las manos pa' arriba,
Dale pa' abajo, dale pa' un lado, pa'l otro lado
No había visto mejor descripción de movimientos corporales
desde “El Baile del Gorila”. Sin palabras me hallo. Pena que no especifique
exactamente si hay que darle hacia la derecha o hacia la izquierda, lo cual
desembocará en una inevitable descoordinación en las jovenzuelas fiesteras que
pretendan hacer su particular coreografía en la discoteca, a no ser que lo
traigan debatido y ensayado desde casa. Conozco casos y, por una vez, no hablo
de mí. Lo prometo.
Vamos con la primera estrofa, donde dice que no le importa
ni el dinero ni la fama, que lo que de verdad importa es la salud, la familia,
el futuro, los niños y las almas. A ver si va a ser un misionero encubierto y
nosotros aquí, pensando que le mola hacerse famoso y demás, cuando lo único que
quiere el hombre es salvar almas e irse de misión humanitaria al Cuerno de
África. Después de esta declaración de intenciones se pone a despotricar de los
artistas, que no son hombres y se hacen pipí en la cama (dice “pipí”, no es que
yo me haya querido poner fina) y que sólo son actores porque les encanta el
drama. No tengo ni idea de a quién se refiere pero lo de meterse con la
competencia le resta unos cuantos puntos en lo que a humanidad y filantropía se
refiere. Con lo bien que íbamos en el párrafo anterior.
Echamos pa´allá otras cuatro veces lo malo y repetimos también
cuatro veces la coreografía previa procurando sincronizarnos con nuestro
compañero para no acabar chocando.
En la segunda estrofa nos dice que es la invasión de los
latinos. No sé qué pensarán Silvio Rodríguez y Pablo Milanés de esta invasión
pero dudo que les esté haciendo mucha gracia que la música latina se relacione
con esto. Luego se jacta de ir siempre hecho un pincel a lo De Niro en “Casino”
(o sea, con pinta de mafioso) y de que se graduó a pesar de haber faltado a
clases. Bonito ejemplo para la juventud, aunque no podemos negar que, sincero, es
un rato largo. Se nota que dice la verdad con lo de “Sube las manos pa´arriba”
y, por si nos quedan dudas, remata la estrofa con la frase, “Negativo,
apositivo, es la verdad”. Sí. Dice “apositivo”. No creáis que es porque habla
mal. Se está refiriendo a la figura gramatical de la aposición, donde se
utiliza un grupo nominal para explicar algo relativo a otro mencionado
anteriormente. Por ejemplo: “Pitbull, el cantante que no sabe hablar
correctamente, confiesa que faltaba a clases”. No diréis que no aprendéis cosas
gracias a este señor. Ahora ya lo sabréis para la próxima vez que escuchéis
esta canción en la “arradio” o la cantéis dando un paseo en “amoto”.
Y ya, por fin, echamos definitivamente pa´allá todo lo malo
(incluyendo este soniquete), subimos manitos pa´arriba y ya podemos dedicarnos
a hacer algo más productivo.
Sí. Me ha vuelto a quedar larguísimo. Este hombre me
inspira.
P.S. Proponedme cosillas, no me seáis tímidos.