Querido Gordi:
Hoy puedo volver a llamarte Gordi, ya sin temor a las represalias
judiciales. Porque siempre fuiste y serás mi Gordi, aunque la última vez que te
pesaron te me habías quedado en algo más de tres kilos.
Me diste nueve años inolvidables. Nueve años en los que te
quise día sí y día también. Te quise cada minuto y espero que te hayas ido
sabiendo eso.
Te quise cuando me arañabas el sofá, te quise cuando me
tirabas el cubo de la basura y te quise
cuando me robaste cincuenta euros de encima de la mesa y estuviste a punto de
rompérmelos. Te quise. Todos en esta casa te quisimos.
El pasado miércoles por la noche nos dejaste. Ha quedado un
vacío que no va a volver a llenar nadie. Estamos tristes, desorientados. Forlán
reclama más atención que de costumbre porque no te tiene para acurrucarse junto
a ti. Yo me quedo esperando que vengas a la puerta cuando llego a casa y tardo
unos segundos en ser consciente de que no vas a venir.
Son tantas las cosas que te diría si te tuviera aquí que no
sé ni qué decirte. Me cuesta un esfuerzo sobrehumano escribirte esta carta y,
al mismo tiempo, necesito escribirla tanto como respirar.
Es tu homenaje. Te lo mereces. Te echamos de menos, cosita
peluda. Espero que, allá donde estés, te estés poniendo ciego a langostinos y
aceitunas, que estés destrozando todo lo que pilles y que seas muy, muy feliz.
Casi tan feliz como nos hiciste a nosotros.
Descansa en paz, mi Gordito y vigila desde allí a Forlán
para que no nos haga la vida muy imposible. Dile que abrir el grifo del fregadero
no es buena idea y perdona por esta carta tan caótica, con una estructura tan
nefasta. Tú la hubieses escrito mejor pero yo soy una simple humana.
Con mucho cariño,
Tu Bruja, el Consorte y Forlán.
P.S.1: Forlán me ha pedido permiso para continuar la
sección. Al principio no me ha parecido buena idea pero luego pensé que tú
hubieses querido seguir dando voz a los felinos en este humilde blog así que le
daremos el gusto al imberbe…
P.S.2: Me han llegado un montón de mails y comentarios de gente
interesándose por ti. Para que veas que no sólo te quería yo. Estoy segura de
que tú también los agradeces tanto como los he agradecido yo.

