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lunes, 12 de noviembre de 2012

Crónicas Felinas XX: Me hago mayor


Meowww a todos!!!

Nueve años para un gato son mucha tela y la prueba está en el resultado de los análisis que me hicieron (y que me recuerda constantemente el pelón que tengo en la pata delantera izquierda).

La bruja fue la semana pasada a recoger los resultados. Le atendió un veterinario que no es la misma que me pinchó por todas partes. A éste no lo conozco pero la bruja vino diciendo que no había conocido ser tan pedante en sus treinta y cuatro años de existencia (sí, treinta y cuatro. Para vieja, ella).

Básicamente le dijo que tengo todo dentro de los valores normales pero que tengo las transaminasas hepáticas un poco al límite y que me tiene que empezar a dar un pienso especial para el hígado. El ataque al hígado casi le da a la bruja cuando se enteró del precio del pienso. Que se fastidie. Yo lo valgo.

El caso es que a la bruja le preocupaba cómo iba a hacer para darnos de comer dietas diferentes a Forlán y a mí, ya que ella nos dejaba el platito de pienso en la cocina y nosotros nos íbamos sirviendo en plan buffet libre. Esto parece que no le gustó nada al veterinario pedante, quien le dijo que tenía que darnos de comer un poquito tres veces al día, porque a los gatos no se nos puede dejar “Ad libitum”. Según dice la bruja, flipó con que usase esa expresión. De ahí que piense que es un pedante.

Así que ahí andamos. Ahora estamos como desorientados. Cuando nos dan de comer no nos lo terminamos todo y la bruja nos quita el platito y ya no nos vuelve a poner hasta que pasa mucho rato. El veterinario le dijo a la bruja que me fuera mezclando el pienso nuevo con el viejo, para que me acostumbre al nuevo pero como yo soy más chulo que un ocho, me dedico a elegir bolitas del nuevo  y dejo el viejo abandonado a su suerte, por lo que la bruja ha decidido saltarse el proceso de adaptación a la torera y empezar  a darme el nuevo directamente, que dice que para estar calculando porcentajes de gramos en plan alquimista trasnochada para que yo termine haciendo lo que me sale de las narices, me da directamente el nuevo y santas pascuas. Hasta un planning se había hecho y lo había puesto con un imán en la nevera. Jejeje. Qué pérfido soy…

Pues eso, que creo que voy a tener que empezar a comerme todo lo que me pongan en el plato cuando me lo den porque me late que la bruja se ha tomado muy en serio esto de no dejarnos “Ad Libitum”. Basta decir que el sábado tuvieron cenita en casa con los amigos y no me cayó ni un cacho de aceituna.

Qué dura es la vida del gato anciano…

Prrrrrr.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cuadragésimo séptimo premio: Súper versátil


El tercer premio de los seis que me entregó la Alpaca el pasado 20 de octubre ya lo tenía pero como soy muy mandada, voy a cumplir la penitencia (que me la tengo merecida por bocazas), aunque no lo paso porque ya lo pasé en su día.

La penitencia, once again, es contar siete cosas sobre mí. El día que las juntéis todas podréis escribir mi biografía. Vamos allá:

1) Sufro horrores de dolores de espalda. Me contracturo cosa mala y se me hacen unos nudos que ya los quisiera para sí el más rudo de los marineros.

2) Soy fan de las aventuras gráficas. Creo que es el único vicio que tengo en lo que a juegos de ordenador se refiere.

3) Soy muy sensible, aunque a simple vista no lo parezca. Me tomo todo muy a pecho y las malas contestaciones, si vienen de gente a quien aprecio, me hacen sufrir mucho.

4) Perdono fácilmente y, si no comento algo que me haya molestado en el momento en que sucede, no aprovecharé para ventilar los trapos sucios en discusiones posteriores. Si lo doy por zanjado, lo doy por zanjado de verdad.

5) Me cuesta mucho desconectar del trabajo. Es salir del trabajo el viernes y ya estar pensando en qué me queda pendiente para el lunes.

6) Tengo unas manchitas en el cuello desde los dieciséis años fruto de una alergia a no se sabe qué. He conseguido reducirlas un poco pero aún estoy esperando encontrar mi producto milagroso. Mientras tanto, corrector a tutiplén.

7) Me encanta ver pelis de terror con la luz apagada. Me muero de miedo pero así es como las disfruto. Es mi  lado masoquista.

¡¡¡Muy buen fin de semana para todos!!!


jueves, 8 de noviembre de 2012

La noche más terrorífica


La semana pasada leí varias entradas de bloggers amigos acerca de la noche de Halloween. Como este blog emite en diferido. Hoy va la mía.

Tuve una noche de lo más terrorífica que ya comenzaba a perfilarse desde tempranas horas de la tarde.

Trabajo cerca del estudio donde se hace el programa “El Hormiguero”. Pues bien, el miércoles pasado estuvimos observando cómo hordas de adolescentes con pancartas emergían de las profundidades del Metro al mejor estilo “The Walking Dead” y se dirigían hacia la productora. Camisetas de tirantes y minifaldas que caminaban enloquecidas en pos de alguien que no teníamos ni idea de quién se trataba.

La curiosidad nos pudo, claro está. Y gracias a San Internet descubrimos que habían llegado a nuestro país los “One Direction”. O no estamos en este mundo o es que somos muy viejos porque era la primera noticia que teníamos de estos imberbes que siguen la senda de New Kids on The Block, N Sync y Backstreet Boys. Es decir, nada nuevo bajo el sol pero la fórmula debe funcionar porque no paraban de salir chiquillas poseídas blandiendo sus carteles donde, expresaban sus profundos conocimientos de inglés con frases como “Thanks for coming”, “We love you”, “We bought you the jamón” y cosas así.

La cosa debe haber terminado cerca de las once de la noche, hora en la que servidora abandona su puesto de trabajo para volver sana y salva a su hogar. Hacía un ratillo que veíamos que las hordas enfervorizadas, y con las hormonas más alborotadas que nunca, desandaban el camino y volvían a sumergirse en las profundidades de la tierra. La calle, cortada. Los conductores, cabreados. Se mascaba la tragedia en esta noche de los muertos.

Bajé al metro y, al llegar al andén, tuve que sortear cientos de púberes que habían decidido sentarse en el suelo, facilitando las cosas para una posible emergencia. A mi paso, escuchaba conversaciones tales como “Pero luego nos etiquetas a todas ¿eh?” y “Ay, mírale ahí, qué mono!!”. El estereotipo hecho verbo.

Conseguí acceder al fondo del andén, que parecía estar menos poblado de fans de One Direction y más de gente disfrazada dirigiéndose a fiestas de Halloween. Ahí que me monté. En una extraña coctelera de jovenzuelas alocadas y vampiros cargando botellas de vodka y naranja.

Sorprendentemente, conseguí llegar a casa. No sé si cuerda. Pero llegué.

P.S.: Muchas gracias a Valeria por escribirme una calaverita de Halloween. Me hizo muchísima ilusión. Podéis leer la explicación en este post suyo y, en los comentarios, está la calaverita que me dedicó, por si os pica la curiosidad. 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Anuncios Pesadillescos XXVIII: Sí, ya…


La mayoría de por aquí sois madres. O padres. Los que no somos madres ni padres hemos tenido madre y/o padre así que coincidiréis conmigo en que esta situación es imposible.

Mandas a tu niño a hacer los recados. Sin lista. A lo loco. Jugándotelo todo.

Al rato, el niño vuelve y le saludas desde la cocina. Luego le preguntas:

- ¿Has comprado los cereales?

- Sí, mamá.

- ¿Y los huevos?

 - Sí, mamá.

- ¿Y la miel?

- Sí, mamá.

- ¿Y dónde están?

- Aquí.

Y te enseña una caja de galletas con cereales, huevos y miel.

¿Qué haces tú?

a) Le mandas a patadas hasta la puerta y le dices que no vuelve a entrar en casa hasta que no tenga los artículos solicitados, y que ya está devolviendo la caja de galletas.

b) Te das cabezazos contra la pared pensando qué has hecho tú en esta vida para merecer un hijo tan tonto, que se cree cualquier cosa que le cuenten por la tele.

c) Sonríes despreocupadamente mientras coges la caja de galletas mientras piensas “Ay, qué chiquillo más ingenioso tengo”.

Si has contestado A o B, felicidades. Eres una persona normal, con sangre en las venas.

Si tu respuesta es C vete dejando las flores de Bach, que tanto rollito Zen va a resultar contraproducente a la hora de hacer de tu retoño un ciudadano de bien. 

martes, 6 de noviembre de 2012

Ustedes Dirán XVI: Cómo usar un microondas (sugerido por Mo)


El Ustedes Dirán del martes pasado generó un auténtico efecto bola de nieve, motivo por el que vamos a continuar la saga destripando las instrucciones, esta vez, del microondas, según me pedía Mo, del blog “Blogueando– de mi peque y otras cosas –“ .

Tengo que admitir que, las instrucciones del microondas que voy a utilizar no son las de MI microondas, ya que éstas deben haberse perdido o, a lo mejor, de cutre que es, ni siquiera traía porque no he sido capaz de localizarlas ni en Internet.

Cojo pues, otro microondas cualquiera, que a los efectos va a ser lo mismo.

Aunque, bien pensado, no sé si tan “lo mismo” porque el microondas que he elegido debe tener funciones de clonación de alimentos o algo. El manual de instrucciones es un testamento infumable así que destripo solamente las advertencias y la comprobación de funcionamiento, que con eso ya hay material de sobra. Comencemos:

ADVERTENCIAS

No podrá utilizar su horno microondas con Ia puerta abierta ya que cuenta con elementos de bloqueo de seguridad en el mecanismo de la puerta. Esto elementos de seguridad interrumpen automáticamente cualquier proceso de cocción cuando se abre la puerta. En el caso de un horno microondas la apertura de la puerta durante su funcionamiento podría resultar en una exposición nociva a radiación microondas: O sea, que nada de ventilar los alimentos mientras se cocinan. Directamente podrían decir que no se puede usar con la puerta abierta porque con la puerta abierta no funciona. ¿Por qué? Ah. Porque nosotros lo valemos. Queda más borde pero evitan la parrafada. Por otra parte, si pretendías exponerte a las radiaciones para adquirir superpoderes, este microondas no es para ti.

No coloque objeto alguno entre la parte delantera del horno y la puerta: ¿La puerta del microondas o mi puerta? ¿Es por si tengo que salir corriendo? ¿Diseño un plan de evacuación?

Cuando se calientan líquidos, como por ejemplo sopas, salsas y bebidas en el horno microondas, puede producirse un hervor eruptivo de efecto retardado, sin que haya burbujas: Un hervor eruptivo de efecto retardado. Toma ya. Calentar una sopa entraña unos riesgos que ni había considerado. Calentar el café de la mañana no tanto. Para efecto retardado basta con el mío recién levantada.

Esto (el  hervor eruptivo de efecto retardado) podría dar lugar a que el líquido caliente se salga repentinamente: Como si tuvieras un geiser en la cocina, vamos.

Para evitar esta posibilidad (la del geiser), se deben tomar las siguientes medidas:

1 Evite utilizar envases de lados totalmente verticales con cuellos estrechos: Como, por ejemplo, una pipeta de laboratorio.

2 No sobrecaliente: Nunca jamás. Las cosas en su justa medida que luego pasa lo que pasa.

3 Remueva el líquido antes de colocar el envase en el horno y de nuevo una vez transcurrida la mitad del tiempo de calentado: Será removido, tranquilos.

4 Después de calentarlos déjelos reposar en el horno durante un rato, vuelva a removerlos o agitarlos con cuidado (especialmente los biberones y los potitos) y compruebe su temperatura antes de consumirlos para evitar quemaduras (especialmente el contenido de los biberones y de los potitos). Tenga cuidado al manipular el recipiente: No sólo los biberones y los potitos. A los adultos tampoco nos mola nada quemarnos, no te fastidia…

Luego vienen dos recuadritos de aviso que no tienen desperdicio

AVISO 1

Por favor asegúrese de seleccionar correctamente los tiempos de cocción ya que un tiempo excesivo podría causar el incendio de los ALIMENTOS y daños a su horno: O que se te recocine y quede una cosa incomestible, que parece que esto no le importa a nadie. Por otra parte, ¿por qué ponen ALIMENTOS así con mayúscula? Se toman muy al pie de la letra eso de que la comida es sagrada…

AVISO 2

Permita siempre que los alimentos reposen después de cocinarlos con microondas y compruebe su temperatura antes de su consumo. Particularmente… (sí, habéis adivinado) de biberones y tarros de alimentos infantiles.

FUNCIONAMIENTO DEL MICROONDAS

Los microondas son una forma de energía parecida a las ondas de radio y televisión y a la luz del sol. Normalmente, las microondas se dispersan hacia fuera cuando viajan por la atmósfera y desaparecen sin efecto alguno: Pedazo de lección de física que me acaban de dar, oye. El fallo lo veo en que no son los microondas la forma de energía sino LAS microondas. Los microondas son electrodomésticos y punto. 

Los hornos microondas, sin embargo, tienen un magnetrón diseñado para utilizar la energía de las microondas. El tubo magnetrón utiliza el suministro eléctrico para crear microondas. Estas microondas entran en la zona de cocción a través de aperturas dentro del horno. En la parte inferior del horno hay una bandeja a una base girataria: ¿El magnetrón no es eso que suelta humo en las fiestas hardcore? Ah, lo de “girataria” no es cosa mía. Venía así.

Las microondas no pueden atravesar las paredes metálicas del horno, pero pueden penetrar otros materiales como vidrio, porcelana y papel, que son los moteriales de los que se fabrican los recipientes de cocción que pueden utilizarse en microondas. Los microondas no calientan el menaje, aunque finalmente llegará a calentarse a causa del calor generado por Ia comida: Lo de los “moteriales” tampoco es cosa mía. Alucinada me quedo con eso de que el calor se transmite. No dejo de sorprenderme.

DESEMBALAJE E INSTALACIÓN

1) Desembale su horno y colóquelo sobre una superficie plana y nivelada: Nada de apoyarlo en el tejado a dos aguas. Queda gracioso, pero no es buena idea. Lo de desembalarlo tiene su aquél también. Con él en la caja no vamos a cocinar gran cosa. 

2) Coloque el horno en una superficie plana que tenga más de 85 cm de altura, pero asegúrese de que haya por lo menos 30 cm de espacio en la parte superior y 10 cm en la parte posterior para garantizar una ventilación adecuada. La parte frontal del horno debe estar a 8 cm por lo menos del borde de esta superficie para impedir que se incline. En la parte superior o en la lateral hay una salida de escape. Si ésta se bloquea, se puede estropear el horno: Por favor, que estrés… ¿Todas esas medidas tengo que tomar para saber dónde puedo poner el microondas? Totalmente desaconsejado, entonces, para pisitos de soltero AKA “picaderos”.

3) Conecte su horno en un enchufe de hogar estándar. Asegúrese de que su horno sea el único aparato conectado a dicho enchufe: ¿Por qué? ¿Se pone celoso?

Si su horno no opera correctamente, desconéctelo del enchufe eléctrico y luego conéctelo nuevamente: Esto es como lo de “Apague y encienda el router” pero en versión culinaria.

4) Abra la puerta de su horno tirando del ASA DE LA PUERTA. Coloque el CILINDRO DE DESCANSO dentro del horno y coloque la BANDEJA DE VIDRIO encima: ¿La puerta se abre tirando del asa? ¿No hay que usar ganzúa? Me voy a terminar comprando este microondas, ya lo veréis.

5) Llene un recipiente apto para microondas con 300 ml (un vaso grande) de agua. Colóquelo sobre la BANDEJA DE VIDRIO y cierre la puerta del horno. Si tiene cualquier duda sobre qué tipo de recipiente utilizar, remítase a la página 30: No, yo creo que tengo pillado el concepto “vaso”.

6) Presione el botón de INICIO para fijar 30 segundos de cocción: Fijados quedan. ¿Y ahora?

7) El VISOR comenzará el conteo regresivo desde 30 segundos. Cuando llegue a 0, sonará un BIP. Abra la puerta del horno y pruebe la temperatura del agua. Si su horno está funcionando, el agua debería haberse calentado. Tenga cuidado al sacar el recipiente pues podría estar caliente: ¿Podría? ¿Cómo que “podría”? Es un microondas. Más le vale que esté caliente porque si no es que no está cumpliendo su función, digo yo, que no soy ninguna experta…

P.S. A proponer, que son dos días.