Los productos de limpieza nos dejan grandes joyas en esto de
los anuncios pesadillescos. Creo que esta marca ya había tenido su momento de
protagonismo en esta sección pero me sigue dando tantos momentazos que no he
sido capaz de resistir la tentación de compartir con vosotros esta nueva
creación.
Una mujer frente al lavavajillas sostiene una copa entre sus
dedos. Casi con asco. No es que esté sucia, sino mojada. A viva voz, reprocha
al lavavajillas su ineptitud con un “Oh, no. Otra vez no lo has secado. No lo
entiendo”, mientras la copa chorrea más agua que las cataratas del Niágara. Por
cierto, inciso, ¿habéis notado que en un montón de anuncios la gente muestra su
descontento iniciando las frases con “Oh, no”? Queda como muy Shakespeare. No
conozco a nadie que use esa expresión.
Seguimos. Un técnico que aparece de la nada en la cocina de esta
buena señora aficionada a la tragedia griega le explica que el problema no está
en el lavavajillas, pobrecito él. Ella, lejos de asustarse y llamar a la
policía, escucha atentamente las palabras del técnico que se ha colado en su
vivienda (con cartelito identificativo, eso sí). Él le explica pacientemente
que para solucionar el inconveniente no tiene más que usar abrillantador – Uno
en concreto, claro está que no vale cualquiera – en cada lavado, ya que esto
ayudará a que la vajilla seque mejor que echándole sólo detergente. Hay que ver
las cosas que aprende una. Confieso que yo no lo sabía porque, aunque mi casa
venía con lavavajillas, no lo he usado jamás porque tardo menos en lavar a mano
como toda la vida y dejar que las cosas se sequen al aire. Y no les reprocho
que estén húmedas ni nada, soy un alma generosa.
Y, por si todo esto fuera poco, aquí viene el momento más
vergonzoso y surrealista del anuncio; ése que le ha hecho merecedor de tener su
hueco en esta sección. Nos enseñan un plano de la mujer acuclillada frente al
lavavajillas, abrazada al electrodoméstico al tiempo que hace caricias a su
lacada forma cúbica y diciéndole “Lo siento”.
Cuando vi el anuncio estaba cenando y creedme si os digo que
el tenedor se quedó a medio camino de mi boca abierta. ¿Le pide disculpas a un
electrodoméstico por haber osado pensar mal de él? Y yo que decía que soy rara
porque cuando doy sin querer un golpe a los gatos les pido perdón. Esto ya es
de traca.
Voy a tener que ir a presentar mis respetos a los electrodomésticos
de mi casa para que vean que valoro su labor y su esfuerzo diario en hacernos
la vida más fácil, no sea cosa que un día se me rebelen y se pongan en huelga
por no haberse sentido lo suficientemente queridos.
No quiero ni imaginarme la cara de esta mujer cuando le
dieron el guion del anuncio y comprobó que iba a tener que hacerle carantoñas
al lavavajillas.
Lo que hay que hacer.