¿Os acordáis de cuando os hablaba de mi afición por los
anuncios de la teletienda? (era aquí, por si andáis desmemoriados).
Se ve que esta sección ha alcanzado una proyección
insospechada para mí y todos andan como locos por tener su huequito en este
espacio, porque parece que el recurso de “soy un puñetero torpe” ha dado el
salto a la publicidad más al uso, por llamarla de alguna manera.
Se trata, en esta ocasión, del anuncio de unas tiras para
pegotear cosas en las paredes. Parecen chicles masticados, la verdad sea dicha,
pero se supone que la maravillosa ventaja de estas tiras es que uno no tiene
que andar clavando clavitos como Pablito el que clavó un clavito y no se sabe
qué clavito clavó. Para ilustrar esto, nos dividen en dos la pantalla y, a la
derecha, hay una mujer a la que llamaremos “La Enterada”.
La Enterada pega unas tiritas de estas en una pizarrita o
algo similar que se supone que es para que su churumbel juegue. Será muy
enterada pero ha debido calcular que su niño de dos años mide un metro
cincuenta y va para jugador de la NBA porque el pobre chiquillo no llega al
tablero ese ni poniéndose de puntillas.
No problem! La Enterada no controlará mucho de medidas pero,
gracias a que usa las tiritas esas, las estira hasta el infinito (esta es la
parte que me ha recordado a un chicle mascado y me ha dado mucho asquito) y,
sin haber dejado ningún rastro en la pared, pone nuevas tiritas y lo coloca,
esta vez sí, medio metro más abajo. Se rumorea que Calatrava la va a contratar
para su próximo proyecto, dada esta habilidad innata para enmendar errores.
Mientras tanto, en la parte izquierda de nuestras pantallas,
otra mujer, a quien llamaremos “La Torpe” intenta clavar un clavo que, en un
primer intento, se cae y tiene que andar buscándolo entre las flores del jarrón.
En el segundo intento, parece que ha conseguido colgar una mini-estantería,
aunque el concepto de “horizontalidad” no es algo que parezca dominar. La
estantería se descuelga inevitablemente por el lado que estaba más bajo.
La Torpe empieza a quitar el clavo con unas tenazas (o como
se llame eso). Se nota que la pared es de utilería porque se dobla al tirar (o
si no es que La Torpe es como Hulk) hasta que, por fin, logra sacarlo sin poder
evitar caerse de culo (no hay nada mejor que un gag clásico para echarse unas
risas).
Pero La Torpe no ceja en su empeño, y tras incorporarse,
intenta volver a clavar el clavo, consiguiendo dar un martillazo al jarrón.
Pues mira, si esta empresa también vende pegamento extrafuerte,
ya pueden hacer una secuela. Una lucha encarnizada de La Torpe vs. La Enterada
donde sólo puede sobrevivir la más fuerte. Ya estoy viendo a La Torpe pegándose
los dedos al jarrón y a La Enterada adhiriendo el niño a la pizarrita.
Vivir para ver.