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lunes, 23 de marzo de 2015

Crónicas Felinas CXXVII: Soy un sufridor

Marrameowww!!!

Llevaba yo unos días que no comía bien. La bruja y el consorte se preguntaban por qué motivo sería que, cuando les veía aparecer con el plato de pienso, me ponía a maullar para que me dieran de comer cuanto antes y luego, tras comer seis gramos con ansia, fuera perdiendo fuelle hasta alejarme del plato y volver a comer algún granito suelto de vez en cuando. Total, que una ración que suele durarme diez minutos me terminaba durando tres horas. La bruja era de la teoría de que a lo mejor andaba acalorado e inapetente porque justo habían subido repentinamente las temperaturas y me habían pillado con pelaje de invierno. Recordemos que yo pedía comida, por lo que no era inapetencia. La bruja nunca ha sido muy lista, no.

Una mañana que el consorte se levantó inspirado, en lugar de pienso me dio una latita para dolencias estomacales, que siempre tienen guardadas por si alguno anda un poco fastidiado. No es que estén muy buenas porque es comida de enfermo pero yo la devoré con placer y deleite, pese a que nunca me han gustado mucho.

Ahí el consorte empezó a pensar y le dijo a la bruja “¿Y si le duele algo en la boca?”. Por fiiiiin, alguien que piensa en esta casa. Así que esa tarde me llevó el consorte al veterinario (qué tirria le estoy cogiendo a ese hombre) quien, tras escuchar las explicaciones del consorte en cuanto a que se me veía con hambre pero remoloneaba un montón con la comida y que había comido mucho mejor lo blando que lo duro, enseguida se puso a mirarme las fauces. El diagnóstico: Gingivitis. De esto la bruja entiende mucho, que siempre ha sufrido mucho de las encías y cualquier día acabará desdentada.

Total, que tuve que estar seis días comiendo un poco de latita y otro poquito de pienso (lo cual me fastidiaba sobremanera pero el veterinario, que es un sádico, dijo que no me malacostumbraran a estar comiendo latita todo el día) y, encima, durante esos días tuve que aguantar medio pastillujo de antibiótico que me daba la bruja porque es un ser perverso.

Ahora ya voy mejor y estoy comiendo bien sin marear tanto la comida pero he oído por ahí que me van a hacer una limpieza de boca así que, por lo visto, mis sufrimientos no terminan aquí y voy a tener que soportar que hagan vete a saber qué en mis dientecitos; si es que no hay derecho. Y me da igual que me digan que es por mi bien. Por mi bien sería que me dejen comer latita todas las veces que se me antoje para que mi preciosa boquita no sufra. A ver qué necesidad hay de torturarme cuando todo podría resolverse preparándome un puré. Ganas de complicarme la vida, es lo que tienen. Espero que la famosa limpieza de boca les salga por un ojo de la cara.

Si he de sufrir, que su bolsillo lo note, ¿no?

Prrrrrr.

jueves, 19 de marzo de 2015

Experimentando

Dibujos de Nube me hizo llegar el otro día este artículo donde nos informan, como podéis leer, que un grupo de científicos ha compuesto una serie de canciones para gatos, utilizando bases rítmicas basadas en el ronroneo y la succión, para que estén tranquilitos. Yo me imagino a esta gente recibiendo una subvención para investigar y diciendo “¿en qué la usamos?” y concluyendo “pues en componer música sedante para gatos, que seguro que nos dan el Ig Nobel”. Ahí, con un par.

No obstante, como no podía ser de otra manera, el tema me picó la curiosidad, por lo que quise experimentar en carne de mis propios felinos si realmente estos soniquetes surten algún efecto en el comportamiento de los gatos. He aquí los resultados de mi investigación, donde hemos utilizado tanto la “melodía” de aproximadamente un minuto que acompaña al artículo como las tres muestras de unos treinta segundos que encontramos pinchando en el enlace que apreciamos en el mismo.

Sujeto 1

Nombre: Munchkin.

Edad: 9 meses

Estado natural: Inquieto. Mucho.

¿Qué lo tranquiliza normalmente?: La música para dormir que ponen en Baby TV.

Condiciones del experimento: El sujeto estaba haciendo el vago en el sofá.

 Conclusiones: Pues pocas. El sujeto del experimento levantó repentinamente la cabeza al escuchar los acordes de la primera melodía (la más larga de las cuatro) abriendo los ojos como platos y volviendo a su estado de semi-letargo a los pocos segundos. Repitió esta misma operación con las tres melodías restantes, por lo que no puede concluirse que alguna de ellas tenga efectos mejores o diferentes a las otras. Los ojos como platos hacen sospechar que, más que tranquilizador, el efecto fue algo inquietante.

Sujeto 2

Nombre: Forlán.

Edad:  5 años (casi).

Estado natural: Generalmente tranquilote.

¿Qué lo tranquiliza normalmente?: La vida misma. Acabaríamos antes diciendo qué lo pone nervioso. Es el rey de la pachorra.

Condiciones del experimento: El sujeto estaba paseando por el salón sin rumbo fijo.

 Conclusiones: Algo más reveladoras que con el Sujeto 1, pero tampoco para echar cohetes. Con la primera melodía detuvo su paseo, me miró, emitió un maullido corto y se fue a afilarse las uñas al sofá. A continuación empezó a lavarse una pata, tarea que no abandonó durante el resto del experimento, salvo para abrir, al igual que el Sujeto 1, los ojos como platos al comenzar el segundo soniquete. Vamos, que no se lo veía más relajado de lo habitual.

En definitiva, que no he sacado demasiado en claro de esta observación científica pero me ha servido para estar un rato entretenida haciendo el ganso, que siempre es de agradecer. Os insto a probar con vuestros felinos y a compartir los resultados, a ver si llegamos a alguna conclusión medianamente coherente, más allá del consabido “los gatos hacen lo que les da la gana y no hay fórmulas mágicas”.

Por mi parte, creo que voy a seguir poniéndole Baby TV a Munchkin y dejando a Forlán a su bola, que me da mejores resultados. 

miércoles, 18 de marzo de 2015

Anuncios Pesadillescos CXXXI: El camarote del desengrasante

Los de este desengrasante no dejan de sorprendernos, o de espantarnos, según se mire. Ya el año pasado contrataron a un director de cine de renombre para contarnos una historia inspirada en el producto (os lo conté aquí) y, no conformes con ello, este año se gastan otra pasada de euros en contratar a otro director de cine para que siga dando material para mi sección. Si es que piensan un montón en mí; son de lo más majo.

Si el anterior anuncio era de corte futurista, éste es más bien marxista (de los hermanos Marx, quiero decir). Entra un chico con una botella de desengrasante en la mano anunciando a su abuela que viene a limpiar algo. Se interrumpe a mitad de frase al comprobar que la cocina está al límite de su aforo. En la primera escena cuento doce personas y un canario, aunque con tanto movimiento lo mismo se me escapa alguien o estoy contando dos veces a la misma persona. Hay un operario arreglando la lámpara del techo, otro que lo mira desde abajo (trabajando a la española), una señora en taca-taca, un señor desayunando, una mujer barriendo, una pareja dándose el lote sobre la encimera, una bailarina, un chico tocando la guitarra, otro que se pasea por ahí con una bicicleta a cuestas, un hombre agachado que no sé qué hace y otro agarrado a una bolsa de basura. El canario no hace nada especial. Estuve un rato buscando a Wally pero no lo encuentro. Si alguien lo ve por ahí, que me avise, que estoy en un sinvivir.

En medio de este maremágnum, el chico comienza a rociar con desengrasante todo lo que se encuentra. Una camisa, la bicicleta, los platos del lavavajillas que está poniendo una chica que, aunque no pondría las manos en fuego, juraría que es la misma que hace un tiempo tenía picores “ahí” (fue en este post donde hablamos del asunto ). No puedo verle bien la cara porque está de perfil y mirando un poco para abajo como diciendo “que no me reconozcan; en qué momento acepté yo aquel anuncio que ha hundido mi carrera”. De repente aparece una señora con paellera que también es rociada con el desengrasante (la paellera) y, por último, el chico del bote milagroso ayuda a otro señor que está limpiando el extractor de humo.

En la escena final vemos al señor que desayunaba, luego de haber sido empujado, golpeado con la bicicleta y rociado con cal del techo debido a las perforaciones con taladro del operario, con la botella de desengrasante haciendo equilibrios sobre su cabeza mientras el supuesto nieto nos informa que ese producto funciona de verdad.

Digo yo que ni tanto ni tan calvo. Estamos un poco aburridos de los anuncios donde salen amas de casa quejándose de lo terrible que es su vida y que nada más quieren “que de morirse” por estar condenadas a frotar día y noche pero esto ya es pasarse un poco para el otro lado.


P.S. Le dedico este anuncio a Naar, que en seguida pensó en mí cuando lo vio.

P.S.2 (6 de mayo de 2015). Este anuncio es el flamante ganador del Premio al Anuncio más Pesadillesco del Año (PAPA) edición 2015. He aquí su premio:



lunes, 16 de marzo de 2015

Crónicas Felinas CXXVI: Click!

Marrameowww!!!

Hoy toca tutorial para los felinos que me siguen, que sé que son muchos y últimamente los tengo abandonados sin mis prácticos consejos para hacerle la vida imposible a los humanos. Así que, si tú que me estás leyendo no tienes orejas en punta, rabito, bigotes y caminas a cuatro patas, te invito a abandonar este post e ir a otro blog a leer cosas que puedan resultarte más útiles, porque esta entrada es exclusiva para gatos (y tal vez algún perro con alma de tirano).

Hablaremos hoy de las fotos. No sé vuestros humanos, pero los míos son bastante cansinos con eso de la cámara, todo el santo día detrás de nosotros con cada cosa que hacemos y que les parece de lo más mona, graciosa, divertida o las tres cosas a la vez. Cuando no tenían Smartphones, menos, porque había que ir a buscar la cámara y hay que reconocer que en cuanto a vagancia casi pueden hacernos la competencia a Munchkin y a mí pero ahora que tienen siempre a mano el móvil, esto es un sinvivir.

Pues bien, el truco del almendruco para fastidiar en estos menesteres es adoptar una pose súper mega adorable o súper mega graciosa y esperar a que vuestro humano se percate de ello. Una vez logrado este primer objetivo, esperad pacientemente a que el humano coja la cámara, móvil, o el aparatejo que use para inmortalizar momentos entrañables. En cuanto veáis que el aparato en cuestión apunta hacia vosotros, simplemente idos, dejándolos con cara de lelos. Si estáis con ganas especiales de fastidiar, podéis retomar la misma pose pasado un ratito, repitiendo nuevamente el proceso hasta que os aburráis.

En mi caso en concreto, últimamente me ha dado por meterme dentro de unos maceteros que tiene el consorte en la terraza, los cuales ya no albergan plantas porque tienen muy mala mano para la botánica y no hay vegetal que sobreviva en esta casa. Hasta el tomillo, que crece solo en mitad del monte aguantando la solanera, el granizo, las heladas y lo que le echen, pasó a mejor vida en manos de estos dos. Como recuerdo de todas las plantas que ya no están en este mundo gracias a su ineptitud, quedan los maceteros. Me meto en uno rosa, haciendo un ímprobo esfuerzo ya que hay que admitir que los cuartos traseros apenas si me caben en dicho objeto y ahí me quedo esperando a que la bruja se percate y coja el móvil para reírme un rato. Nótese que he dicho que elijo el rosa. Hay otro amarillo que tiene las mismas dimensiones y, se supone, debería causar el mismo efecto pero ¿por qué elijo el rosa? Pues porque es un color infinitamente más ñoño y más mono que el amarillo, por lo que el fastidio de los humanos al no haber podido retratarme en ese momento que se convertiría en carne de las redes sociales más pronto que tarde es mucho mayor.

Espero vuestras experiencias con este tutorial.

Prrrrrr.

jueves, 12 de marzo de 2015

Around the World Blog Tour


Dibujos de Nube me hizo el pasado 24 de febrero “inmerecidamente merecedora” de esto que no sé muy bien si llamar “Premio” pero que tiene un nombre así de rimbombante.  Lo digo porque no tiene imagen. Al principio pensé que la imagen era ésta que hoy uso yo también para acompañar a lo que sea esto pero, por lo que veo, esa imagen se la puso Dibujos de Nube, que es muy apañada y lo ha dejado requetemono. ¡¡Gracias, guapa!!

Confieso que cuando alcancé el premio número 100 me planteé seriamente dejar de recibir premios, cadenas y demás porque la cosa se estaba saliendo un poco de madre. Como parece que ahora estamos más tranquilitos en este sentido, lo publico y espero no estar abriendo la veda a una nueva avalancha viral. Crucemos dedos…

Las reglas son muy sencillitas:

1) Algo sobre mí. (Jejeje)
2) Cómo nació mi blog.
3) Mi proceso creativo.

Hala, vamos allá.

1) Algo sobre mí.

Pues no sé qué voy a contaros ya a estas alturas que no haya contado en todos los premios que exigen contar algo sobre uno mismo. Se nos está yendo de las manos este espíritu biográfico. Como no se me ocurre mucho, os voy a contar algo que no es que ayude demasiado a conocerme pero que al menos va a servir para que os riáis de mí un rato, que siempre viene bien. Subo cuestas sin problemas pero bajarlas ya es otro cantar. No me refiero a las calles empinadas, claro está, sino a las típicas cuestecillas de tierra que hay en el campo. La pendiente puede ser de lo más ridícula y la distancia al “suelo firme” de apenas veinte centímetros pero yo sufro pensando que me voy a resbalar y me voy a esmoñar. En serio, me da una angustia tremenda. La última vez que fui de excursión monté el número, con eso os digo todo.

2) Cómo nació mi blog.

Lo he contado muchas veces ya… No quiero aburrir. Esta vez diré que nació sano, pesó un post y midió 275 palabras. Le celebré el tercer cumpleaños hace poco.

3) Mi proceso creativo.

Pues dado que tengo secciones fijas, el proceso creativo suele fluir con bastante facilidad. Forlán siempre tiene material que contar los lunes y no nos faltan anuncios pesadillescos que me inspiren los miércoles. Tal vez lo que más conflictos me cause a veces sea la entrada de los jueves, por ser aleatoria y confieso que hay veces que tengo que pensar mucho antes de decidir de qué voy a escribir. Esta semana me he salvado de pensar (Muahahahaha). Y con esto tendríamos las tres entradas semanales. Antes eran cuatro con el “Ustedes Dirán” pero, como estáis muy vagos, el blog ha mermado en cuanto a cantidad (la calidad ya alcanzó cotas negativas hace tiempo).

No sé a cuánta gente hay que pasarle esto. Dibujos de Nube me lo pasó solo a mí porque soy súper exclusiva, así que yo hago lo propio (también así hay menos riesgo de que me lluevan collejas) y se lo paso sólo a Nefer, de “El blog de la Tía Avecilla” porque… sí. Porque me da la gana.

¡¡Buen fin de semana a todos!!