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lunes, 10 de marzo de 2014

El caso de la caída no tan misteriosa. Obra en un acto.

Gotham City. Jueves, 5:45 AM

Un terrible estruendo se escucha en el silencio de la noche y, a continuación, los lamentos de una gata desesperada…

Grace – Meowwww… ¡¡Me he caído por la ventana!! Soy tan joven e inocente… ¡Que alguien me ayude!

Del callejón empiezan a salir muchos gatos. No dos ni tres. Muchos. No estoy para contarlos, yo sólo soy la voz en off.

Umpa Lumpa – ¡No te muevas, Grace! Lo mismo tienes algo roto. Tantos años conviviendo con una futura hipocondríaca me han dado cierta propiedad a la hora de diagnosticar terribles dolencias. Tate´quieta, que te examino.

Grace – Ayyyy. No me aprietes ahí, que me duele mucho.

Umpa Lumpa – Si no te he tocado.

Carlitos – Era yo, que le estaba mordiendo una pata. Es que tengo hambre…

Renato – Ya está el gordo dando la nota.

Carlitos – Tú lo que tienes es envidia, ¡¡¡desdentado!!!

Renato – ¡A que te meto!

Ron – A que os meto yo a los dos si no os calláis de una vez… Que os triplico el tamaño a todos, hombre ya. Dejad al doctor trabajar en paz.

Perfidita – Tiene razón Ron, sí. Dejad trabajar a Umpa Lumpa, sí. De los nervios me ponéis, sí.

Umpa Lumpa – Perfidita, deja de ponerme ojitos que me desconcentro.  Tú eso de cazar un doctor te lo has tomado en serio. Grace, tienes un hematoma que médicamente se conoce como “de los de flipar”. Haz memoria y dinos si recuerdas algo.

Grace – Pues yo estaba asomada a la ventana y de repente me he visto aquí tirada. Juraría que algo o alguien me empujó pero no estoy segura. Alguien debería investigar esto.

Minino y Ary (a dúo) – Estamos en Gotham City. Lo ideal sería llamar a… Batmaaaan.

Trax – Oh, la, la… qué ggrimillá. ¿Todó lo decís al tiempó? Hay que llamag a Foglán, que paga esó es neggró y se paguecé beaucoup.

Minino y Ary (a dúo) - ¿Y los que damos grimilla somos nosotros? Quítate la patata de la boca, anda… Pero bueno, llamemos a Forlán para que investigue. Total, Batman seguro que pasa de nosotros y Forlán nos debe una por haber amañado el sorteo de nuestra madre para que lo ganase él.

Forlán – Me ha parecido escuchar mi nombre… Más os vale que sea importante. Estaba echándome la decimoquinta siesta del día. (Dirigiéndose a Trax: “Hola, ma chérie…”)

Umpa Lumpa – La cosa es que la paciente, Grace, presenta contusiones de diversa gravedad a consecuencia de un desplazamiento vertical inesperado desde aquella ventana.

Forlán – En cristiano, lumbreras.

Umpa Lumpa – Que s´ha piñao.

Todos – Ahhhhhh.

Forlán – Bien, reconstruyamos los hechos. ¿Cuándo ha sido esto?

Perfidita – Hará media hora, sí.

Forlán - ¿Habéis tardado media hora en recitar unas pocas líneas? Mira que sois tarugos… Bien. ¿Estabais todos aquí cuando han sucedido los hechos?

Todos – Sí, sí. Aquí estábamos.

Forlán - ¿Todos? Porque diría yo que aquí hay quien falta. ¿No echáis de menos a alguien? Rectifico. ¿No os da la sensación de que hay alguien a quien no estáis echando ahora mismo de más?

Todos se miran desconcertados sin entender los complicados razonamientos del detective.

Forlán – A veeeeer. ¿Quizás un angora turco barriobajero y con problemas de dicción?

Todos (menos Perfidita) - ¡Ferny!

Perfidita – Con mi hermanito no os metáis, no.

Se oye un maullido de triunfo desde lo alto de la ventana.

Ferny – ¡¡¡Meowww!!! ¡¡¡Hola, cabones!!! Mira el For-lán que paresía tonto. Sí. He siro ro. De algún moro tenía que vengarme por no haber ganaro el sorteo y porque Tas prefiere al gato ése que ni es de rasa ni nara. Hola Taaaaas.

Trax – Quitá, babosó.

Grace - ¿Y te vengas tirándome a mí por la ventana?

Ferny – Es que quería llamar la atensión. Esroy ran solo…

Ron - ¿Qué dice este gato? No se le entiende nada. ¡¡¡Que vocalices!!!

Ferny – Que re calles.

Forlán – Bueno, misterio resuelto. Me piro a seguir durmiendo. ¿Trax te vienes a dormir acurrucados?

Trax – Mais oui, mon amour…

Grace – Pero ¿y qué castigo le imponemos?

Forlán – Ah. Eso es cosa vuestra. A mí me habéis llamado para que lo resolviera. Qué haríais sin mí… Lo de ensuciaros las zarpas es cosa vuestra.

Umpa Lumpa – Más chulo que un ocho.

Minino y Ary – Como todos los madrileños.

Ron - ¿Qué maulláis vosotros?

Minino y Ary – Nada, nada…

Ron – Ah, ya decía yo. Y en cuanto a ti, Ferny… ¿Ferny?

Umpa Lumpa – Aprovechando la coyuntura se ha desvanecido en las sombras cual criatura abisal.

Carlitos - ¿Eh?

Umpa Lumpa – Que s´ha pirao.

Renato – Pues vaya.

Perfidita – Ole mi hermanito listo, sí.

Grace – Ya arreglaremos cuentas tú y yo en casa.

Perfidita y Grace comienzan una acalorada discusión donde se ventilan muchos trapos sucios pero esto nos lo perderemos porque la voz en off es perversa y quiere guardar material por si hay que escribir segunda parte. El resto de gatos se dispersan, dejando a estas dos discutiendo a maullido pelado mientras cae el telón.

FIN.


P.S. Esta obra de teatro protagonizada por gatos blogueros ha sido escrita con motivo de la celebración del tercer aniversario del blog Opiniones Incorrectas. Se supone que la obra que gane se lleva un premio mega-divino-de la muerte. Así que, no me gusta presionar pero, en cuanto Eva abra las votaciones y publique los enlaces participantes, que creo que es a partir de mañana, día 11, os las leéis y votáis por... la que más os guste. 

jueves, 6 de marzo de 2014

Mi Kassionario

La entrada de hoy es cortita. Sólo paso para avisaros de que mi querido David, del blog Kassius9 (a quien debéis leer si no lo habéis hecho ya) me ha sometido sin piedad ninguna a su Kassionario, por recomendación (o castigo) de Suguspiña.

¿No sabéis lo que es un Kassionario? Pues vais y lo leéis, que no he sudado yo chorros de tinta intentando responder las preguntejas como para que ahora no lo lea nadie... 

Por cierto, acabo de ver que este compendio de chorradas cotidianas ha alcanzado los 200 seguidores. Se os va la pinza a base de bien. Me encantáis. 

Veeenga, va. Sortearemos algo. Ya os diré cositas. 

¡¡¡Buen finde!!!

miércoles, 5 de marzo de 2014

Anuncios Pesadillescos XC: Si es que me emociono…

Este hombre ha cambiado mucho a lo largo de los años. Por cambiar, cambió hasta de nombre. Eso sí, desde el principio de los tiempos, siempre ha estado calvo. Y no me refiero al calvo de la lotería, al que ya le hice un sentido homenaje cuando tuve que vivir el espanto del anuncio de 2013, sino al calvo que nos ha ayudado durante generaciones a mantener la casa impoluta.

Han lanzado un nuevo producto, que no es que sea la panacea pero ahí está. Creo que es un gel con un tapón de estos que se mantienen sujetos al envase para que no lo andes perdiendo. Toda una innovación,  por lo visto. Pero no es el producto en sí lo que nos ocupa, sino que para presentarnos esta revolución en lo que a productos de limpieza se refiere, apelan a nuestra nostalgia y nos hacen todo un recorrido por la vida del calvo.

El anuncio empieza con el calvo cuando era chiquitín. Apenas un bebé (calvo, como todo bebé que se precie pero con las cejas ya canosas) de rodillas limpiando con un trapo las escaleras del porche de una casa. La voz en off nos cuenta que nació para ayudar a limpiar mejor. ¿A esta gente nadie le ha hablado de la ilegalidad del trabajo infantil? Ya empezamos mal.

Luego le vemos, ya mozuelo, limpiando las ventanas del interior (espero que con un trapo diferente). El pobre está en calcetines y una especie de calzoncillos largos y camiseta. Ni para ropa y zapatos le dan, al pobre. Lo tienen explotado.

En la siguiente escena ya lo vemos más crecidito, dispuesto a subirse a un avión para irse a estudiar al extranjero, supongo que para huir de la explotación a la que se vio sometido desde que nació. En el viaje de estudios parece ser que estudia Ingeniería Química para inventar productos de limpieza y así poder seguir dale que te pego fregando y fregando. No, si cuando se tiene una vocación…

Más tarde le vemos caminar por una carretera con la mochila al hombro. No entiendo muy bien esta parte. Tal vez sea que no le ha ido tan bien como pensamos y el pobre no tiene ni para volver a casa en autobús. Y tal vez por eso sea también que después le vemos ayudar a un hombre a limpiar su restaurante. El hombre, emocionado, le da una palmadita en el hombro a nuestro calvo al comprobar que la encimera en realidad era blanca.

De repente, aparece en una casa donde una abuelilla le da un beso después de pasar el mocho, así que deduzco que ahora se ha convertido en una especie de paladín de la limpieza, que va por el mundo ayudando a la gente guarrilla en apuros.

El anuncio se cierra con una imagen del calvo con los brazos en jarras, la barbilla alta mirando en lontananza, con satisfacción por un trabajo bien hecho, mientras a sus espaldas vemos un bucólico atardecer.

Gracias, calvito. 

martes, 4 de marzo de 2014

Ustedes Dirán LXXVI: Asuquita pa´l café (sugerido por Madre Desesperada)

Mi querida Madre Desesperada, quien nos relata casi diariamente en su blog las ocurrencias de sus dos fierecillas, me sugirió que intentase imaginar en esta vuestra sección cómo sería nuestra vida sin café.

Cuando yo era soltera y alocada, desayunaba leche con chocolate, como si tuviera el Síndrome de Peter Pan y pensase que si me seguía comportando como una colegiala no envejecería nunca. Fue la llegada del churri a mi vida lo que logró que me aficionase a la ingesta de esta infusión de color marrón oscuro. Él siempre desayunaba café con leche y, como se pega todo menos la hermosura, yo también me fui enganchando sin apenas percibirlo y tengo que reconocer que, a día de hoy, en cuanto abro un ojo por la mañana ya estoy pensando en ir a prepararme mi brebaje para tomarlo mientras le doy a la tecla en el blog, so pena de que la cabeza se me caiga irremediablemente sobre el teclado en caso de no tomarlo. No sé qué le echarán (¿cafeína, quizás? Ya estoy con mis teorías locas…) pero ha resultado altamente adictivo a mi persona y ya no sé empezar el día sin mi dosis diaria (y otra por la tarde cuando voy al trabajo, que si no se me hace muy duro, entendedme). Y con esos dos chutes diarios yo ya voy por la vida con esta gracia y este salero que me caracterizan. Si no fuera por este bendito mejunje, sería un ser de neuronas atrofiadas incapaz de hilar dos frases seguidas y, por descontado, de escribir un post. Esto lo consigo gracias al café. Vale, a lo mejor me sobreestimula y por eso parece que tengo incontinencia dactilar y no paro de escribir sandeces pero el caso es que funcionar, funciona.

Hace un tiempo, el churri tuvo un par de subidas de tensión arterial por el stress que le ocasionan en el trabajo, pobrecico mío, que me lo van a matar a disgustos. Nadie le dijo que realmente tuviera problemas de tensión alta ni le prohibieron ningún alimento ni bebida pero, como él es un poco miedosete para estas cosas, prefirió desengancharse del café y tomarlo únicamente descafeinado, al menos para quitarse el gusanillo. Pues bien. De un tiempo a esta parte, se andaba quejando por las mañanas de que se sentía como con mal cuerpo y un poco mareado. Hizo la prueba de tomarse un café en condiciones, con sus sustancias excitantes y todo, y mano de santo. Se le quedó un cuerpo rumboso que daba gloria verlo.

Así que no sé cómo será en el resto de seres humanos de este planeta pero, al menos en mi casa, la vida sin café sería un absoluto caos. Entre el churri mareado y una servidora empanada, no ganaríamos para sustos. Me juego lo que sea a que el promedio anual de accidentes domésticos a escala nacional aumentaría considerablemente única y exclusivamente por nuestra privación de esta ambrosía, de este néctar de los dioses caído del cielo.

lunes, 3 de marzo de 2014

Crónicas Felinas LXXXII: Necesito un spa

Marrameowww!!!

Hace dos fines de semana estuvieron en casa los señores padres del consorte que, si bien son majos y me traen jamón y me hacen arrumacos (son de los pocos humanos a cuya presencia me he llegado a acostumbrar y no salgo huyendo despavorido en cuanto los veo), uno está acostumbrado a su rutinilla y a una especie de calma chicha que, en cuanto se ve alterada, se me desalinean los chacras.

El consorte es vago, llamemos a las cosas por su nombre, por lo que él va a su ritmo y en fin de semana tiende a levantarse tarde y a remolonear por la casa eludiendo las tareas del hogar lo máximo que puede, hasta que la bruja le mete un par de berridos preguntando si al final lo va a tener que hacer todo ella. Más allá del “momento limpieza”, que para ella es sagrado, la bruja es de sangre latina, por lo que no creo que sea necesario añadir mucho más. Recuerda a los protagonistas de aquel anuncio de bebidas espirituosas donde decían “Me estás estresaaaando”. Pues eso, que no es que anden agobiados por la vida.

Por eso, cuando de repente veo que el movimiento en casa un sábado empieza a eso de las siete de la mañana, yo ya no soy capaz de vegetar tranquilamente ni de echarme las diecisiete siestas diarias que suelo echarme. Me alteran los biorritmos y así ando yo, de sobresalto en sobresalto, con las pupilas dilatadas, viendo a la madre del consorte limpiar la cocina diez veces al día y escuchando cómo habla y habla y habla sin parar. Y a mí todo esto me afecta, que parece que no, pero uno ya está hasta casi acostumbrado a los humanos con los que convive como para que de golpe y porrazo vengan a cambiar los usos y costumbres de éste nuestro hogar.

Y así pasa, claro, que en cuanto se van, yo caigo rendido en los brazos de Morfeo y necesito, como mínimo, un día entero para descansar y recuperarme de tanto trasiego. Es tal mi agotamiento que ni aunque me tienten con los ratoncillos de peluche para que los persiga por toda la casa soy yo capaz de levantar cabeza.

Una vez que hube descansado convenientemente, el resto de la semana transcurrió sin pena ni gloria, que es lo que me gusta a mí. Pero el sábado ya se me fastidió la marrana porque les dio por invitar a un montón de gente a celebrar el cumple del consorte y ahí ya sí que no. Con tanta gentuza no puedo. Me fui a esconder bajo el edredón, aterrado, y de ahí no me moví en horas, con escasas escapadas para cotillear un poco lo que hacían, espiando desde el quicio de la puerta y huyendo en desbandada en cuanto detectaban mi presencia para volver a mi refugio secreto.

Si es que esto es un sinvivir. ¿Quién les manda tener vida social a estos humanos? ¿Acaso no les basta conmigo?

Prrrrrr.