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jueves, 11 de julio de 2013

Visto y oído

Hace tiempo que le vengo dando vueltas a varias cosillas que escucho o leo por ahí y nunca sé si twittearlas, facebookearlas o contarlas por aquí.
Con el Twitter es que me pasa una cosa muy curiosa. A veces veo cosas por ahí que me hacen muchísima gracia, las twitteo y no recibo ni una respuesta. No sé si es que soy tan pava que hay cosas que sólo me hacen gracia a mí o que hay horarios que no son los adecuados para twittear nada. Tengo que empezar a sondear diferentes franjas horarias para comprobar cuál es la que produce mayor impacto porque aún me acuerdo del día que conté en Twitter que el menú del bar de mi barrio ese día ofrecía “Vichisuá” y ni un “jajaja” de compromiso recibí como pago.
Bueno, a lo que iba, que hoy os cuento cositas que se me han ido quedando en el tintero de las redes sociales.
Por todos es sabido que Yahoo Answers es una fuente inagotable de sabiduría pero me quedé a cuadros un día que, buscando no sé qué cosa de un medicamento, di con una pregunta al respecto en la dichosa página y había una chica que contestaba una auténtica sandez y en el apartado “Fuente” indicaba: “Tengo un pariente que estudió Medicina”.
Como el que tiene un primo en Cuenca. Ahí, con un par. El hecho de tener un pariente que haya estudiado Medicina (ni siquiera aclara que la persona en cuestión haya llegado a terminar la carrera) ya te ha habilita para opinar sobre fármacos. Ya me imagino los próximos anuncios de medicamentos: “En caso de duda consulte a su médico, farmacéutico o a alguien que tenga un pariente que haya estudiado Medicina”.
Otro día me topé con un debate sobre la actitud que habían tenido los habitantes de la casa de Gran Hermano (yo es que a veces me informo sobre los temas más inverosímiles) con la participante transexual de esta edición. Los ojos como platos se me quedaron con una opinión que decía más o menos así: “¿Dónde está la plataforma de derechos humanos y gays? Estos chavales son unos xenófobos!!”. Y se quedaba más ancha que larga con esa reflexión tan profunda. A lo mejor es que se piensa que en esta España mía, esta España nuestra, no hay transexuales autóctonos y los tenemos que importar.
Y ya la última la escuché en la radio. Dentro de contexto no es que a la frase le pase nada en particular pero son estas oraciones que dices sin pensar y que, si te diera por ponerlas por escrito, editarías sin dudar. Era algo como “Estos grupos que arrasaban en la década de los ochenta y se pinchaban por las noches”.
Ya sabemos que los años 80 fueron bastante locos en lo que a consumo de estupefacientes se refiere pero alguno habría que arrasara y no tuviese necesidad de recurrir a sustancias psicotrópicas, digo yo.
Pues éstas son las que tenía apuntadas por el momento. Me ha molado el ejercicio así que tendré abiertos los ojos y los oídos para hacer un nuevo recopilatorio en cuanto tenga oportunidad.  

miércoles, 10 de julio de 2013

Anuncios Pesadillescos LVIII: Stop desahucios

El de hoy es cortito, y menos mal. Se trata de un anuncio de piojicida, que por lo visto dan para mucho porque es ya el tercero que os destripo. Y yo que pensaba que nunca sería capaz de escribir una trilogía. Creo que con esto ya puedo darme por satisfecha y, si me muero mañana, sabré que he dejado un legado importante tras de mí.

Los creativos han recurrido, una vez más, a los dibujitos animados para dar un aire desenfadado y alegre al hecho de tener parásitos acampando en tu cuero cabelludo.

Al inicio del anuncio vemos una panda de piojos provistos de un radiocassette (sí, un radiocassette. Eso no tiene espacio para CD´s y mucho menos puerto USB). Ponen una música machacona y siguen el ritmo a base de “M, mm, mmm”, lo cual es comprensible porque si me ponen un piojo cantando ya colapso del todo.

A continuación vemos una niña pelirroja con pinta de ser un auténtico trasto a la que le están aplicando un ungüento mágico en la cabeza. Se presenta con mucha formalidad. Da su nombre, apellidos y nos dice a qué colegio va. Ah, no. Su única carta de presentación es una voz demasiado cascada para una niña de su edad que nos anuncia a voz en grito: “Teeeeeengo pioooojos”. Ahí, haciendo amistades.

Las imágenes  muestran las gotas de preparado farmacéutico cayendo cual napalm en la cabellera de la chiquilla que dejan un halo de destrucción mientras los piojos caen fulminados a su paso. Hay momentos de extrema crueldad en los que hasta llegamos a ver las almas piojiles abandonando los cuerpos que otrora les sirvieron de continente. Una auténtica tragedia que se desarrolla en nuestras pantallas  y nosotros ahí, indiferentes, sin mostrar un mínimo de sensibilidad ante un bombardeo tan sanguinario.

Según nos cuenta la niña que, dicho sea de paso, lleva unas greñas que no me extraña que los parásitos estén haciendo ahí su agosto, con “Piojicín” va a conseguir el desalojo del piojo. 

El desalojo del piojo. Muy bonito. Me imagino a los pobres piojos con pancartas de la plataforma “Stop Desahucios” saliendo en las noticias y declarando que tienen liendres que alimentar, que dónde van a ir ahora. Que la niña ésta no sólo los expulsa de su hogar sino que encima se cachondea cantando cancioncitas mientras sostiene en su mano el bote de piojicida a modo de micrófono improvisado. Yo esto lo hago con el cepillo de pelo, más que nada porque, de momento, no he tenido necesidad de tener piojicida en mi casa.

martes, 9 de julio de 2013

Ustedes Dirán XLVI: Las series que nos marcaron (sugerido por Naar)

Ya que la semana pasada tuvimos momento remember tanto con cancioncitas de dibujos animados como con anuncios, la querida y nunca bien ponderada Naar me pidió que destripase alguna que otra serie de nuestra infancia.

Reconozco que vi unas cuantas y que, en aquellas épocas, dada mi escasa edad tenía poco ojo crítico así que no era capaz de separar lo bueno de lo malo. Ahora tampoco, pero es porque voy perdiendo neuronas a un ritmo vertiginoso. Así que no voy a entrar ahora en si me gustaban o no, sino que voy a recordar algunos argumentos que ahora, vistos desde la distancia y con la sabiduría que brindan los años vividos (ejem) me parecen, cuando menos, “curiosos”.

Miami Vice

Lo reconozco, no me la perdía pero si viese  hoy en día algún capítulo seguramente colapsaría. No se sabía quién tenía más pinta de narco, si los supuestos facinerosos o quienes les daban caza, con esos trajes blancos con chaqueta remangada que gastaba un Don Johnson de reloj de oro, camiseta ceñida y mechas californianas. Horterada Level Extreme. Su compañero era más de traje a rayas con corbata rosa como quien va de boda a un polígono industrial. Les faltaban las cadenas de oro y ya no sabríamos quién es quién.

El Equipo A

A quien no le faltaban cadenas de oro era a M.A., que se ve que había decidido que ser mercenario en un grupo paramilitar de chiflados era mucho más rentable que el mundo del hip-hop, que empezaba a saturarse en aquellos momentos. Le acompañaban en esta serie de muchas explosiones pero ninguna muerte otros tres veteranos de la guerra de Vietnam: Uno que no hacía más que fumar puros y ser sarcástico (probablemente a consecuencia del síndrome de estrés postraumático), otro que se había vuelto definitivamente chalado y aun así tenían las santas narices de dejarle pilotar aviones y otro que sólo sabía ser guapo y conseguir implementos raros para hacer artilugios dignos de nuestro siguiente protagonista.

MacGyver

No era una hamburguesa. Era un tío capaz de fabricarte una bomba con un chicle, una hoja de lechuga medio mustia y un número atrasado de la revista “Diez Minutos”. O bien era un manitas o bien, como servidora, había jugado muchas aventuras gráficas en esta vida y tenía claro que, aunque a simple vista dos objetos puedan parecer completamente incompatibles, tal vez tienen usos ocultos inimaginables para aquellos que no tienen el ingenio aguzado. Conducía un jeep que no estaba mal pero, para vehículo de categoría, el siguiente:

El coche fantástico

Yo creo que fue mi serie favorita con diferencia. Desconozco por qué motivo, ahora que lo pienso, pero se ve que me flipaba eso de tener un coche que era como una mascota y venía cuando lo llamabas. El coche hacía de todo, oye. Conducía solo, hablaba, tenía climatizador bizona y creo que hasta mechero incorporado de serie. Una pasada. No se lo contéis a nadie pero yo solía sentarme delante del reloj del horno de la cocina esperando que pasasen los minutos hasta que daba la hora  de comienzo de “El Coche Fantástico”. Algo mencionaron de un trastorno obsesivo compulsivo pero ahora creo que ya estoy bien…


ria,staba mal pero, para vehcompatibles, tal vez tienen usos ocultos inimaginables para aquellos que no tienen el

P.S. A pedir, a pedir. Que tal vez un día esta sección no exista y os arrepentiréis. l  siguiente:

lunes, 8 de julio de 2013

Crónicas Felinas L: Quiero fugarme

Marrameowww!!!

Hoy, precisamente hoy, ha sido el primer día de vacaciones de la bruja y el consorte. Esto no estaría del todo mal si hicieran como en diciembre y se fueran allende los mares dejándome a mí en la residencia sin tener que soportarlos (aunque hay que reconocer que como tu sofá y tu cajón de arena no hay nada en este mundo). El problema es que parece que no se van a ningún sitio. O sea, que los voy a tener aquí día y noche durante dos semanas y eso es demasiado para este pobre cuerpecito felino.
 La buena noticia es que parece que va a venir unos días la madre del consorte, lo cual siempre me llena de algarabía porque viene cargada de productos cárnicos y para congratularse conmigo se dedica a cebarme. Eso mola. Pero por lo demás, tiemblo sólo de pensar en no tener ni un ratito de libertad. Pesadillas estoy teniendo con esos cuatro ojos pendientes de mis movimientos del amanecer al ocaso. 
No quiero decir con esto que no vaya a dedicarme a hacer trastadas. Claro está que las haré de todas formas pero siempre me resulta una tarea más fácil hacerlas sin tener al Gran Hermano (el de verdad, que yo soy un gato muy culto) vigilando cada uno de mis movimientos. Burlar la autoridad siempre me supone un esfuerzo mayor y qué queréis que os diga: Estamos en verano, hace calor y yo soy muy peludo. Vamos, que ganas, lo que se dice ganas de esfuerzos extra, tengo más bien pocas. 
Así que tal vez esta sea la oportunidad que estaba esperando para cruzar la frontera gabacha y reunirme con mi amada Trax, que se me anda quejando de que tiene estrés y yo le hago poco caso y no voy a visitarla. No es eso. Es que para ir corriendo a su encuentro y cubrirla de atenciones necesitaría que la bruja me llevase y ya se sabe que ella es más vaga todavía que yo y no se mueve del sofá salvo que la casa salga ardiendo en llamas (esto me ha dado una idea… bueno, mejor no, que a ver dónde iba a ir a parar yo luego con mis huesos). Así que yo creo que voy a pasar de la bruja, voy a preparar el hato con un poco de pienso y mi pelotita preferida y me subiré de polizonte a algún camión de reparto de…  No sé de qué. ¿Qué exportamos a Francia? A ver si me voy a colar en el camión equivocado y voy a terminar en Alemania, que allí cada día nos quieren menos y si eres un gato negro sin papeles qué os voy a contar… Pa´chasco. 

Pues lo dicho. Que primero me voy a asesorar sobre los productos que se exportan al país de las baguettes y después ya me lanzo a la aventura, que eso de ser intrépido está muy bien pero un intrépido que se organiza primero es mucho más efectivo. 

Prrrrrrr.

viernes, 5 de julio de 2013

Octogésimo premio: El liebster award versión zen


No sé ya en qué cantidad de versiones tengo este premio pero he de reconocer que éste, que parece sacado de una revista de decoración New Age, no había llegado a mis manos hasta que el pasado 24 de mayo, mi adoradísima Inmagina me lo hizo llegar.

La penitencia se supone que es contar 11 cosas sobre ti, responder 11 preguntas, formular otras 11 y pasarlo a 11 blogs. Como Inmagina es más chula que un ocho, pasó de todo menos de nominar, así que yo voy a hacer lo propio, no vamos a intentar quedar por encima de ella, que luego parece que voy de estrellita y no es la intención (¿cuela?)

Bueno, pues lo dicho, que si ella pasa yo también así que vamos directamente a las nominadas, que serán:











- Mo 

A disfrutar del fin de semana (Yo lo disfrutaré mucho porque empiezo mis vacaciones).