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martes, 21 de mayo de 2013

Ustedes Dirán XXXIX: ¿Quién vive ahí? (sugerido por Matt)


El 23 de abril, Matt de “Blogueando de mi vida” publicó esta entrada donde relataba las casas en las que había vivido y los recuerdos que le traían. Nos sirvió de inspiración a unas cuantas y recuerdo que le puse en un comentario que yo había vivido en muchas y que no me daba un solo comentario para explicárselo, por lo que me arengó a escribir esto que hoy relato.

Mi primera casa estaba en el madrileño barrio de Argüelles. Era un piso con decoración muy “Cuéntame” (no hay más que ver el empapelado de la pared en la foto de la izquierda, donde salgo disfrazada de hada). Viví allí hasta los seis años. De ese piso recuerdo la lavadora que paseaba sola y que comenté la semana pasada, ver a Espinete en una tele sin mando a distancia, una teterita que me cargué saltando a la comba y una tarta de cumpleaños con patitos.

De ahí nos mudamos a Pozuelo de Alarcón, un pueblo que está a las afueras de Madrid. Era un chalet con jardín y molaba. De esa casa recuerdo el ático, donde yo bailaba día y noche o patinaba o iba con el arito de hula-hula o saltando en mi pelota con cuernos (de todos estos temas ya hemos hablado en este blog), montar en bici todo el día por la urbanización, jugar con el perro del vecino, que se llamaba “Galo” y que a veces me prestaban para que se pasase a nuestro jardín y a mi primera mascota, “Chiqui”, que era un hámster que terminó sus días en Montevideo. Ya ves tú lo viajero que nos salió.

Cuando nos mudamos a Uruguay, los primeros meses los pasamos en casa de mi tía, mientras esperábamos para conseguir casa y que nos trajeran los muebles de allende los mares. De ahí recuerdo el taller donde ella impartía sus clases de expresión plástica y a su perro, Pancho, un pequinés con muchísima mala leche.

De ahí nos mudamos a una casa de dos plantas con una azotea donde habían hecho un parrillero de dimensiones que bien hubiesen valido para asar una vaca entera. En esa casa vivió también mi gato Beramendi. Vivió poco porque el pobre estaba enfermito. Era gris con rayas negras. De lo más bonito. Recuerdo que en una lluvia torrencial que cayó se nos mojaron las moquetas de las habitaciones superiores, porque el desagüe del balcón se llenó de hojas y empezó a colarse el agua. Fantástico todo.

Luego nos fuimos a un piso situado en el piso 17 de una torre con un total de veinticinco plantas. Lo que más recuerdo son las vistas. Las ventanas daban a la bahía de Montevideo y creedme que es muy difícil concentrarse en lo que estás estudiando cuando el sol cae a la tarde sobre el Río de la Plata. En esa época empecé a salir con mi primer novio formal, así que recuerdo alguna vez que vino a cenar a casa conmigo y con mi madre, en esas cosas que nos gusta hacer cuando tenemos 19 años y creemos que nos casaremos con el primer amor.

Al tiempo me fui a vivir a un piso compartido. Seis mujeres en una casa diminuta. Aquello era un caos pero lo recuerdo como una de las épocas más divertidas de mi vida. Muchas risas (muchas peleas también), mucho salir de fiesta, mucha confidencia. Mucho de todo. Me llevé grandes amigas que tuve la suerte de volver a ver en mi último viaje a Montevideo. En ese mismo sitio había otro apartamentito pequeñito para una sola persona, donde pasé también cerca de un añito, en un alarde de independencia suprema. Era más bien una habitación con baño pero a mí me parecía mi palacio. Me encantó porque me daba la sensación de independencia que quería pero, como mis antiguas compañeras vivían ahí mismo, iba para su casa siempre que quería y estaba aburrida. Simbiosis perfecta entre soledad y compañía.

Y ahí me volví para España. A Guadarrama, concretamente, un pueblo de Madrid en la Sierra. Confieso que al principio odiaba el pueblo porque yo no estaba acostumbrada a vivir en pueblos pequeños. Hoy por hoy, volvería sin dudarlo. Aquello era paz, era seguridad, era aire limpio… Una maravilla. En el piso de Guadarrama fue cuando me aparecieron Luhay y su hermana Aída en la puerta con carita de hambrientos y de garrapatosos. Ahí se quedaron conmigo. Mi ex me perdió a Aída durante los tres meses que estuve en Chile por trabajo y Luhay ya sabéis que me acompañó nueve años y en tres casas diferentes. Lo que más recuerdo de esa casa eran las vistas. Se veían las montañitas y eso daba una sensación de desahogo y de libertad que no he logrado reproducir en la capital.

Mi siguiente casa fue el piso donde vivía el churri en la capital. Barrio pijo pero piso con poca luz natural. Era grande y estaba bien pero era todo interior y yo echaba de menos mis montañas. En ese piso volví a aprender a convivir en pareja, que una ya estaba demasiado acostumbrada a la soltería y a encontrar las cosas en su sitio. En ese piso llegó Forlán a nuestras vidas.

Y por último, el actual. Es muy luminoso, lo cual se agradece. Hace muchísimo calor en verano, eso sí, porque da el sol todo el día pero yo no soy muy calurosa así que tampoco me quejo mucho. Tiene calefacción central y eso es muy de agradecer en invierno. Creo que es uno de los pocos pisos en los que no paso frío. Está bien comunicado y el barrio tiene de todo así que no me quejo. Habrá que terminar de amueblarlo algún siglo de estos. Somos muy vagos para esas cosas, sí.

Y hasta aquí mi recuento de hogares que, como veis, han sido unos cuantos. 

lunes, 20 de mayo de 2013

Crónicas Felinas XLIII: ¡¡¡He sido premiado!!!


Marrameowww!!!

El pasado 14 de mayo fue el cumple de la bruja. Anduvo haciéndose autocampaña en Twitter para que la gente la felicitase. Algo muy penoso pero poco sorprendente dada su calaña.

Lo curioso es que, esa misma fecha, Merengaza me entregaba este premio. No a la bruja, no. A mí. El día del cumple de la bruja. No puede haber sido humillada de manera más evidente y yo que me alegro, oye…

Cierto es que la creadora del premio, Eva de “Opiniones incorrectas” ya se lo había entregado a la bruja pero, con esto de que lleva con los premios un retraso digno del Metro en estos días de huelga, al final me le he adelantado y lo voy a publicar antes que ella, para mayor escarnio. Ahí va:



El premio, como veis, lleva el nombre del angora turco de Eva. Antes me llevaba muy bien con él pero últimamente estamos enfrentados por el amor de Trax y las relaciones están bastante tirantes. No obstante, como le agradezco a Merengaza que me haya premiado, paso a responder las preguntas:

1- ¿Qué es lo que más te gusta de Ferny? Su cola. Tiene pinta de abrigar bastante la nariz al dormir hecho una rosquillita.

2- ¿Qué es lo que menos te gusta de Ferny?: Que me quiera robar a Trax, por supuesto. Y que tiene un acento muy raro. Será por esto de que dice ser de la realeza. La alta cuna y los problemas de dicción parecen ir de la mano.

3- Sigues el blog Turkish Angora World?: Pues la verdad es que no sigo a nadie. Me limito a acumular fans. Soy muy divo para mis cosas.

4- ¿Gato o perro?: ¿A mí me lo preguntas? Mírame bien. ¿A mí me lo preguntas?

5- ¿Cuál es el viaje más largo que has realizado con un gato?: Pues viajé con Luhay en un taxi cuando nos mudamos. Habrán sido diez minutillos pero nosotros los aprovechamos para maullar lastimeramente todo el trayecto.

6- ¿De qué color es tu habitación?: Yo no tengo habitación. Allí donde me pille el sueño me echo una cabezadita y ay del que proteste…

7- ¿Prefieres los sanitarios blancos o de colores?: Mi cajón de arena es gris. Bastante sosuelo, diría yo. Pero mientras tenga la arena limpita tampoco me quejaré.

8- ¿Has gastado bromas telefónicas?: Sí, pero nadie las pilla…

9- ¿De qué nunca trabajarías?: Yo no trabajaría. Punto. El truco es ser mono y que te den casa y comida gratis. Un poco como los de “Mujeres y Hombres y Viceversa” pero en plan felino.

10- ¿Comerías carne de caballo?: Yo como de todo. Soy de lo más omnívoro.

11- ¿Crees que la Seguridad Social debe cubrir las operaciones de reasignación de sexo?: Yo qué sé. Soy un gato. Macho. Nunca me he planteado ser gata.

12- ¿Debería de aprobarse en España la subrogación (vientre de alquiler)?: No lo sé y no me preocupa. Habiendo pienso en cada plato…

13- ¿Quién es el famoso que peor te cae del panorama nacional?: Últimamente, un ser abyecto que abandonó a un perro por estar enfermo. Ni lo nombraré por no darle publicidad. Y mira que me caen mal los perros pero ya no sé cómo decir que los animalitos no somos algo que se coja y se tire.

14- ¿Cuál es el viaje de tus sueños?: Pues a cualquier sitio donde los gatos sean venerados. Me gustaría sentirme un semi-dios.

15- ¿Llevas tatuajes? (explica porque si o porque no): Llevo un microchip. ¿Eso cuenta?

16- ¿Has sufrido algún robo o atraco?: No. Es lo bueno de no tener bolsillos. Nunca llevas encima nada de valor.

17- ¿A qué edad te sacaste el carnet de conducir?: No me lo he sacado y no tengo intenciones de hacerlo. Lo que me faltaba. Sacar a la bruja de pobre…

18- ¿Por qué hay tantos siameses bizcos?: Se quedaron así de tanto mirarse el ombligo. Mira que son engreídos…

19- ¿Convivirías con una serpiente?: Pues depende.  ¿Se comen? Y, lo que es más importante ¿están ricas?

20- ¿En qué programa te gustaría concursar?: En “Tú sí que vales”. Soy un gato blogger. Decidme si eso no es tener talento…

Y parece que lo tengo que pasar a cuatro blogs, así que lo pasaré a:



La Alpaca (para que se lo pase a Murphys) 

Naar (para que se lo pase a Ron) 

Y esto ha sido todo por hoy. Seguid admirándome como hasta ahora.

Prrrrrrr!!!

viernes, 17 de mayo de 2013

Septuagésimo tercer premio: El Liebster Blog



El pasado 19 de marzo, en sencillo pero emotivo acto, la gran Dibujos de Nube me pasó este premio. Es como un retorno a los clásicos. Pensaba que este premio ya estaba más que olvidado y enterrado pero ha resurgido de sus propias cenizas cual Ave Fénix y recibo uno más para adornar mis anaqueles.

Como ya lo hice en su día, no lo voy a pasar (como siempre digo, si alguien lo desea con locura, puede cogerlo sin problemas) pero sí voy a contestar las preguntitas que me hacen, obviously…

1. ¿En qué país te gustaría vivir?: Me gusta vivir en España, a pesar de la que está cayendo pero ya sabemos que mi corazoncito está en Uruguay y no creo que eso vaya a cambiar en algún momento…

2. ¿Crees que seguirás en el mismo trabajo dentro de cinco años? Espero que sí. Tal y como están las cosas, cada día más que paso con trabajo ya es para tirar cohetes.

3. ¿Un buen restaurante de tu ciudad?: Es más en plan taberna irlandesa pero ponen una comida que te mueres… Se llama “St. Patrick´s Abbey” y queda en la Calle Puerto Rico número 35 (Madrid).

4. ¿Las paredes de tu casa son blancas o de colorines?: Blancas, de lo más sosas… Ya he comentado alguna vez que me gustaría pintarlas de colores pero hay gotelet, lo que dificultaría bastante la tarea.

5. ¿Una serie que no deba perderme?: Me gustan unas cuantas pero diré “Érase una vez”, “666 Park Avenue”, “True Blood” y, en plan miniserie, “Black Mirror”, que es una pasada.

6. ¿Cuál es tu primer recuerdo de niñ@?: ¿El primero? Ahí es nada con la pregunta… La lavadora que teníamos en el baño, que se iba a dar paseos por su cuenta cada vez que centrifugaba… Un recuerdo entrañable, ¿a que sí?

7. ¿Un libro imprescindible? : ¿Puedo volver a decir “La Insoportable Levedad del Ser”? No soy pariente de Kundera, lo prometo…

8. ¿Cuál es la prenda de tu armario preferida?: Me gustan muchas de las prendas que tengo. Por sentimentalismo, me quedaré con las bufandas tejidas por mi tía y con una especie de chalequito raruno que me mandó mi madre.

9. ¿Boli o pluma? Las plumas molan pero tienen que ser de muy buena calidad si no quieres parecer un preescolar con los dedos llenos de tinta. Sé de alguien que lleva siempre consigo una pluma para firmar. Snobismo puro y duro. Mejor boli.

10. ¿Cuál es el viaje más largo que has hecho?: A Santiago de Chile. Me quedé allí tres meses para compensar el palizón.

Y esto ha sido todo por esta semana. ¡A disfrutar del finde!

jueves, 16 de mayo de 2013

Lluvia de Regalos: Hablad ahora o callad para siempre


Una vez cumplido el plazo de inscripción, vengo a presentar oficialmente la lista de participantes al sorteo de lluvia de regalos que os proponía el pasado jueves.

Si alguien que debería estar no está, que me lo diga antes del próximo miércoles 22 a las 23:59 horas. El jueves 23 haré el sorteo y ya será tarde para lamentos. Avisados quedáis.

Estos son los participantes que tenemos:

1             Trax
2             Dibujos de nube
3             Yolandica
4             Drew
5             Opiniones Incorrectas
6             Bionda
7             Inma
8             Mo
9             Merengaza
10           MJ
11           Abril
12           Vaya Telita
13           Mukali
14           Inmagina
15           Kenya Keita
16           Nuria Lourdes

¡¡¡Mucha suerte a todos!!!


miércoles, 15 de mayo de 2013

Anuncios Pesadillescos L: Lo que cualquiera hubiera hecho


Oímos una musiquilla de Western y vemos a un hombre de unos cuarenta años atándose un delantal a la cintura y horneando una tarta de éstas de fácil elaboración (que se supone que son ideales para gente como yo pero yo ya alcanzo unos límites de vagancia que hasta eso me supone un triunfo) con cobertura de rico y suave chocolate.

El hombre se asoma a la ventana y contempla a un joven con tupé y chupa de cuero bajándose de una moto. Es como Johnny Bravo pero sin la parte graciosa. Me da la sensación de que ha visto Grease demasiadas veces y se piensa que eso es lo que se lleva. Mira la moto como despidiéndose de ella hasta su próximo encuentro y se encamina a la casa.

En el interior del hogar, dulce hogar, se escucha el timbre. Una chica (columbramos que la hija del señor repostero) abre la puerta y se queda mirando embobada a Johnny Bravo sin articular palabra. Sin decirle, al menos, “Ola ke ase” o algo.

El padre, ni corto ni perezoso, comienza a tamborilear con los dedos sobre la fuente de cerámica en la que ha depositado la tarta. El padre y Johnny cruzan miradas afiladas cual puñales, la chica mira la tarta y se muerde el labio inferior preguntándose si debe salir con Kenickie o quedarse en casa a ponerse ciega de pastel de chocolate. ¡Qué tensión, señores espectadores!

Finalmente, opta por la decisión que tomaría cualquier adolescente con las hormonas alborotadas, le da al ser engominado con la puerta en las narices y corre a la cocina con su papaíto a ponerse como una vaca.

Un poco de realismo, señores publicistas. Esas decisiones se toman una vez pasada la treintena, que ya tenemos todo el pescado vendido.

P.S. Si no os habéis apuntado a la lluvia de regalos, tenéis tiempo hasta las 23:59 de hoy  pinchando aquí