Escríbeme!!!

¿Sugerencias? ¿Comentarios? ¿Quieres venderme algo o cyber-acosarme? Escríbeme a plagiando.a.mi.alter.ego@gmail.com

miércoles, 6 de enero de 2016

Anuncios Pesadillescos CLXII: Los nuevos Umpa Lumpas

Estamos en épocas navideñas y, por ello, es inevitable que nos bombardeen con tres tipos fundamentales de anuncios. Turrones, perfumes y juguetes.

Los turrones, de momento, los salvamos. Los hay más ñoños y menos ñoños pero creo que aún no he visto un anuncio de turrones que me haga abrir los ojos como el dos de oros. A los perfumes ya les he dado bastante caña en esta sección, así que vamos hoy con el anuncio de una conocida cadena de jugueterías que me dejó bastante loca cuando lo vi por primera vez.

Uno de los empleados de la juguetería atraviesa una puerta y, tras ella, vemos que ha llegad al “Departamento de Felicidad” de la empresa. Aquí otros empleados, ataviados con batas blancas de científico, se dedican a jugar con robots, montar en cochecitos a batería y demás cucamonerías.

Vemos en primer plano a un empleado que, con sombrerito de cowboy y todo, monta un caballito de madera al grito de “Yihaaa”. El supervisor del Departamento de Felicidad rellena un complejo formulario donde, junto a un dibujito del juguete en cuestión, hay que marcar la casilla de “Apto” o la de “No apto”. Eso es lo que yo llamo un exhaustivo control de calidad. Se nota que este hombre tiene que haber estudiado carrera. Cualquier otra persona tendría una implosión cerebral intentando analizar todas esas variables.

El testeo continúa con otros dos científicos jugando con sables láser (de verdad, qué perreta tenemos todos con Star Wars), otros dos tomando el té en una mesita, otro que se asusta con un dinosaurio de plástico que lucha con otro de menor tamaño y en clara inferioridad de condiciones  y, por último, uno que achucha con amor un blando osito de peluche. Cabe destacar que, aunque me refiero a varios científicos y un supervisor, en realidad todos están interpretados por un mismo actor, por lo que debe de tratarse de una tribu encontrada en mitad de la jungla, como los Umpa Lumpas de Charlie en la fábrica de chocolate.

Y, a estas alturas, podréis decir que se trata de un anuncio para niños y que está muy bien que se juegue con la fantasía y se le dé este tono festivo y todo lo demás pero el problema es que el anuncio, en realidad, está dirigido a los padres, a los que se dirigen diciendo que en esta juguetería se toman muy en serio la felicidad de sus hijos. Y esto ya me da como cosita. Vamos, que podría salvar el anuncio si el destinatario del mensaje fuese el público infantil pero tanta imaginación para hablar con adultos, como que no lo veo, la verdad.  No sé si un adusto padre va a terminar convencido de la conveniencia de adquirir los juguetes para sus churumbeles en esta juguetería sólo por el hecho de ver a un hombre de más de treinta años montado en un balancín, con cara de estar viviendo la juerga de su vida.

No le veo yo la estrategia.

lunes, 4 de enero de 2016

Crónicas Felinas CLX: Comité Gatuno Antifestejos

Marrameowww!!!

Aquí estamos de nuevo un año más. Los gatos no entendemos demasiado esta algarabía que se monta por el cambio de año si, total, el pienso sigue siendo el mismo y tampoco varía la cantidad de siestas diarias.

La bruja y el consorte pretendían que fuéramos los cuatro a Albacete a pasar la Nochebuena pero, al ver que un domingo por la noche la bruja estaba preparando el neceser con sus potingues (la muy ilusa todavía piensa que por echarse cosas encima va a ser menos fea y menos vieja) supe que al día siguiente habría viaje y, como no me apetecía, el lunes por la mañana, cuando el consorte vino a darme el desayuno, decidí que no quería comer.

Como ya una vez me había pasado algo similar porque me habían subido las transaminasas por culpa de un antibiótico, el plan funcionó a la perfección. Devolvieron los billetes de tren perdiendo dinero en el proceso y nos quedamos en casita. Claro está que me tocó ir al veterinario por la tarde pero, como dijo que no tenía por qué ser nada y que me mantuvieran en observación y que ya me llevaran al día siguiente si seguía comiendo mal, decidí que esa misma tarde era buen momento para empezar a comer nuevamente, no fuera cosa que el plan se me fuera de las zarpas y, al final, me pasase todas las vacaciones de veterinario en veterinario.

De manera que el objetivo quedó conseguido y pude disfrutar en paz de las vacaciones. Bueno, en paz es un decir porque hay que ver qué manía más tonta tenéis algunos humanos con los petarditos de las narices. No os digo lo que les haría yo con los petarditos a quienes los tiran porque soy un gato fino y bien educado y la bruja me regaña si utilizo expresiones soeces pero os podéis hacer una idea.

En Nochebuena la gente parecía estar algo más calmada pero en Nochevieja eso ya fue como estar en mitad de un bombardeo en Kosovo. De verdad, no le veo la gracia. Aparte de los petardos, también se oían perros ladrando. No es que me caigan particularmente bien los perros pero, claro, imagino que lo pasarán igual de mal que nosotros. La mitad de la noche la pasamos debajo de la cama y así no hay forma de catar un langostino, ni nada. No hay derecho.

Creo que Munchkin lo pasó peor que yo, que ya tengo un poco más de experiencia en estas lides pero él, que aún es joven e inexperto, no quería ni asomarse. Como consecuencia se tiró el primer día del año durmiendo, porque por la noche apenas pudo pegar ojo, el pobre.

A ver si para las próximas festividades hay algo de suerte y la gente se dedica a tocar la zambomba. Es uno de los sonidos menos armoniosos que he conocido en toda mi vida pero, al menos, no da la sensación de que se te vaya a caer el techo encima.

Prrrrrr.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Una serie de catastróficas desdichas VI: La historia de un envío (o dos). Segunda parte.

Siiiiii. Ya llegó, ya está aquí, la segunda parte de esta historia que con tanta ansia esperabais. Ya veis que a veces tardo pero cumplo con lo prometido.

El capítulo anterior había terminado con mi paquete retenido en la aduana uruguaya y el paquete de mi madre abandonado en algún lugar de Móstoles.

Pues bien, mi madre, al día siguiente de imprimir el papelito que necesitaba para hacer el pago, fue muy diligente a Correos para pagar el impuesto revolucionario que le pedían. En la oficina le informaron que ahí no era, que tenía que ir a otra oficina peeeero, que ese día no la iban a atender porque estaban en “suspensión de tareas”, que es un eufemismo hermoso para no decir que están de huelga. Mi madre, que es una rebelde y tiene un pronto muy malo, se enfadó tanto que, según sus propias palabras, se dio la vuelta y no dio ni las gracias. Mi madre es la reencarnación de La Pasionaria, sí.

Total, que pensó que tendría que volver al día siguiente siempre y cuando no lloviera porque estaba pronosticada una tormenta terrible y decía mi madre que lo único que le faltaba era pillarse una pulmonía por culpa de Correos, Aduanas y la santa madre de todos. Como, al parecer, al día siguiente no diluviaba, para allí que salió pero hete aquí que, cuando va a salir de su edificio, le dice la portera que le había llegado un paquete. Sí, mi paquete. Por razones inexplicables, lo habían mandado igual aunque no estuviera pagado el importe correspondiente. Uruguay is different. Según le contó la portera del edificio, a ella le había pasado lo mismo. Rellenó el famoso formulario y dejó pasar un par de días antes de ir a pagar y se lo mandaron igual, así que ya hemos dado con el truco para no tener que soltar dinero por algo que ya estaba pagado en origen. Lo malo es que mi madre ya tenía pensado mandar una carta a la radio para quejarse y hacerse oír como ciudadana indignada y, la pobre, se ha quedado con las ganas.

A partir de ahora, cada vez que tenga que mandarle un regalo a mi madre tendré que preguntarle qué tal le viene. Si se lo mando ya o mejor me espero a principios de mes, que ya habrá cobrado. Surrealista.

Como había gente deseando saber qué le mandé (y no, no fue un huevo Fabergé) os informo que era un colgantito, una lechuza de lana porque mi madre colecciona lechuzas desde que tengo memoria y una revista que me había encargado.

Próxima parada, Móstoles City. Aprovechando que tuve una semana de vacaciones, hablé con la sobrina de la compañera de trabajo de mi madre y me dijo que fuera a buscarlo cuando quisiera. Hay que ver las excursiones que hay que hacer para ir a cualquier sitio fuera de Madrid capital cuando uno no tiene coche pero, finalmente, llegamos (fui con el churri porque así, el muy pillín, aprovechaba para engatusarme y que fuéramos al Ikea luego de recogido el paquete).

Tengo que decir que la chica es un encanto y, lo que pensé que iba a ser un trámite de cinco minutos, terminó siendo una visita de más de una hora, donde nos contamos nuestras vidas y de lo que echábamos de menos del paisito. Entrañable, todo.

Mi madre me mandó un colgante hecho con sus propias manos (no sé a quién salgo con mi legendaria torpeza), un calendario perpetuo de madera con un gatito y camisetas para el churri y para mí. Todo super chulo.

Así que, al final, todo salió maravillosamente. La vida me pone duras pruebas, sí, pero al final siempre salgo airosa porque no me dejo vencer por las adversidades.

Y me he vuelto a enrollar y a escribir más de la cuenta pero bueno, os dejo palabras de más de propina porque… me vuelvo a ir de vacaciones. En principio será una semana pero creo que no volveré a asomar la nariz por aquí hasta dentro de dos semanas porque voy a necesitar unos días para programar las entradas y poner un poco de orden. Amén de que en época navideña no suele quedar ni el tato por aquí; y predicar en el desierto pues como que no.

Pasad muy buenas fiestas, no os empachéis de polvorones y, si decís “Pamplona” colgadlo en vuestros blogs y nos echamos unas risas.

Todos mis buenos deseos para este 2016 que se nos viene. Sed felices y reíd en cada oportunidad que tengáis porque siempre, siempre, hay motivos.

¡Hasta el año que viene!

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Anuncios Pesadillescos CLXI: Los gintonics ya no son lo que eran

Desconozco si este anuncio lo han echado o lo echarán por la tele. No lo he visto, pero di con él mientras miraba estupideces en Tú Tubo y no he podido resistir la tentación de destriparlo.

Lo primero que nos muestran es una botella de ginebra. Yo diría que la ginebra más conocida por los españoles; esa que cada vez resulta más difícil de pronunciar según avanza la noche y el volumen de alcohol en sangre.

La botella estalla y nos muestran a una mujer con un gorrito de estos de la guardia británica y el labial rojo todo corrido hacia un lado, desconozco por qué motivo. Bebe de una copa que a continuación arroja por los aires y es interceptada al vuelo por un tío con pajarita sentado en un sillón, flanqueado por un reloj de pie y un candelabro con velas negras (no sé si para hacer maleficios a la competencia). El tío observa el rastro de pintalabios en la copa, lo retira con un dedo y se deja una marca roja en un labio. ¿Por qué? Esto era innecesario, en serio.

El plano se abre y el tío le pasa la copa a una chica de las dos que se encuentran en la escena. Van vestidas con medias rotas, botas, tutús, collares de perro y una especie de bolsa por encima con imágenes londinenses y lo que parecen ser recortes de periódico. La chica que no ha cogido la copa le pasa una espada al del sillón.

El hombre, ya espada en ristre, le mete un espadazo a un Big Ben de hielo, del que una de sus partículas va a caer en una copa convenientemente preparada con su ginebra, su tónica (supongo) y un rulito de cáscara de limón.

Luego sale un punky (esta imagen pasó de moda en los ochenta, pero vale) que tiene una guitarra que al tocarla despide un rayo que va a parar también a la copa. Luego rompe la copa de un guitarrazo. Tanto esfuerzo para nada.

Sale una bombero sexy de una cabina roja de teléfono para descubrir una silla en llamas. De una puerta sale un conocido chef vestido de algo que no sé si pretende ser un samurái “moenno” o qué. Coge la copa, que no sé si otra o la misma, que se ha reconstruido. Una mujer es cubierta con pintura azul, blanca y roja. Vuela agua, pintura, ginebra, unos polvos rojos que no sé qué son… Es la locura de los sentidos.

Y mientras sucede todo esto nos hablan de Londres y de que todo va a cambiar y que no hay derecho a quejarse si no cambiamos nada y que crear sin destruir no vale para nada, que el ritmo lo marcamos nosotros y no la guitarra y que hay que incendiar la pereza y abanderar la llama y no sé cuántas cosas más. No lo dice en este orden pero creo que, en este caso, el orden de los factores no altera el producto. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

Crónicas Felinas CLIX: A nosotros también nos premian

Marrameowww!!!

Hoy no voy a escribir mucho porque vengo a enseñaros los regalitos que nos han llegado por correo. Pues sí, la  bruja no es la única que recibe regalitos blogosferiles. Umpa Lumpa y Charlie, los que sufren a Irene eligieron a la bruja como finalista en el sorteo celebrado en esta entrada.

Evidentemente, que la bruja resultara finalista a ellos les daba igual. La eligieron para poder tener la oportunidad de mandarnos cosas a nosotros.

A la bruja le llegó este bolsito para poder transportar cachivaches.



Ella está encantada, qué duda cabe, pero como a mí el bolsito me da igual, vamos a lo importante. A nosotros nos llegaron unos “churritos” hechos a mano por la propia Irene (no hay como tener mano de obra esclava para satisfacer las necesidades felinas). Según le contó Irene a la bruja, el Umpa  pasa de su churrito pero a nosotros nos han gustado mucho. He aquí documentos gráficos que demuestran lo que digo.

Yo, acechando desde el túnel

A ver quién lo pilla antes

Ahí no sabemos cuál elegir

La bruja tentándome

A ver a qué sabe esto

Cada cual el suyo, y así no hay discusiones


Pues no nos queda más que agradecer a Umpa Lumpa y Charlie (a Irene no, porque fue un mero instrumento del ingenio felino) que hayan amañado el sorteo para que nos tocase algo. Ahí es donde se ven los verdaderos amigos.


Prrrrrr.